bien público

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Bien público De Wikipedia, la enciclopedia libre Saltar a navegación , búsqueda El concepto de bien público admite varios posibles significados. Tradicionalmente, un bien público es aquel que pertenece o es proveído por el Estado a cualquier nivel: Gobierno central, municipal o local, por ejemplo, a través de empresas estatales, municipales, etc. En general, todos aquellos organismos que forman parte del Sector público . Esta concepción se remonta al Derecho romano , en el cual la Res publica (cosa pública) hacia referencias a las propiedades de la Antigua Roma o sus ciudadanos en conjunto -tales como las fuentes de agua de la ciudad, las calles, etc.- La influencia de esta acepción se ha extendido con algunas modificaciones hasta el presente, por ejemplo, Andrés Bello escribe -en relación a los “bienes nacionales”- “Si además su uso pertenece a todos los habitantes de la nación, como el de las calles, plazas, puentes y caminos, el mar adyacente y sus playas, se llaman bienes nacionales de uso público o bienes públicos”. 1 Nótese que en esa definición Bello utiliza dos criterios: la propiedad es estatal, el usufructo es general a los habitantes. En el presente esta concepción perdura principalmente en la tradición Legal , la de la Ciencia política y la de la Economía política . Así, en esas áreas en general se entiende por dominio público el conjunto de bienes y derechos de titularidad pública, destinados al uso público. En la economía contemporánea el significado del termino es diferente. Una definición que corresponde al sentido generalmente aceptado de bien público o bien público puro (James M. Buchanan ]) en esa disciplina es ofrecida por Elinor Ostrom : un bien que está disponible a todos y del cual el uso por una persona no substrae del uso por otros. 2

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Bien públicoDe Wikipedia, la enciclopedia libreSaltar a navegación, búsqueda

El concepto de bien público admite varios posibles significados.

Tradicionalmente, un bien público es aquel que pertenece o es proveído por el Estado a cualquier nivel: Gobierno central, municipal o local, por ejemplo, a través de empresas estatales, municipales, etc. En general, todos aquellos organismos que forman parte del Sector público.

Esta concepción se remonta al Derecho romano, en el cual la Res publica (cosa pública) hacia referencias a las propiedades de la Antigua Roma o sus ciudadanos en conjunto -tales como las fuentes de agua de la ciudad, las calles, etc.- La influencia de esta acepción se ha extendido con algunas modificaciones hasta el presente, por ejemplo, Andrés Bello escribe -en relación a los “bienes nacionales”- “Si además su uso pertenece a todos los habitantes de la nación, como el de las calles, plazas, puentes y caminos, el mar adyacente y sus playas, se llaman bienes nacionales de uso público o bienes públicos”.1 Nótese que en esa definición Bello utiliza dos criterios: la propiedad es estatal, el usufructo es general a los habitantes.

En el presente esta concepción perdura principalmente en la tradición Legal, la de la Ciencia política y la de la Economía política. Así, en esas áreas en general se entiende por dominio público el conjunto de bienes y derechos de titularidad pública, destinados al uso público.

En la economía contemporánea el significado del termino es diferente. Una definición que corresponde al sentido generalmente aceptado de bien público o bien público puro (James M. Buchanan]) en esa disciplina es ofrecida por Elinor Ostrom: un bien que está disponible a todos y del cual el uso por una persona no substrae del uso por otros.2

Esto se expresa en términos técnicos diciendo que el bien en cuestión es un bien económico cuya naturaleza conlleva que es no rival y no excluyente. Un bien es no rival cuando su uso por una persona en particular no perjudica o impide el uso simultáneo por otros individuos -por ejemplo: una señal de Radio (medio de comunicación)- y es no excluyente cuando no se puede impedir su usufructo por usuarios potenciales o reales.

Muchos economistas clasificarían los bienes públicos como siendo un caso especial o subcategoria de los bienes comunes.3 Sin embargo conviene notar que la definición estrictamente no hace referencia al sistema de propiedad: un bien sera de uso público -en esta concepción- irrespectivamente de quien lo posea, siempre y cuando su uso “este disponible a todos y del cual el uso por una persona no substrae del uso por otros”. Por ejemplo -aun cuando no el mejor- la señal de radio mencionada está disponible a quien sea tenga acceso a un receptor, pero la propiedad de la empresa emisora no es necesariamente ni comunal ni estatal.

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No rivalidad

La rivalidad en el consumo de un producto implica que el consumo por parte de un individuo impide el uso por otros. Por ejemplo, el uso de un martillo por alguien impide que sea usado al mismo tiempo por algún otro -a pesar que ese otro lo podría usar en el futuro- Algunos bienes rivales son, adicionalmente, consumibles: Así, si un individuo se come un pastel, no queda pastel para ningún otro, ya que ya se lo comió. En ambos sentidos, el uso de un bien rival reduce la disponibilidad para otros.

