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<ul><li><p> MOVIMIENTOS SOCIALES EN BOLIVIA: POBLACIONES ESTRATEGICAS PARA EL CAMBIO </p><p>DEMOCRTICO1 Luis Miguel Uharte Pozas2 </p><p>1. INTRODUCCIN El objeto central del siguiente artculo es desentraar las variables fundamentales que han posibilitado que algunos movimientos sociales en Bolivia se hayan convertido en agentes estratgicos para la implementacin de proyectos y cambios democrticos, fundamentalmente en el actual contexto histrico que se abre a fines del siglo pasado. El texto comienza con un breve captulo de antecedentes, en el que se rescatan aquellos episodios histricos donde el papel de los movimientos sociales ha sido central para fortalecer dinmicas de democratizacin: Revolucin de 1952, influjos del katarismo Otro captulo se ocupa de la centralidad que adquieren los movimientos en el marco del denominado ciclo rebelde (2000-2005). Posteriormente analizamos el papel relevante que asumen en la victoria electoral del Movimiento Al Socialismo (M.A.S.) y en la conduccin del primer gobierno liderado por Evo Morales. Finalmente, abordamos la etapa ms reciente, donde las contradicciones entre el Ejecutivo y algunos movimientos sociales que lo apoyan crticamente se han agudizado. El marco terico que gua nuestro ensayo se inspira en las reflexiones ms recientes que se estn desarrollando en Amrica Latina en torno a la construccin de nuevos modelos democrticos y respecto al papel que los movimientos sociales pueden desempear para avanzar hacia este horizonte3. Los insumos tericos fundamentales nos los proporcionan pensadores bolivianos contemporneos que han insistido en la centralidad de los movimientos sociales de sustrato indgena en las dinmicas de cambio poltico y social4. 1 Este texto, entre otros, es fruto de la investigacin que el autor realiz en Bolivia a lo largo del ao 2010, con el apoyo de la Universidad Mayor de San Andrs (UMSA) y la Universidad de El Alto (UPEA). Se enmarca en un proyecto de investigacin ms amplio, que el autor est desarrollando sobre los procesos de cambio poltico y social que se estn viviendo en diversos pases de Amrica Latina. 2 El autor es profesor e investigador de la Universidad del Pas Vasco (UPV-EHU) y Doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Complutense de Madrid. 3 Diversos autores latinoamericanos coinciden en plantear una nueva concepcin de la democracia que conjugue inclusin social con parmetros de participacin ciudadana y multiculturalismo. Destacaramos los siguientes: Hctor Daz Polanco, Ral Prada, Pablo Gonzlez Casanova, Luis Macas, Alberto Acosta 4 Algunos autores bolivianos que guan nuestra reflexin terica seran lvaro Garca Linera, Silvia Rivera, Xavier Alb, Luis Tapia, Flix Patzi, Pablo Mamani </p></li><li><p> 2. ANTECEDENTES: NACIONALISMO REVOLUCIONARIO, KATARISMO Y NEOLIBERALISMO </p><p> La lucha de las clases subalternas y sus movimientos por la instauracin de proyectos democratizadores en Bolivia, est todava ntimamente ligada a los ensayos previos y a los imaginarios que estos construyeron y proyectaron. La memoria larga de resistencia colonial y la memoria corta de rebelin popular parafraseando a Silvia Rivera (2003)- siguen por tanto, condicionando en gran medida las dinmicas de reivindicacin y transformacin del presente. La Revolucin Nacional de 1952, aquella que Ren Zavaleta (1995: 63) caracteriz como una Revolucin democrtica, policlasista, nacional y agraria, contina siendo una poca de obligado recuerdo en materia de democratizacin y movilizacin de masas, adems de un punto de inflexin en la historia republicana por diversas razones: derrocamiento del sistema oligrquico dominante, puesta en marcha del primer ensayo democrtico en toda la historia del pas y, participacin de facto en el poder poltico de la clase trabajadora a travs del movimiento sindical. La proclamacin del sufragio universal -por primera vez en la historia-, la nacionalizacin de las minas con su correspondiente control obrero, la reforma agraria, la participacin de los trabajadores en el Poder Ejecutivo cogobierno-, el desmantelamiento del Ejrcito represivo, la reforma educativa y la aprobacin del Cdigo de la Seguridad Social, son algunas de las principales transformaciones democrticas de la Revolucin Nacional de 19525. La sociedad en movimiento, fue protagonista de esta democratizacin fundamentalmente por medio del sindicalismo obrero y en menor medida por los sindicatos campesinos, que acompaaron al partido en el gobierno, el MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario). El golpe del 64 liderado por Barrientos, instaura un rgimen que se apoya en un movimiento