de los gigantes el despertar

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    Por Thelma Gmez Durn / Fotos: Luis Delfn y Xanat Madera / Ilustraciones: Romn Garca Mora

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    Hace 100 aos se encontraron los primeros huesos de dinosaurio en Mxico. Esta es la historia de los ms grandes animales que caminaron por estas tierras y que ahora

    despiertan para contarnos cmo fue el pasado.

    DE LOSGIGANTES

    EL DESPERTAR

    MXICO PREHISTRICO

    PORTADA

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    En el Museo del Desierto, en Saltillo, Coahuila, es

    posible ver los fsiles del Velafrons coahuilensis.

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    Los huesos son porosos. Tienen una textura especial. As los describe Jos Lpez Espinoza, mientras esquiva lechu-

    guillas, gobernadoras y otras plantas del desierto de Coahuila. Porque eso s, para encontrar fsiles de dinosaurios tambin hay que entrenar las piernas y tener la capacidad de caminar durante horas entre valles y laderas.

    Los ojos de Jos comenzaron a entrenarse en 1986. Tena 15 aos cuando una expedicin del Museo Real de Ontario lleg a su comunidad. Los canadienses le ensearon un libro con ilustra-ciones de carnvoros, cuellos largo, acorazados, de animales con cresta, con cuernos en la cara. Esa fue la primera vez que Jos escuch hablar de dinosaurios, que sus ojos miraron cmo lucan esos animales que dominaron la tierra durante ms de 160 millo-nes de aos. Al mirar ese libro, Jos encontr algunas respuesta a las preguntas que se haca cuando, al llevar las chivas a pastar, encontraba vrtebras fosilizadas: Esto est muy grande para ser de vaca, de qu ser?.

    Jos es un hombre de desierto. Naci y creci en Ejido Presa de San Antonio, al sureste de Coahuila. Aqu, dicen los que saben de paleontologa, donde lan-ces una piedra encuentras un fsil.

    Cien aos de huesosEl gelogo alemn Erich Haarmann se gan un lugar en la historia de la paleontologa de Mxico, por ser el primero en reportar la existencia de huesos de dinosaurio en estas tierras. Eso sucedi hace 100 aos. En 1913, el investiga-dor de la Universidad Humboldt de Berln form parte de una expedicin cientfi ca que envi el gobierno de Alemania al norte de Mxico. Haarmann report que en Sierra Mojada, al oeste de Coahuila, hall huesos que, aos despus (1926) se sabra que per-tenecan a un ceratpsido: dino-saurio con cuernos en la cabeza.

    En 100 aos, el estudio de los dinosaurios que habitaron el territorio que hoy se llama Mxico ha sido lento, cuenta Jos Luis Gudio Maussn, bilogo que ha revisado decenas de artculos cientfi cos y libros para especializarse en este tema.

    A diferencia de Estados Unidos, Canad o China naciones reconocidas como potencias en el hallazgo y descripcin de dino-saurios, en Mxico, estos fsiles han dormido un largo sueo. En las ltimas tres dcadas huesos, dientes, piel y huellas comen-zaron a despertar para contar una historia que sucedi hace millones de aos. Una historia que nos dice que en estas tierras vivieron los ms grandes hadrosaurios, mejor conocidos como pico de pato. Y tambin habitaron especies que no se han encontrado, hasta ahora, en otras regiones del planeta: en el pas se han identifi cado seis nuevos gneros de dinosaurios.

    El mal de la piedraMide 1.83 metros. Tiene la piel curtida por el sol del desierto de Coahuila. Camina sin reparar, dando zancadas grandes y

    precisas, aunque la temperatura en el ambiente sea de ms de 35 grados centgrados. No necesita una brjula o GPS para guiarse entre los cerros de Ejido Presa de San Antonio. Cuando era nio, los camin demasiado. De adolescente, aqu se lanzaba tras los correcaminos y no paraba la carrera hasta alcanzar-los. As no se aburra cuando cuidaba a las chivas. A Jos Lpez le dicen el Pato; no se acuerda de dnde surgi ese apodo, pero s recuerda la prime-

    ra vez que mir muchos huesos de dinosaurio. Fue en 1988, cuando paleontlogos de la UNAM rea-lizaron una expedicin como parte del proyecto para armar el primer dinosaurio en Mxico. El Pato ayudaba al equipo cientfi co a lo que se ofreciera: llevar agua, cargar herramientas, limpiar la tierra con la brocha para desenterrar los fsiles.

    na mirada distrada ni siquiera repara en ellos. Se necesita ser buen

    observador, tener los ojos entrenados si se quiere encontrarlos. Solo as es

    posible darse cuenta de que no son una roca ms, sino parte de una cadera, una

    vrtebra, un fmur o una mandbula.

    MILLONES DE AOS, aproximadamente,

    fue el tiempo en que los dinosaurios dominaron

    la Tierra.

    160

    Un fsil es cualquier evidencia de vida del

    pasado, preservada de manera natural.

    PORTADA

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    Ah se me meti el mal de la piedra, como decimos ac. Ya no quera hacer otra cosa, solo ir a buscar huesos. Cuando los investigadores se fueron, a rato cuidaba las chivas y me daba tiempo para seguir buscando, a ver qu encontraba. Me sala a caminar por los cerros. Cuando regresaba y mis hermanos se enteraban que andaba buscando huesos, decan: T ests loco.