Se dice que no existe rivalidad en el consumo de un producto o servicio, cuando el consumo que un individuo realiza de ese bien no impide ni reduce la cantidad disponible para el consumo de otras personas. Por tanto, de manera simultánea o no, varios individuos pueden consumir las mismas unidades del bien sin que se resienta el consumo de los otros. La Defensa nacional constituye el ejemplo más claro de ausencia de rivalidad en el consumo de un producto. La defensa nacional entendida como garantía y protección frente a un hipotético enemigo exterior, es un bien que ofrece el Estado a la ciudadanía y alcanza por igual a todos los ciudadanos del territorio y el que un individuo de un país esté protegido por la defensa nacional, no implica menores garantía para otro ciudadano. La no rivalidad en el consumo de la defensa nacional no implica que todos las personas valoren internamente por igual el servicio, de hecho es muy probable que las demandas de defensa nacional sean muy variadas entre los habitantes de un territorio. Lo que la no rivalidad significa es que la existencia de un ejército equipado significa una garantía igual para todos ciudadanos del país.[4]

[editar] Principio de exclusión

El principio de exclusión tiene que ver con la imposibilidad de excluir del consumo de un producto a determinadas personas. Las razones de la imposibilidad pueden ser físicas o económicas. La baja capacidad de exclusión implica que o es imposible o muy difícil prohibir el consumo de un bien a otros individuos. (se ha alegado que todo bien es excluible, si se está dispuesto a tomar las medidas necesarias y costearlas. Igualmente, se ha sugerido que cualquier bien seria no excluible, si se está dispuesto a hacer cualquiera sea lo necesario para obtenerlo .. y atenerse a las consecuencias. Esto enfatiza que el concepto es relativo a consideraciones legales y sociales)

[editar] Ejemplo

Un ejemplo típico de bien público es la defensa nacional, ya que todos los ciudadanos están protegidos y el hecho que un individuo de un país esté protegido no reduce la protección para otro ciudadano. Se diferencian de los bienes libres, como el aire limpio, en que estos últimos no son bienes económicos.

Otros ejemplos son los fuegos artificiales que brinda el gobierno en fechas patrias, la luz de un faro que indica la distancia a la orilla del mar, plazas públicas, monumentos públicos, etc

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[editar] Bienes mixtos

Obviamente, estas definiciones teóricas a veces son difíciles de aplicar al mundo real, puesto que estrictamente no hay ningún bien que no pueda ser derivado a algún nivel de producción o consumo mercantil. Por ejemplo, una calle, puente, etc, pueden ser tanto construidos como administrados de manera privada (por ejemplo, con pagos de peaje). Sin embargo, los economistas no solo piensan que algunos bienes del mundo real se aproximan mucho a estas definiciones, lo suficiente para que estas tengan sentido pero observan que de hecho algunos bienes y servicios son tanto producidos como administrados y usufructuados en la manera descrita.

[editar] El problema del polízonteArtículo principal: Problema del polizón

La consecuencia más importante de que en los bienes públicos concurran las dos características citadas de la no rivalidad de su consumo y la imposibilidad de aplicar el principio de exclusión es que la producción o suministro de estos bienes se enfrentan con el denominado problema del polizón o de los consumidores libres de carga (free riders en inglés). Al no ser factible la exclusión, la producción de los bienes públicos se encuentra con el problema de que una que acontece ésta beneficia por igual tanto a aquellos consumidores que cooperen en su financiación como a aquellos consumidores que no lo hagan. Los polizones son, en definitiva, aquellos miembros de un colectivo que amparados en las características de los bienes públicos, se benefician de la producción de los mismos sin contribuir a su financiación.

La existencia de estos consumidores polizones inahabilita al mercado para la asignación de los bienes públicos y constituye una manifestación de fallo de mercado

Los bienes públicos

 

Hay algunos bienes cuyo suministro no varía por el hecho de que una o muchas personas los estén consumiendo; por ejemplo, las emisiones de TV por ondas aéreas: sea cual sea la cantidad de receptores que tengan sintonizada una emisora, cualquier otro podrá sintonizarla también sin que  haya ninguna pérdida de calidad. No hay por tanto rivalidad en su

consumo y el aumento de la audiencia no implicará nunca un aumento de los costes de producción y emisión de programas. Además, cuando las emisiones de TV son sin codificar, no es posible impedir a nadie que las reciba en su casa. Ambas características, la no rivalidad en el consumo y la imposibilidad de exclusión son las que definen a los bienes públicos.

Conviene por tanto evitar la confusión entre los bienes públicos y los bienes de titularidad pública. Estos últimos son todas las propiedades del Estado; los bienes públicos puede que sean servidos por el Estado y puede que no.

Los bienes públicos pueden ser opcionales o no opcionales. Las emisiones de TV son opcionales ya que la decisión de sintonizar o no la emisora es potestativa del consumidor. La defensa nacional en cambio es un bien público no opcional ya que inevitablemente se proporciona la misma cantidad de ella a todos los ciudadanos del país, sea cual sea su interés en ser defendidos.

Rivalidad en el consumoExclusión de usoOpcionalidad de consumoProvisión óptimaGorrones (free-riders)Revelación de preferencias

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Algunos bienes públicos no presentan claramente las características que requeríamos en su definición, son los llamados bienes públicos impuros. La educación es el ejemplo más habitual. En principio, el hecho de que asista un alumno más a las clases en nuestra Facultad no provoca que la cantidad de educación percibida por los demás disminuya por lo que no parece que haya rivalidad en el consumo, pero lo que es cierto para un sólo individuo no se cumple para un número más elevado; una Universidad masificada y una clase abarrotada implican una disminución evidente de la calidad de la enseñanza. Otra característica de la educación es que, aunque toda la sociedad se beneficia de las mejoras en el sistema educativo y del aumento de la cualificación de los profesionales del país, algunos individuos se benefician más que otros: los propios receptores de la educación, sus familiares, sus empleadores.