campesino que haba sido cooptado tras la reforma agraria y que se subordina a travs del Pacto Militar-Campesino6, sirviendo a su vez como contrapeso al movimiento obrero (Alb, 1990: 247-50). Las contradicciones provocadas por la Revolucin del 52 sern determinantes para la conformacin del movimiento indgena de los aos setenta. El proyecto de homogeneizacin cultural (mestizaje y castellanizacin) (Garca Linera, 2008a: 358), que impulso la Revolucin Nacional, supuso una adscripcin unilateral a los valores, la lengua y los modos de pensamiento </p><p> 5 Para un acercamiento ms exhaustivo a la Revolucin de 1952 se recomienda consultar los siguientes autores: Di Franco (1986), Fundacin Huascar (2002), Klein (2001), Whitehead (2001), y Zavaleta (1981, 1995). 6 El Pacto Militar-Campesino fue diseado como una estructura institucional de enlace entre el sindicalismo para-estatal y el ejrcito, para sustituir a la articulacin sindicato-partido-Estado vigente durante el periodo del MNR (Rivera, 2003: 144). El fundamento del Pacto Militar-Campesino fue el arrasamiento del movimiento obrero (Zavaleta, 1981: 120). </p></li><li><p>occidentales del criollaje y termin excluyendo cualquier forma de multiculturalismo o multilingismo (Rivera: 2003: 109). Esta incapacidad de la Revolucin del 52 para construir un proyecto poltico plurinacional, se convertira en el caldo de cultivo para el nacimiento de un movimiento indgena autnomo: el katarismo. Xavier Alb (2008: 38) afirma que la experiencia katarista surge como un rechazo rotundo a los intentos uniformizadores de la Revolucin Nacional del 52 y es impulsada por un estrato de intelectuales aymaras urbanos7. A finales de los setenta, el katarismo hizo una apuesta por estructurarse tanto a nivel poltico como sindical, con resultados dispares. En el mbito partidario, la fundacin del MITKA (Movimiento Indio Tupaj Katari), tuvo un recorrido muy limitado, mientras que en el plano sindical, el katarismo conquist la hegemona de la recin creada CSUTCB (Confederacin Sindical nica de Trabajadores Campesinos de Bolivia), que se convirti en la organizacin matriz de prcticamente todo el campesinado. En 1983, en su II Congreso, plantean que la liberacin definitiva de los pueblos originarios est vinculada a la construccin de una sociedad plurinacional (Alb, 2008: 38-40). La fuerza del katarismo, se traduce tambin en que por primera vez desde la creacin de la COB (Central Obrera Boliviana), un campesino indgena asume su conduccin. Segn Rivera (2003: 177), nada de esto hubiera sido posible sin la terca autonoma sindical e ideolgica del movimiento katarista. La sustitucin, a mitad de los aos ochenta, del viejo modelo nacional-desarrollista por el modelo neoliberal, fue de la mano del desplazamiento del sindicalismo tradicional por parte del incipiente movimiento indgena organizado. Las diversas expresiones del katarismo y el pujante movimiento cocalero lideraron la lucha reivindicativa cargada de fuertes componentes indigenistas. La respuesta del Estado neoliberal, en palabras de Silvia Rivera (2003: 13), fue la incorporacin de la retrica de lo pluri-multi, y la implementacin de una serie de reformas a mediados de los aos noventa, como la reforma constitucional de 1994 que defina al pas como multitnico y pluricultural, la reforma educativa que otorgaba un espacio al principio de la interculturalidad y el bilingismo, y la ley de participacin popular que reconoca jurdicamente a las comunidades originarias y posibilitaba la eleccin directa a nivel municipal (Alb, 2008: 48-50). Para Garca Linera (2008b: 387), detrs de todas estas reformas hubo un objetivo explcito de cooptar y fragmentar al movimiento indgena. Pero paralelamente, resulta innegable que estos avances democrtico-culturales, se produjeron por efecto de la presin ejercida por el movimiento indgena, como sealan algunos autores (Stefanoni, 2010; Wanderley, 2010). </p><p> 7 A fines de los aos sesenta algunos jvenes aymaras ms inquietos que estudiaban en la ciudad de La Paz entraron en contacto con Fausto Reinaga, un fecundo escritor sobre la problemtica y rebelin india, al que la academia marginaba. En aquellas reuniones volvieron a recordar sus races tnicas y culturales, defendidas en largas luchas anticoloniales (Alb, 2008: 36). Uno de los textos fundacionales del katarismo, escrito por Fausto Reinaga, es La Revolucin india. </p></li><li><p> 3. EL CICLO REBELDE (2000-2005) </p><p> Tras quince aos de relativa paz social, con el inicio del nuevo siglo comienza el proceso de quiebre de la hegemona del proyecto neoliberal (Gutirrez, 2008: 17; Iglesias, Errejn y Espasandn, 2007: 12). El denominado ciclo rebelde (2000-2005), supone la irrupcin desbordante en la arena poltica de los movimientos sociales, ahora convertidos en agentes de primer orden que disputan la legitimidad al Estado. La Guerra del Agua del 2000, los levantamientos aymaras del altiplano (2000, 2001, 2003), la resistencia de los cocaleros del Chapare y la Guerra del Gas (2003), son los episodios ms destacados de esta confrontacin entre los movimientos y las autoridades formales. La crisis estructural existente permite el avance de los movimientos sociales. Estamos ante una crisis que no es meramente un problema de gobernabilidad, sino una crisis de Estado: una crisis corta, del actual Estado neoliberal, y una crisis de larga duracin, del Estado republicano neocolonial (Garca Linera, 2008a: 356-7). Se evidencia una crisis de la legitimidad del Estado, que empieza a perder el monopolio de la autoridad en diversos territorios. Segn Garca Linera (2008e: 339-40) el Estado neoliberal se enfrenta a rdenes institucionales fragmentados y regionales que le arrebatan el principio de autoridad gubernativa. En ese momento, coexistan dos sistemas institucionales en regiones como el Chapare, los Yungas, Norte de Potos y el Altiplano paceo: la institucionalidad estatal y la institucionalidad local comunal. Los movimientos sociales, fundamentalmente de sustrato indgena, se haban convertido de facto en un poder paralelo. La prdida de legitimidad del proyecto neoliberal permite el surgimiento de nuevas ideas-fuerza, que comienzan a aglutinar cada vez a ms sectores sociales. El nacionalismo indgena, la recuperacin de los recursos pblicos privatizados, la ampliacin de la participacin social y la democracia a travs del reconocimiento de prcticas polticas no liberales de corte () asamblestico y tradicionales, son convicciones que estn desplazando las fidelidades liberales y privatizadoras (Garca Linera, 2008e: 342). Se percibe, por tanto, la expansin de un nuevo discurso y concepto democrtico que fundamentalmente es enarbolado por el amplio espectro del movimiento indgena. La Guerra del Agua del ao 2000 supone la primera victoria8 popular contra el neoliberalismo, tras quince aos de derrotas y abre el citado ciclo rebelde donde los movimientos indgenas se convierten en poblaciones estratgicas (Mamani, 2004: 7) del proceso de cambio. La Coordinadora del Agua de Cochabamba se planteaba dos objetivos de claro corte anti-neoliberal: revertir la concesin del servicio de aguas otorgado a una transnacional y frenar la aprobacin de </p><p> 8 Tras diversas movilizaciones, en abril del ao 2000, se ocupa la empresa transnacional y se consigue que el prefecto rompa el contrato (8 de abril) y posteriormente que el gobierno central derogue la Ley de Aguas. </p></li><li><p>la privatizadora ley de aguas. Lo realmente reseable, en trminos de un nuevo tipo de proyecto poltico y democrtico era, segn Raquel Gutirrez (2008: 75), que la Coordinadora, como expresin del movimiento social, inaugur un modo distinto de hacer poltica, de manera directa, teniendo como horizonte la gestin social de un recurso pblico. Las nociones bsicas de este horizonte eran comunidad y autogestin9. Otro de los episodios ms importantes del ciclo rebelde es la secuencia de levantamientos aymaras en el altiplano (2000, 2001 y 2003), donde la lgica comunitaria impregna la movilizacin e interpela a la lgica liberal y excluyente del Estado neoliberal. Uno de los ejes ms significativos de estos levantamientos fue el desplazamiento de las instituciones estatales y el ejercicio autonmico de facto sobre vastos territorios aymaras (Gutirrez, 2008: 127). Se refleja aqu, por tanto, la citada sustitucin de la institucionalidad estatal por la institucionalidad comunitaria10. En este sentido, la declaracin de estado de sitio indgena en todo el territorio de Bolivia por parte de la CSUTCB en septiembre de 2001 tiene un gran poder simblico por la constatacin de un gobierno indgena sostenido por la propia estructura del movimiento indgena-, en zonas importantes del territorio nacional (Mamani, 2004: 131-2), donde el Estado no tiene autoridad real. Un territorio que jug un papel relevante antes y durante el ciclo rebelde fue el Chapare (Cochabamba), por la capacidad de lucha y de autonoma del movimiento cocalero. La fuerte represin facilit que las seis federaciones de productores de coca se unificaran, creando el germen de lo que posteriormente ser el ncleo fundacional del MAS (Gutirrez, 2008: 156-62). En el marco del ciclo rebelde, la lucha de los cocaleros se intensifica11 y se articula con el resto de resistencias sectoriales (guerra del agua, levantamientos aymaras, etc.), coadyuva...</p></li></ul>