    Cuando tena dos aos, su padre muri, y dej a su mam con seis nios. Al nico que se le meti el mal de la piedra fue a Jos; el hijo que dej las chivas por los fsiles y encontr su futuro buscando rastros del pasado.

    El mal de la piedra provoc que Jos saliera de su comu-nidad para participar en varias expediciones de rescate de dinosaurios dos de ellos identifi cados como nuevas especies y gneros; que encontrara el sitio con huellas del cretcico ms grande del pas; que aprendiera las tcnicas para limpiar fsiles y fabricar reproducciones; que en 2004 tomara un avin para visitar Alemania, invitado por investigadores de la Universidad de Karlsruhe; y que en 2007, Emilio Estrada y Sergio Cevallos, inves-tigadores de la UNAM, describieran y nombraran en su honor a un fruto fsil, el Operculifructus lopezii.

    Los primeros En 1966, cuando Jos an no naca, investigadores del Museo de Historia Natural del Condado de Los ngeles exploraron El Rosario, Baja California. Trabajaron ah hasta 1974; adems de res-tos seos, tambin hallaron dientes, cascarones de huevo y piel.

    El ao 1974 fue importante para la paleontologa en Mxico. Entre los fsiles hallados en Baja California estn los que el investigador Ralph Molnar describira como una nueva especie y gnero. Se trata de un carnvoro. Se llam Labocania anomala y algunos especialistas lo describen como un primo lejano del Tyrannosaurus rex. Es el primer dinosaurio descrito en Mxico. El segundo fue uno de los ms grandes hadrosaurios o pico de pato hallados hasta hoy poco ms de 12 metros de largo, casi

    FSILES EN EL DESIERTO En 1757, el jesuita Miguel

    del Barco escribi que haba conchas marinas en sitios

    alejados de la costa, en la Nueva Espaa.

    Ramn Lpez recuerda que la gente del ejido deca que los fsiles eran de gigantes.

    Imagen de la presa que da nombre al ejido que recibi las

    primeras expediciones para buscar dinosaurios en Coahuila.

    Fragmentos de huesos de dinosaurios fosilizados

    y preservados en Coahuila.

    Jos Lpez El Pato ha participado en varias expediciones paleontolgicas.

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    igual que un triler de tres ejes, que el investigador Wiliam Morris llam Lambeosaurus laticaudus. Aunque sus huesos se encontraron durante las expediciones de los investigadores estadounidenses, entre 1966 y 1974, su descripcin y bautizo cientfi co ocurri hasta 1981.

    En la paleontologa no extraa que se propongan nuevas hiptesis, que surjan otras dudas o que se rebau-tice a las especies. Esto ocurri con el Lambeosaurus laticaudus. En 2012 se volvieron a estudiar sus huesos, se le dio otro nombre y se le consider una nueva especie: Magnapaulia laticaudus.

    Hallazgos por casualidadRegresemos a Coahuila. Aqu mdicos, maestros, cuidadores de chivas, agricultores, estudiantes y muchos ms se contagian con el mal de la piedra. El doctor Luis Maeda Villalobos seguro que tambin lo padeca, porque tena todos los sntomas de aquellos que se dejan seducir por los huesos fosilizados, por esas eviden-cias del pasado. En el Torren de los aos ochenta era conocido por su trabajo como onclogo y por su coleccin de fsiles, una de las ms importantes en el noroeste de Mxico.

    A mediados de los ochenta, los paleontlogos Ismael Ferrusqua, Luis Espinosa y Vctor Torres Roldn realizaron una expedicin por el norte del pas; su objetivo era buscar fsiles de mamferos del Cretcico, animales ms pequeos que una zorra y que, en trminos evolutivos, son los ancestros de todos los mam-feros actuales, incluidos nosotros, los seres humanos.

    Los cientfi cos de la UNAM anduvieron por Sonora, Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo Len y Coahuila. Preguntaron en comunidades, bus-caron en las colecciones de afi cio-nados, pero nada. No hallaron ni un huesito de un mamfero cretcico. Los huesos que encontraron fueron de dinosaurio. Eso sucedi en la coleccin del doctor Luis Maeda; ah, entre caracoles de hace millo-nes de aos y muchos otros fsiles, el investigador Vctor Torres identi-fi c un fmur de dinosaurio.

    Esto no es de mamut, dnde lo encontr? preguntaron al doctor Luis Maeda.

    En Presa de San Antonio.

    Los gigantes de PresaUnas cuantas casas, la mayora de ellas con el adobe desnudo. Dos cuartos que funcionan como escuela y a la que asisten no ms de 12 nios. Una pequea presa que a fi nales de mayo se mira con un poco de agua. Varias cabras. Perros que no son ovejeros, pero que de da mantienen unido al rebao y todas las noches duermen afuera de los corrales, como si supieran que

    la leche de esas cabras con la que las mujeres de este lugar hacen quesos, es la principal fuente de ingresos de las contadas familias que an se afe-rran a vivir en este rancho en medio del desierto. As es Ejido Presa de San Antonio, Coahuila. Aqu naci Jos Lpez hace 41 aos.

    El paisaje no ha cambiado mucho, por lo menos, desde la primera