Niebla en el faro, óleo de Esteban Arriaga. Los faros son un bien público: ¿Se puede cobrar por mirar su luz? ¿Molesta a

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alguien que sirva de guía a otro? 

Si se dejara exclusivamente a la iniciativa privada la provisión de los bienes públicos, estos serían ofrecidos en una cantidad muy inferior a la socialmente eficiente. Como la producción de esos bienes tiene un coste, pero no puede excluirse a nadie de su uso aunque no hayan pagado por ellos, la iniciativa privada no podría percibir los ingresos necesarios para compensar la producción. La intervención del Estado, bien encargándose directamente de la producción, bien subvencionando a empresas privadas, es la solución que puede garantizar el suministro suficiente de bienes públicos. Pero esa intervención plantea dos problemas: determinar cuál es la provisión óptima, en qué cantidad deben ser suministrados, y determinar sobre quién deben repercutir los costes y en qué cuantía.

Supongamos que se está planeando la construcción de una presa en el cauce de un río. Muchas personas se beneficiarán con ello en diferentes formas: los campesinos que podrán utilizar las aguas del pantano para regadío, la empresa hidroeléctrica que explotará su capacidad energética, los habitantes de los pueblos que reciben protección ante las crecidas del río, los que acudirán a las instalaciones deportivas de las orillas del pantano. Pero si se intenta que la presa sea costeada por los beneficiarios y en proporción al beneficio que van a obtener, aparecerán muchos parásitos o gorrones (free-riders) que no reconocerán estar interesados en su construcción para eludir el pago, confiando en que las aportaciones de los demás sean suficientes y poder así disfrutar del servicio sin tener que costearlo.

Es necesario que se revelen las verdaderas preferencias de los consumidores para poder estimar la cantidad óptima de bienes públicos que deben ser suministrados. Pero aunque los bienes vayan a suministrarse de forma gratuita, los consumidores estarán tentados de falsear sus preferencias, exagerándolas, para obtener con mayor probabilidad sus deseos. Si se realiza una encuesta para conocer los beneficios e inconvenientes que reportará la construcción gratuita de una carretera para un pueblo, los partidarios de su construcción declararán una previsión de beneficios muy superior a la real mientras que los posibles perjudicados exagerarán también el probable daño. Se han diseñado técnicas complejas que permiten descubrir las verdaderas preferencias aunque existen muchas dificultades para su aplicación práctica. Más realizables, aunque también muy sofisticadas matemáticamente, son las técnicas que permiten la asignación equitativa de los costes.

INTRODUCCIÓN

El proceso de asignación de bienes de forma general se produce en el mercado, donde a través de la fuerza de éste, oferentes y demandantes equilibran sus pretensiones, a través de precio llegando a un punto de equilibrio donde quedan reflejados los gustos y preferencias.

Al introducirnos a hablar del concepto de bien público, hay que señalar que la asignación de este tipo de bienes no se produce de igual forma que anteriormente.

El proceso de asignación de bienes públicos se encuentra vinculado al ámbito de la política. Por tanto al referirse a los bienes públicos hay que referirse al político como persona que se asemejaría al individuo que actúa independientemente en el mercado para la satisfacción propia; pero en este caso con la búsqueda de un interés general y en ningún caso particular.

Ahora bien, de esta consideración, del político como persona encargada de la toma de decisiones públicas, surge un problema; el problema de cómo gastar el dinero, si bien esta forma difiere en un único individuo, a una institución como el Parlamento. Además en el proceso de decisión se plantea un problema de tipo subjetivo; ¿deja el representante de los votantes sus convicciones personales a un lado, para manifestar exclusivamente la de los propios representados?, además ¿en qué medida debe satisfacer a una parte del electorado u otra, ante la disparidad de opiniones?. Para intentar responder a

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las preguntas anteriores, haremos un recorrido por las distintas formas de organización y articulación de un gobierno, en el proceso de toma de decisiones que atañan a la asignación de bienes públicos.

LA TEORÍA DE LA ELECCIÓN PÚBLICA

La teoría económica trata de explicar el qué se produce, el cómo se produce y el para quién se producen los bienes o servicios. Pues bien, la TEORÍA DE LA ELECCIÓN PÚBLICA tratará de estudiar y entender eso mismo pero en relación con los bienes y servicios públicos suministrados por las Administraciones Públicas.

El objetivo es saber si quienes dirigen la acción política tratan verdaderamente, o no, de crear una sociedad más eficiente en términos macroeconómicos o microeconómicos al tiempo que justa. Objetivos que podrían no cubrirse si, como sucede con el sector privado de la economía, también se produjesen “fallos” en la actuación del sector público; ya que en este caso se originarían no ya por la acción de la mano invisible Smithiana, sino por la de la mano invisible de la actuación gubernamental.

