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Revolución

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    Clsicos y Contemporneos en Antropologa, CIESAS-UAM-UIA Oscar Lewis et al. Viviendo la revolucin. Joaqun Mortiz, Mxico 1980, pgs. vii-xxx

    VIVIENDO LA REVOLUCIN: CUATRO HOMBRES

    UNA HISTORIA ORAL DE CUBA CONTEMPORNEA PREFACIOi

    Ruth M. Lewis

    I

    A principios de 1969, a pesar del bloqueo econmico de los Estados Unidos sobre Cuba y el antagonismo entre los dos pases, mi esposo, Oscar Lewis, contando con mi asistencia y la de otras personas, se puso a trabajar en un proyecto de investigacin de tres aos en Cuba. No era la primera vez que un profesor universitario norteamericano haca investigacin en la Cuba post-revolucionaria, pero el amplio enfoque del proyecto y el hecho de que se realizase por invitacin de Fidel Castro y la Academia de Ciencias Cubana, con la aceptacin y la cooperacin del Departamento de Estado norteamericano, hizo surgir la curiosidad y la sospecha en ambos lados. Hubo quienes crean que las concesiones especiales del Departamento de Estado para que Oscar viajase cuando quisiera a Cuba slo podan dignificar que trabajaba para la CIA; otros daban por sentado que era un comunista porque lo haba invitado Castro y se le permita hacer investigacin independiente. Cuando, un ao y medio despus y seis meses antes de la muerte de Oscar, el proyecto fue detenido abruptamente en junio de 1970, hubo muchos rumores e interrogantes. Antes de presentar los resultados del trabajo de campo quisiera, por lo tanto, revisar brevemente los antecedentes del proyecto, por qu y cmo result, qu pas en Cuba y, finalmente, cmo termin.

    Desde el principio mismo de la Revolucin, Oscar quiso investigar en Cuba. En su papel de antroplogo y humanista con un inters sostenido por largo tiempo hacia el socialismo, crea que era importante estudiar el proceso revolucionario la transformacin de toda una sociedad, el impacto de las nuevas instituciones y valores culturales con todos los conflictos y esperanzas que engendraban y registrar estas experiencias en el mismo momento en que estaban sucediendo. Para un cientfico social familiarizado con su lengua y su cultura, Cuba pareca prometer posibilidades inusitadas para la investigacin.

    El inters de Oscar por Cuba comenz en el verano de 1946,ii cuando se le invit a dar el primer curso de antropologa que daba la escuela de Trabajo Social

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    en la Universidad de La Habana. Como parte de ese curso, l y sus alumnos visitaron Las Yaguas, un tugurio de construcciones precarias en La Habana, e hicieron durante dos meses una encuesta sobre las condiciones sociales y econmicas de Melena del Sur, una comunidad azucarera situada a unos 150 kilmetros al sudeste de la Capital. Siempre dese volver a Cuba para estudiar estas dos comunidades, pero slo lo pudo hacer quince aos ms tarde, despus de la Revolucin.

    A comienzos de 1961, cuando los viajes a Cuba (como tambin a China, Corea del Norte y Vietnam. del Norte) fueron restringidos por el Departamento de Estado Norteamericano, Oscar solicit un permiso para ir a Cuba durante un periodo determinado y explorar las posibilidades de hacer investigacin. Esto sucedi justo antes del ataque de Baha de Cochinos, en abril, y su solicitud fue, desde luego, rechazada. S logr ir ese ao a Cuba durante cinco das en agosto, para escribir un artculo para la revista Harper's. Con la investigacin en mente fue a la central azucarera de Melena del Sur y sinti agrado al ver que algunas familias e informantes que haba entrevistado en 1946 todava lo recordaban y le dieron un clido recibimiento. Tambin volvi a visitar el tugurio de La Habana y escribi en sus notas que ninguna de las dos comunidades haba cambiado fsicamente, pero que haba nuevos servicios comunales y algunos cambios organizativos que seran interesantes de estudiar. Fue una visita corta y slo pudo hacer unos pocos acercamientos preliminares en la Universidad y la Academia de Ciencias.

    En febrero de 1968 visit nuevamente Cuba por invitacin del Instituto del Libro, la editorial principal de Cuba, que acababa de publicar su estudio sobre Tepoztln, un pueblo mexicano, y preparaba la edicin de Pedro Martnez. Oscar tambin llevaba consigo una invitacin de la Academia de Ciencias Cubana para hacer estudios de la familia y la comunidad en Cuba. Quera explorar ms profundamente esta perspectiva, aunque ya haba decidido no entregarse a ese proyecto a menos que la invitacin la hiciera directamente el Primer Ministro. En un sistema poltico con control centralizado y altamente politizado, como el que exista en Cuba, una investigacin delicada necesitara, por lo menos, apoyo y aprobacin del ms alto nivel para tener algunas posibilidades de xito. Con esto en-la mente, Oscar se reuni con algunos profesores universitarios, con Jos Llanusa Gobel, miembro por entonces del Comit Central del Partido y Ministro de Educacin, con Armando Hart, miembro del Bur Poltico y, finalmente, con Fidel Castro.

