justicia penal de menores o el discurso de la · pdf fileen el ámbito de la justicia...

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  • JUSTICIA PENAL DE MENORESO EL DISCURSO DE LA VERDAD

    Por: Dr. Alfonso Zambrano Pasquel

    Estamos convencidos, tambin de que muchosde los juristas que nos acompaaron estarn deacuerdo en esta parfrasis heterodoxa del granfilsofo del derecho Gustav Radbruch posiblede ser expresada en estos trminos: si un requi-sito para ser un buen jurista es tener la con-ciencia sucia, para ser un buen jurista de 'me-nores' hay que tener la conciencia muy sucia".

    Emilio Garca MndezElas Carranza

    Sistemas penales de la minoridad

    En la mayora de los pases de la regin los sistemas penales demenores terminan por convertirse en agentes de desviacin primaria,contradiciendo la ideologa legitimadora de su carcter tutelar, de-fensor de la minoridad y paternalista.

    Tales sistemas en lo que tienen que ver con la administracin dejusticia de la minoridad, establecen diferencias por el etiquetamien-to de categoras: de delincuencia juvenil, conducta irregular, menoresen estado de abandono, etc. que son preacondicionantes de carrerascriminales, pues desde la imposicin de la etiqueta producen estig-matizacin y amparan la institucionalizacin de los menores deedad, con un efecto ms nocivo que el que produce la estigmatizacinde los delincuentes adultos en las crceles que son tambin institucio-nes totales.

    En un importante trabajo cientfico que es el documento final del

    INFANCIA, ADOLESCENCIA y CONTROL SOCIAL EN AMERICA LATI-NA. Primer Informe. Proyecto de Investigacin-Desarrollo de los Tribu-nales de Menores en Latinoamrica. Tendencias y Perspectivas. De-palma 1990, pg. 9.

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  • Justicia Penal de Menores o el Discurso de la Verdad

    programa de investigacin desarrollado por el Instituto Interameri-cano de Derecho Humanos (1982-1986), bajo la coordinacin del prof.Eugenio Ral Zaffaroni sobre "Sistemas Penales y Derechos Huma-nos en Amrica Latina", se hacen interesantes puntualizaciones en loque tiene que ver con la ideologa, estructura y funcionamiento real delos sistemas tutelares de la minoridad en la regin.

    Esa dura realidad traducida en deficiencias legislativas y dejusticia de menores, se atribuye a la ausencia de una concepcin claray prioritaria del problema de la minoridad marginada, y al correla-tivo error histrico de no otorgar al tema la autonoma normativaque merece relegndolo a una simple cuestin de poltica general. (1)

    En el mbito de la justicia penal de menores, los jueces que gene-ralmene no son expertos en la materia y cuyas designaciones son con-secuencia del compromiso poltico y la recomendacin de buenos ami-gos, a mas de su impreparacin en una materia especializada; cuen-tan con un formidable margen de discrecionalidad que se materializaen una prctica arbitraria y abusiva del internamiento, que es sim-plemente institucionalizacin.

    Esa calidad de jueces vigilantes o jueces policas en la apli-cacin de la Ley de Menores, convierte a sta es un instrumento de re-presin porque lo que ejerce es control y dominacin social desde arri-

    (1) En el documento citado se manifiesta: "Otra nota caracterstica deltratamiento tutelar de la minoridad latinoamericana radica en la carenciade instrumentos legislativos que contemplen por igual la problemticade los hijos de familia en situacin normal y la de los menores abando-nados o transgresores de disposiciones contravencionales o penales,tras lo cual es posible palpar la presencia de una ideologa que ocultasu verdadera naturaleza.Este descuido y la carencia de una conceptuacin clara al respecto nolo creemos accidentales sino que la ley de la minoridad no hace otracosa que preparar el sendero de la estigmatizacin y posibilitar inclusoel comienzo de ese proceso...". SISTEMAS PENALES Y DERECHOSHUMANOS EN AMERICA LATINA. Informe final. Depalma, BuenosAires, 1986, pg. 240.

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  • Revista Jurdica

    ba hacia abajo, esto es desde la clase que ejerce el control porque tieneel poder de definicin y de estigmatizacin hacia la clase domina-da. Tambin en este segmento de control social formal, hay queadmitir la aplicacin vertical de la justicia penal de menores.

    Cabe destacar que la situacin de los menores frente al SistemaPenal aparentemente tutelar puede llegar a situaciones mas injustasque las que afronta un delincuente adulto, al que formalmente lo am-paran las garantas de un proceso liberal como las del debido proce-so, la legitimidad de la prueba, el derecho a la defensa proceso, elestado de inocencia y la tutela constitucional de la libertad,mediante el recurso de "hbeas corpus".

    Aunque en el Ecuador cursa un gran proyecto de reforma legal dela minoridad, mantenemos nuestra personal reserva en cuanto a lareal efectividad de tal proyecto, pues sabemos que se requiere de "al-go" ms que una simple decisin legislativa. Si no existe una hones-ta y seria decisin poltica en procura de estructurar un verdaderoproceso de transformacin de la situacin socio-poltica y familiarde los menores, es poco lo que puede conseguir un instrumeno, al que in-cluso desde una ptica normativa se lo puede calificar como exce-lente.