EL MODO DE LA ELECCIÓN PÚBLICA

En economía la elección de los bienes y servicios que se producen y consumen, se hace y se hace en función de los votos económicos emitidos por los consumidores a la hora de formular sus demandas; demandas que a su vez quedaran determinadas en función del comportamiento racional de aquellos al maximizar sus funciones de utilidad. Por su lado los empresarios también ofrecerán los bienes y servicios producidos en función de la maximización de su beneficio.

La “Teoría de la Elección Pública” describirá como toman los gobiernos decisiones sus decisiones relacionadas con los impuestos, los gastos, la regulación, u otras medidas distributivas.

En la trama política intervienen como sujetos centrales los representantes políticos (ubicados en el Parlamento o en el Gobierno), que serán quienes interpretan las demandas deseadas de los bienes y servicios públicos que después se ofrecerán y que están apoyados por los votantes, es decir, personas a las que los políticos tratarán de resolver sus necesidades públicas o preferentes, y que tendrán capacidad para remover o no a sus representantes. Teniendo en cuenta esta relación de dependencia cabe preguntarse por las verdaderas motivaciones de los representantes políticos a la hora de tomar sus decisiones.

En este contexto no sería difícil suponer que los políticos a la hora de decidir el QUÉ, el CÓMO, y el PARA QUIÉN se producen o distribuyen los bienes o servicios públicos, opten por aquella decisión que maximice la probabilidad de ser reelegidos.

Un conjunto adicional de agentes, intervinientes en el juego político, es el relativo a los grupos de interés (ejemplo: sindicato), que tratarán de moverse cerca de los representantes políticos para que estos tomen decisiones que le sean favorables.

“LA ELECCIÓN PÚBLICA” EN LA PRÁCTICA

Las decisiones de la “Elección Pública” podrían ser adoptadas de modo eficiente, distributivo o ineficiente, y que a veces el resultado de la elección podría depender del orden de las votaciones. Puede ocurrir que las decisiones adoptadas y la actividad pública derivada de las mismas fuera errónea. Errónea por resultar ineficiente (todos pierden) o por producir resultados redistributivos contrarios a la lógica, es decir, que la redistribución beneficie por ejemplo a los ricos. Los gobiernos, pues pueden cometer fallos desde el mismo momento de la toma de sus decisiones.

En esos posibles errores cabe destacar la tendencia indefinida al crecimiento de la burocracia y de los gastos públicos , que de no ser chequeados sistemáticamente, en cuanto a su eficacia o beneficio social reportado, podrían mantenerse indefinidamente con el solo apoyo del Poder Legislativo.

Además de tener una clara inclinación a elevar los gastos públicos, los representantes políticos tienden a no elevar paralelamente los impuestos, dado que la elevación de estos podría asimismo pejudicar su reelección. Por eso, modernamente parece ir ganando adeptos la idea de que a cada nuevo programa de actuación colectiva se le asigne una determinada financiación cierta, para que quien apoye tal tipo de actuación y disfrute de los beneficios derivados del apoyo popular a que podría dar lugar aquel gasto, corra también con el coste político de la correspondiente elevación impositiva a que daría lugar la operación.

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FUNCIONES DEL GOBIERNO

1) Desarrollo de una determinada estructura legal, básica para el desenvolvimiento de las economías de mercado.

2) Elaboración de una determinada política macroeconómica dirigida a conseguir objetivos de estabilización y crecimiento.

3) Intervención puntual sobre determinadas actividades para conseguir una asignación más eficiente de los recursos.

4) Obtención de una distribución de la renta entre los ciudadanos que sea más justa y equitativa.

Los modelos políticos en las decisiones

Existen dos modelos básicos diferentes explicativos del funcionamiento del Gobierno, uno que lo considera como "individuo" y otro como una institución monolítica que maximiza su utilidad, estando ambos opuestos al utilizar medios opuestos, entre ambos se pueden construir modelos intermedios.

El déspota benevolente

Gran parte de la teoría tradicional de la Hacienda Pública se ha basado en lo que puede determinarse modelo de un déspota benevolente. Esta concepción considera al gobierno como una simple entidad y el interés público, (el interés de los ciudadanos), consiste en maximizar su utilidad o función objetiva. Los impuestos deben establecerse de forma que se minimicen las respuestas negativas de los individuos.

La acción del gobierno en este modelo es totalmente similar al principio neoclásico tradicional de la imposición, que establece el concepto de sacrificio agregado mínimo. Este sacrificio o perdida e utilidad de los contribuyentes puede no ser lo mismo que la pérdida anticipada.

En la vertiente de los gastos, el gobierno benevolente puede considerar ventajoso distribuir los beneficios de acuerdo con ciertas estimaciones de las ganancias de utilidad de los individuos de la comunidad, tales estimaciones pueden no ser realmente expresivas de las auténticas ganancias de utilidad de la redistribución del gasto público.

El Gobierno como un depredador

La entidad gubernamental se concibe como un centro de adopción de decisiones único que tiene una gran preocupación por la ciudadanía. Este modelo parece resultar más útil para analizar el proceso gubernamental dentro de los supuestos de la maximización de la utilidad.