    El encuentro con Castro tuvo lugar en la maana temprano del ltimo da de la estada de Oscar en un punto predesignado de una carretera en un lugar fuera de La Habana. Castro esperaba en un jeep con otros dos jeeps llenos de guardias armados, y durante las seis horas siguientes llev a Oscar, a Jos Llanusa y a otros dos hombres del Ministerio de Agricultura cubano por el campo, mientras hablaban largamente sobre los planes para la reorganizacin de la agricultura, el mejoramiento de la industria ganadera, los problemas del subdesarrollo y muchos otros tpicos.

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    Haba anochecido cuando el jeep se estacion ante una pequea cabaa de madera de pino, una de las casas campestres de Castro. Ah se les reunieron para cenar Rolando Rodrguez, director del Instituto del Libro, y el doctor Ren Vallejo, mdico personal de Castro y su compaero cercano. El doctor Vallejo fue despus bastante importante para el proyecto, no slo por su inters en l sino porque nos serva como nuestro principal contacto con Fidel Castro. Durante el resto de la noche la conversacin se centr en el proyecto de investigacin propuesto.

    Castro le cont a Oscar que haba ledo Los Hijos de Snchez y le dijo que era un libro revolucionario, "vale ms que 50 000 panfletos polticos". Aparentemente tambin haba ledo La Vida y estaba familiarizado con los estudios sobre los campesinos de Mxico, India y el concepto de la cultura de la pobreza. Tras discutir Los Hijos de Snchez, dijo: "Por qu no vienes y haces investigacin como sa aqu en nuestro pas?" No crea, continu diciendo, que los resultados fuesen tiles directamente a la Revolucin, pero sera una contribucin importante para la historia cubana el tener datos objetivos de lo que piensa y siente la gente. Dijo que Cuba no tena ni el tiempo ni el personal para hacer ese estudio y que l estaba convencido de que Oscar hara un trabajo honrado.

    Oscar apunt que algunos mexicanos y puertorriqueos se haban sentido afectados por sus retratos de la vida en las poblaciones marginales y se preguntaba si un estudio parecido que enfocase los problemas internos y la pobreza podra ser aceptable para el gobierno cubano en esta difcil poca de transicin. Fidel Castro dijo: "Oh, s, debes venir. Cuba es diferente. No te daremos los malos ratos que los mexicanos te hicieron pasar. ste es un pas socialista y lo nico que nos preocupa es que hagas un trabajo honrado." Aadi que no haba nada que ocultar, que los cubanos eran un pueblo que gustaba de hablar y no haba quejas o reclamaciones que l no hubiera odo. Estuvo de acuerdo, sin embargo, en que se lograra una imagen ms equilibrada si se incluan familias que representaran otros sectores de la sociedad. Dijo que para un estudio bien redondeado de los efectos de la Revolucin en la vida de la familia cubana, se hara necesario estudiar tanto a los que haban abandonado Cuba como a los que se quedaron. Oscar le explic que ya haba empezado a entrevistar a los miembros de diez familias emigradas en la ciudad de Nueva York.

    El doctor Vallejo sugiri entonces que el estudio incluyese algunos millonarios antiguos que se haban quedado en Cuba para ser revolucionarios activos. Castro estuvo de acuerdo y aadi que las prostitutas rehabilitadas tambin daran para un estudio interesante. Se discuti el asunto de los tipos representativos, como tambin los mtodos y tcnicas de la investigacin y la necesidad de ser objetivos al reunir los datos. Por lo menos entonces, Castro no asumi la posicin que expresaban con frecuencia los crculos izquierdistas latinoamericanos de considerar que no se deba confiar en la investigacin social que tena origen en los pases capitalistas, especialmente desde el Proyecto Camelot. Es ms, Castro pregunt a Oscar si podra entrenar a un grupo de cubanos en sus mtodos de investigacin. La respuesta fue positiva, siempre que el grupo fuese reducido.

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    Finalmente, Oscar dijo que le gustara llevar a cabo el proyecto de investigacin siempre que se le garantizasen algunas condiciones bsicas. stas eran, en resumen: 1) libertad de investigacin, esto es, el derecho de decidir qu y a quin estudiar, sin censura ni intervencin del gobierno, incluyendo el derecho de llevar fuera de Cuba las entrevistas grabadas, los manuscritos y otros materiales sin que los leyesen o inspeccionasen; 2) la seguridad de que el gobierno no tomara represalias ni castigara a ningn sujeto por cooperar con el estudio, y un reconocimiento de la necesidad de mantener su anonimato; 3) el permiso para traer el equipo y el material necesario y un personal no cubano para ayudar a mantener la confidencialidad y la independencia. Con este fin, el proyecto pagara por la comida y la renta.

    Castro acept todo, pero pareci haber sido tomado con la guardia baja por estas condiciones. Puede haber tenido otras ideas sobre las implicaciones de la investigacin independiente, porque en un momento dado dijo: "Somos probablemente el nico pas socialista en el mundo que permitira hacer tu tipo de estudio c