    No obstante que la ley de .menores en su aplicacin es esencial-mente punitiva y no protectora, como dice ser su discurso legitimante,es frecuente que bajo el justificativo de proteger a los menores se losprive de las garantas procesales de los adultos. (2)

    (2) Fernando Tocora, al referirse a este tpico, afirma: "Las garantas pro-cesales que suelen reconocerse en el proceso liberal, son muchas ve-ces desconocidas en los procesos de menores, bajo el argumento depreservarlos de la estigmatizacin y del escarnio pblico, as como porla confianza incontestada en un juez-padre sabio y competente, que re-solver infaliblemente el conflicto. Toda esta situacin se agrava sitenemos en cuenta que en muchos pases se desplaza a los Jueces delconocimiento do los casos menores-infractores para entregrselos alas autoridades administrativas, lo que constituye una franca rutpura,adems del modelo liberal. La arbitrariedad de la decisin y la violacinde las garantas procesales liberales se vern en situacin an ms fr-gil". Poltica Criminal en Amrica Latina, Ediciones L.P., Bogot-Colom-bia, 1990, pg. 88.

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  • Justicia Penal de Menores o el Discurso de la Verdad

    En la aplicacin real de la Ley de Menores encontramos puni-cin o castigo, porque el "internamiento" es el eufemismo con el que sedesigna legalmente a la prisin en los centros de menores, agravadapor su naturaleza indeterminada, e incierta de la que no es posible larecurrencia sino ante el propio Juez que la dicta o ante una instanciasuperior de la misma rea de la minoridad que por regla general de-satiende la impugnacin.

    Difcilmente se podr invocar otro tipo de garantas procesa-les o legales porque el argumento legitimante de la institucionaliza-cin, es que no se trata de una privacin de la libertad sino de una me-dida de seguridad para preservar la integridad del menor y prote-gerlo del contagio social. Cualquiera que sea el rtulo que identifiquea los reclusorios de menores, no son otra cosa que crceles para meno-res. (3)

    Un sistema aparentemente protector puede tambin convertirseen un instrumento de desviacin secundaria, porque el internamientode menores "por su propia seguridad" en reclusorios juveniles sin nin-guna separacin: con una abierta promiscuidad entre menores califi-cados de conducta irregular, menores delincuenes y menores en situa-cin de abandono o desamparo, les brinda la oportunidad de pasar deuna categora menor a una mayor. (4)

    (3) "en muchas ocasiones la puesta en prctica de una poltica que se eri-ge en defensa del menor, termina paradjicamente, colocndolo en unaposicin de desventaja con respecto al adulto". Azaola Garrido E. Lailusin de la "verdad" en la investigacin de menores delincuentes. Doc-trina Penal, ao 12, abril-sep. 1989, N 9 46-47. Depalma, Buenos Aires,pg. 241.

    (4) Eugenio Ral Zaffaroni, nos advierte sobre el discurso tutelar de carc-ter paternalista de los sistemas penales de menores, al tiempo que nosdice en relacin a jueces, justicia e instituciones: "Prosiguiendo esederrotero, las facultades omnmodas de tales magistrados, combinadascon una global despreocupacin administrativa respecto de la creacinde una infrestructura bsicamente apta para el desenvolvimiento de unpatronato digno, condujo a la implementacin de un tratamiento tempo-ralmente indeterminado, impuesto a los menores ineluctablemente,irrespetuoso de las garantas procesales ms elementales y ahogado,

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  • Revista Jurdica

    Otro factor de estigmacin y desviacin lo encontramos en laaparente proteccin al menor en la prestacin de servicios, esto es enla relacin laboral. La rigurosidad del sistema legal por la exigen-cia de requisitos de difcil cumplimiento degenera en un subempleosin control alguno. (5)

    No puede ignorarse que frente a la imposiblidad de encontrartrabajo por la rigurosidad de las leyes que pretenden proteger al me-nor, la desviacin primaria de la minoridad con la perpetracin dedelitos para subsistir o la incursin en otro tipo de conductas de altoriesgo (mendicidad, vagabundeo, lustrada de zapatos, guardiana devehculos en horas de la noche, reunin con adultos delincuentes,etc.), o en la prostitucin; son las alternativas para su subsistencia.Estamos as librando al menor de la explotacin laboral de lafbrica, de la industria y del sistema de produccin, para arrojarlo aldespeadero del delito.

    La situacin en la que se debate el menor puede ser apreciada sireflexionamos en los clculos efectuados en base a los censos que ponenal descubierto que en el Ecuador por ej. un 75% de los menores que tra-bajan lo hacen en situacin de permanente riesgo. De aproximada-mente 10 millones de habitantes que tiene nuestro pas no menos de un40% tiene menos de 14 aos de edad. Esta poblacin constituida bsi-camente por nios comparte la angustia econmica, la miseria y lap