Si el gobierno se concibe como una unidad simple de adopción de decisiones se puede decir que éste actúa impulsado más que por la benevolencia, por el propio egoísmo. El gobierno configurado así como un leviatán, que pretende maximizar su propia utilidad explotando a los ciudadanos lo máximo posible. En este modelo el gobierno intentaría maximizar el excedente fiscal que recibe. La diferencia entre el importe recaudado por los impuestos sobre los ingresos y la cantidad de desembolsos realizada para la provisión de bienes y servicios públicos.

Esta diferencia o excedente, la usaría el gobierno en lo que más le conviniera, probablemente a proporcionar una vida relajada, emolumentos especiales para la administración y sus funcionarios.

Un gobierno que se comporta como un Leviatán no tiene porqué establecer unos impuestos mas elevados que los que impondría un gobierno normal.

El superávit fiscal se maximizaría, maximizando el crecimiento de la economía, y tampoco tendrían porqué disminuir los servicios prestados.

Rara vez los Gobiernos se comportan como un Leviatán, dado que las instituciones pública persiguen el concepto de Interés Público realista y equilibrar impuestos y gastos.

El Gobierno como Establishment

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Los gobiernos no están habitualmente constituidos por una sola persona, casi ni incluso en regímenes totalitaristas.

Suele haber un grupo de personas o un comité en la que aparece una clase dirigente o un grupo de élite.

Las Personas que lo componen tienen utilidades diferentes.

Podemos pensar que como grupo, tiendan a maximizar (a su manera) la utilidad total del grupo, en contra del interés de las personas que los conforman y tratan de maximizar su propia utilidad lo mas posible, lo cual puede ocasionar puntos de vista diferentes entre los miembros del grupo, en lo referente a la función de utilidad

Este modelo de Gobierno es muy importante, especialmente en países con régimen de partido único y en los comunistas.

En este modelo de Gobierno no se maximiza el Bien Público, sino la utilidad de este grupo, el cual tiende a hacerse mas grande y burócrata, dado que los individuos restantes responderán de diferente forma al grupo, haciendo ciertos cursos de acción para que estos sean mas costosos, hacer valer su opinión, y así formar parte de ese grupo.

Conforme el grupo se amplía, se llega formar el Establishment, donde el proceso de decisiones se llega a hacer excesívamente complejo.

El Gobierno como proceso democrático

En este modelo se presupone que todos los miembros de la comunidad participan en el proceso de decisión política .

No siempre refleja la verdadera situación social, a veces hay unos grados de abstención importantes, dadas unas desigualdades importantes entre sus miembros.

A pesar de ser los representantes elegidos por los votantes, estos, puede que tengan unos intereses muy diferentes de los que tengan los ciudadanos, y actúen en su propio beneficio.

Conforme aumenta el tamaño del Gobierno, este tiende a burocratizarse, y se puede dar la circunstancia de que las decisiones acaben tomándolas estos burócratas, maximizando su propio interés en vez del de los ciudadanos.

Grupos de presión

En ocasiones existen grupos que pueden y manipulan el verdadero deseo de la comunidad, anteponiendo los suyos propios, haciéndolo bien política o económicamente. También lo hacen sobre parte del electorado o directamente sobre aquellos que toman las decisiones, los políticos, que al ser menor cantidad son mas fáciles de "convencer", desviando parte de la utilidad pública hacia su propia utilidad.

La forma mas habitual es la de facilitar información y poner medios materiales para la realización de sus intereses

Políticos corruptos

La elección de personas competentes, que administren bien los bienes públicos, son a su vez, bienes públicos.

Es muy importante que estos gestores sean honestos, de todos son conocidos algunos casos, y el daño que hacen a la sociedad y al tesoro público.

Algunos políticos cuando actúan en beneficio propio, lo hacen en el de los de su clase, muchas de las veces de forma inconsciente, no siendo claro que actúen en aras del bien público, cosa que a veces de público no tiene nada

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Modelos simples de mayoría de votos

El poder de intervención de los individuos es muy limitado en la toma de decisiones, pueden votar a unos candidatos y estos pueden o no representar y defender los intereses de forma efectiva.

La celebración de las consultas de tipo fiscal, no son frecuentes, quedando la manifestación de disconformidad por parte de los ciudadanos por algún medio de comunicación, cosa que no suele tener efectos siempre.

Ciertos individuos, que suelen ser representativos, suelen tener un cierto grado de influencia en la formación de la opinión, tradicionalmente estudiantes, también los burócratas que en su trabajo se suelen relacionar con los programas, pudiendo hacer que estos se modifiquen en algunos aspectos.

Los políticos destacados, tratan de mantener importantes áreas bajo su control e influencia

Posibilidad de mayoría cíclica

En este modelo simple, compuesto por 3 grupos homogéneos de personas con igual poder de decisión, y donde se decide por mayoría, se puede dar la paradoja de la votación cíclica. A continuación, con un ejemplo sencillo aclararemos este sistema.

Hay 3 grupos y 3 alternativas posibles de ser votadas, en la que cada grupo tiene sus preferencias. El grupo 1 prefiere las convinaciones ABC, el grupo 2 BCA, y el grupo 3 prefiere CAB.

Si preguntamos a los grupos 1 y 2 , prevalece la opción B sobre la C, y al preguntar al grupo 3, prevalece la . Cambiando el orden de preguntas, si ahora lo hacemos al grupo 2 y 3 , prevalece C sobre A, y si preguntamos al grupo 1, gana A. Si cambiamos y preguntamos a los grupos 1 y 3, prevalece A sobre B, y al preguntar al 2, prevalece B, por lo que estamos en un sistema que se convierte en cíclico, o en el que sabiendo que respuesta se desea, se formula la pregunta. Este fenómeno se llama de mayoría cíclica, siendo susceptible de manejo por parte de quien hace la pregunta.

De cualquier forma esta paradoja es muy limitada en el mundo real, no supera el 9% de posibilidades de que se produzca.

Este sistema se le llama paradoja de Arrow.

En esta paradoja, si los votantes se dan cuenta del sistema, una solución sería que los grupos no manifestasen su verdadera voluntad.

Mayoría simple de votos

Si la votación se realiza y las opciones elegidas son las más votadas, la paradoja de la votación cíclica desaparece, porque no sería muy normal que saliese votada la opción más costosa o que más sacrifique a la mayoría, lo normal es que salga la opción más votada que coincidiría con la opción del votante mediano, aquel que supone el 50% de los votantes son los que esta opción recogería.

La votación mayoritaria

Hasta ahora no hemos considerado el como se recaudan los ingresos, porque en función de la capacidad de renta de cada persona influirá en la decisión de las alternativas posibles

Dados que los bienes públicos se ofertan en una cantidad concreta, cada persona tendrá una preferencia diferente. Solamente las personas con preferencias medias se encontraran sobre su propia curva de demanda, para estos bienes proporcionados, quedando el resto contrariados.

En estas condiciones el nivel de gasto público estará en equilibrio, si la regla de voto mayoritario se hace efectiva.

Votación mayoritaria, nivel de renta

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Si las demandas de ciertas personas se relacionasen de alguna manera para poder fijar las participaciones impositivas con las rentas relativas, aumentaría la eficiencia del conjunto que anteriormente teníamos en el sistema de votación mayoritaria.

Si las participaciones impositivas se acercan a las diferente demandas, el voto mayoritario produciría una eficiencia más completa.

Pero dadas las diferencias de renta se tendería a producir pactos entre los grupos sobre las propuestas de gastos, dado que el de menor nivel de renta se encontraría perjudicado al tener que pagar más de lo deseado, y caso contrario el de nivel más alto de renta, mientras que los de nivel medio estaría más de acuerdo con el nivel de gasto.

Estamos en un caso muy simplificado y un poco abstracto.

Si se observa que las personas de menor nivel de renta desean más gasto y que los de más nivel quieren menos gasto, habría que replantearse como modificar el nivel impositivo, dado que las utilidades marginales de estos grupos están desproporcionadas.

Incluimos en el sistema las funciones de utilidad de estos tres grupos

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Cada grupo manifiesta sus preferencias en cuanto al gasto en X e Y diferentes a los otros grupos .

Siendo óptimo para cada uno de ellos los puntos de X e Y correspondientes, reflejando la maximización de su utilidad en la combinación de gastos de X e Y y su participación en los costes.

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Cualquier desplazamiento variaría su optimización y las utilidades de cada grupo.

Al unir las curvas de utilidad de cada uno se llegaría al punto óptimo M.

Si se formase coalición por pares de grupos los puntos situados sobre las líneas de contrato entre I-II, II-III y I-III darían puntos de equilibrio como a, c y e respectivamente, pudiendo caer en la paradoja cíclica.

Dado que estos puntos son a su vez óptimos de Pareto y son eficientes, no tendría que preocuparnos esta situación de votación cíclica, porque esta situación no tendría porqué ser juzgada como buena o mala, dado que confluyen, utilidad y óptimo de Pareto en cada punto.

Este modelo al estar compuesto por tres grupos está muy simplificado pero si lo completamos añadiendo un grupo muy numeroso de personas los efectos cambian.

La combinación de votaciones estaría dentro del área formado por las líneas de contrato, y si el número de grupos fuese lo suficientemente grande, acabaría por reducirse a un punto.

Restricciones impositivas en el presupuesto

En el modelo anterior hemos visto la asignación de recursos presupuestarios sin tener en cuenta la procedencia de los ingresos de cada grupo.

Así mismo la existencia de curvas de indiferencia individuales, exige que se conozcan los medios utilizados y la cuantía de los fondos recaudados para la obtención de los bienes públicos.

Cada individuo conoce como varía, con la variación de cuantía de los impuestos su posición en le gráfico, dado que cada individuo conoce perfectamente su renta, sus gustos , como se recaudan los impuesto y como se distribuyen para la adquisición de bienes públicos

Tradicionalmente este modelo es utilizado por la Hacienda Pública.

Para la Hacienda Pública, en este modelo los ingresos recaudados son la variable dependiente, y las necesidades, la variable independiente,. Para el individuo la renta o ingresos son la variable independiente y las necesidades son la variable dependiente.

En muchas estructuras fiscales las tasas impositivas no se determinan por la decisión sobre la asignación de los recursos, se adoptan decisiones sobre las tasas impositivas, después de hacer el presupuesto y redistribuir los gastos.

Se establece una línea a 45º de restricción presupuestaria de un presupuesto total fijo o línea isopresupuesto, o alguna paralela a esta.

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Sobre alguna de las paralelas se hace coincidir la función de utilidad de los tres grupos haciendo que el grupo resultante sea el óptimo, en el cual coinciden: restricción presupuestaria óptimo de Pareto y función de utilidad, resultando un punto T, diferente al anterior M, por lo que estos puntos M o T dependen de cual tipo se elija.

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Como se puede observar las influencias de las instituciones en la toma de decisiones sobre los resultados presupuestarios depende de los métodos elegidos de consulta y a través de los mismos para mover las reglas que el Gobierno dicta para la decisión colectiva.

Diferentes presupuestos dan diferentes grados de satisfacción, por lo que unos pueden ganar y otros perder al modificar las reglas de votación colectivas.

También existe la posibilidad de que al poder elegir entre aprobar o rechazar el presupuesto, este sea denegado por lo que al Gobierno no le queda otra solución que para el año entrante, mientras no consiga una mayoría tenga que prorrogar el presupuesto anterior llamado presupuesto de reversión.

En este caso la solución más eficaz sería situar el nuevo presupuesto entre el máximo pedido y rechazado y el mínimo y posiblemente aceptado por la mayoría que lo ha rechazado y mediante negociación aceptar un nuevo presupuesto intermedio.

Hasta ahora hemos visto sistema gráficos y elementales de estructuras de decisión. En la realidad estos sistemas son mucho más complejos, por la cantidad de votantes, interrelación de decisiones, posibilidades de negociación, medidas de presión, etc.

Manifestación de preferencias de los consumidores por nivel de renta

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Ante impuestos proporcionales, los individuos con niveles de renta mas baja, estarían dispuestos a consumir menos bienes públicos, porque su coste sería proporcionalmente mayor, y su curva de indiferencia-preferencia estaría situada mas baja que la de los de mayor renta, al poder adquirir menos cantidad de bienes públicos

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Ante impuestos progresivos , los individuos con menor nivel de renta, están dispuestos a consumir mas bienes públicos, dado que su coste relativo es menor, y su curva de preferencia se situaría a nivel superior que la de los que tendrían rentas mas elevadas

Efectos de la Burocracia, Teorema de Niskanen

Casi todos tenemos una idea sobre el funcionamiento de la burocracia, existiendo discrepancias en cuanto a su forma de hacerlo, bien o mal. Unos piensan que lo que hacen es realizar correctamente los trabajos que se les asignan, y otros, que son incapaces de realizarlas eficientemente.

Si existiese competitividad entre los organismos del Estado para el suministro de bienes, habría seguramente un aumento de la eficacia, aunque se duplicarían algunos servicios, dando lugar a posibles equívocos y duplicidades, bajando el nivel de eficiencia. En este caso, para el organismo distribuidor de asignaciones presupuestarias podría medir la eficacia y distribuir mejor los fondos económicos.

Dado que los bienes públicos, son suministrados por entes concretos, habiendo ausencia de mercado competitivo, por tanto de competencia, Niskanen confecciona un modelo explicativo de funcionamiento de la burocracia.

Algunos burócratas, suelen, por motivos vanales, como prestigio, poder o salarios mas elevados, reclamar para sí mas servicios y así conseguir mas asignaciones presupuestarias.

La importancia de estos burócratas, se encuentra directamente relacionada con el volumen de presupuesto que él maneja en sus servicios, y en la habilidad de conseguirlos.

Dadas estas circunstancias, se produce un exceso de oferta de bienes públicos, actuando como monopolista, situación que no puede garantizar una eficiencia entre asignación de recursos y suministro de bienes, situación de perdida de rendimiento alta o como mínimo innecesaria.

Lindsay propone que, como los utilizadores de servicios no administran los fondos destinados a financiarlos, y aun sin conocer si la estructura es productiva, se produce un despilfarro y una ineficiencia económica

Para el legislador resulta muy difícil el recompensar a los organismos que suministran de forma adecuada los bienes públicos, dado que no conoce a fondo la problemática de los distintos servicios de la administración, pero sí puede controlar el costo de los mismos, le es difícil controlar la calidad y poder mejorarla, genera un desestímulo y una bajada en la eficiencia

Impuestos

Una vez tratado el apartado introductorio del trabajo hay que hacer referencia a la elección pública y al vínculo de la política con dicha elección, siendo preciso hacer referencia a los impuestos como uno de los principales mecanismos estatales para la recaudación de dinero y base para fundamentar sus ingresos, así como también pilar del bien público, ya que en la medida que el sistema impositivo funcione adecuadamente, la asignación de bienes públicos podrá llevarse a cabo correctamente en un alto porcentaje. Se puede decir que un impuesto es un tributo exigido en correspondencia a una prestación (casi siempre de carácter público) concretada por parte de la administración pública. El objeto de ese gravamen se halla en negocios, actos o hechos que pongan de manifiesto una capacidad contributiva por parte del individuo que lo ostente.

Ahora bien, existen dos modos de hacer efectivo ese gravamen, directa o indirectamente. Pues bien de la combinación de impuestos directos (impuestos que graban la riqueza en si misma) e impuestos indirectos (impuesto que grava a otros individuos diferentes del que se pretende sea el que pague el gravamen) dependerá la justicia y equidad del sistema impositivo, ya que en la medida de una abusiva existencia de imposiciones indirectas, convertirá al sistema fiscal en más injusto, en tanto en cuanto se establecen discriminaciones en perjuicio de los más débiles en el plano económico, en la medida en que pagarán la misma cantidad de impuestos que los de mayor poder adquisitivo. De ahí que el sistema impositivo será tanto más justo cuanto más descanse sobre una base de imposiciones directas.

A pesar de lo anterior la tendencia de los Estados es hacia el perjuicio de los menos favorecidos económicamente hablando por su posesión de riqueza o patrimonio, ya que los Estados tienden a incrementar estos tributos indirectos por su facilidad y cuantía recaudatoria.

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Pero si hemos hablado de dos formas distintas de hacer efectivos los tributos, se pueden diferenciar otras dos modalidades referentes no a la forma de pagar el impuesto, sino a la capacidad de pago de cada individuo, donde se podrían diferenciar imposiciones progresivas e imposiciones proporcionales; los individuos que más ganan más pagan; y las segundas por las que cada individuo pagaría proporcionalmente a su renta, debiendo existir un consenso en el caso de la imposición progresiva, entre ricos y pobres, ya que si existen apreciaciones del tipo de que los más pobres explotan a los más ricos, o de similar índole el sistema impositivo progresivo no funcionaría adecuadamente.

BIBLIOGRAFIA.

Buchanan. 1980. "Introducción a la Hacienda Pública".

Stiglitz. " La economía del Sector Público"

Ahijado, M 1996 "Microeconomía" Edit. Centro de Estudios Ramón Areces

Arasa, C. 1996 "Lecciones de Política Económica" Edit. Dkykinson

Microsoft, 1998 "Enciclopedia Microsoft Encarta"

LA ELECCIÓN DEL BIEN PUBLICO

Introducción

La teoría de la elección pública

El modo de la elección pública

La elección pública en la práctica

Funciones de gobierno

Mecanismos privados en la elección de bienes

Mecanismos privados en la elección de bienes

Mecanismos públicos para la asignación de bienes

Los modelos políticos en las decisiones

El déspota benevolente

El Gobierno como un depedador

El Gobierno como Establishment

El Gobierno como proceso democrático

Grupos de presión

Políticos corruptos

Modelos simples de mayoría de votos

Posibilidad de mayoría cíclica

Mayoría simple de votos

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La votación mayoritaria

Votación mayoritaria, nivel de renta

Restricciones impositivas en el presupuesto

Manifestación de preferencias de los consumidores por nivel de renta

Efectos de la Burocracia, Teorema de Niskanen y Lindsay

Impuestos

BIENES PÚBLICOSEste concepto se usa en el contexto de la Economía y las finanzas públicas.

Llámanse así a los Bienes o servicios que no pueden ser disfrutados por un individuo sin que otros también tengan acceso a ellos. Al establecerse una fuerza policial o un servicio de alumbrado público, por ejemplo, no es posible suministrar el Bien a quienes paguen por él y excluir de su disfrute a quienes así no lo hagan. El Consumo que una persona haga de tales Bienes no disminuye el consumo de las restantes personas, a

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diferencia de lo que ocurre con los otros bienes, que por ello son llamados Bienes privados.

Cuando estas características se dan de un modo completo se habla de Bienes Públicos puros: en este caso no es posible excluir a nadie del consumo del bien y el Consumo de una persona no disminuye el de las restantes. Cuando, como frecuentemente ocurre, esto sucede sólo de un modo parcial, se habla entonces de Bienes mixtos.

Por ejemplo, la vacunación contra una enfermedad puede considerarse un Bien mixto, pues ella incluye una Utilidad privada -la propia protección- pero también una utilidad pública, la protección que se ofrece a los demás contra el contagio. En este caso se habla de la Externalidad del bien, de la Utilidad que éste confiere a quienes sin embargo no han pagado para obtenerlo.

La provisión de Bienes Públicos no puede realizarse eficientemente a través del Mercado puesto que el oferente de los mismos no puede garantizar que sólo quienes paguen tengan derecho a obtener el Bien; en tales circunstancias muchas personas no tendrían incentivo alguno para pagar por algo que, de todas maneras, estarán en condiciones de disfrutar, y por lo tanto quien produzca el bien no tendrá los incentivos para hacerlo.

El fenómeno de quienes pueden aprovecharse de la Utilidad de un Bien público sin haber pagado por ello es conocido como el caso del free rider (el que viaja sin pagar): cuando un Bien Público es provisto, éste tiene un Precio que refleja el número de quienes han pagado por el mismo; pero, una vez provisto, y ya cubiertos todos los Costos, cualquier persona que se incorpore al disfrute de ese Bien podrá hacerlo gratuitamente sin alterar las transacciones ya realizadas.

Por ello los Bienes Públicos se proveen generalmente a través de la Acción de organismos públicos: gobiernos nacionales, regionales o municipales y asociaciones de diverso tipo.