niveles de conciencia. perspectiva socio-cultural

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  • THMATA. REVISTA DE FILOSOFA. Nm. 37, 2006.

    NIVELES DE CONCIENCIA. PERSPECTIVA SOCIO-CULTURAL

    Luis lvarez Munrriz. Universidad de Murcia

    Resumen: En esta contribucin se aborda el tema de la conciencia desde un punto de vista sociocultu-ral. Se propone un modelo cuya categora central es la de nivel de conciencia. Seguidamente seexponen cuatro niveles qu e se consideran fundam entales para a vanzar en el conocimiento del papelque la conciencia tiene en la vida de las person as.

    Abstract: *In this work, the topic of consciousness will be approached from a sociocu ltural perspective.In my m odel, the central ca tegory will be the level of consciousness. Subsequently, four levels, whichcan be regard ed as esse ntial in ord er to adva nce in ou r knowl edge of th e role that c onsciousness haswith respect to people's lives, will be exposed.

    El modo en que el hombre se entiende a s mismo, la estructura psicolgica que cree tener (y en muy buenamedida tiene) es un precipitado cultural, es fruto de una autointerpretacin mediada simblicamente

    Jorge V. Arregui

    Uno de los modos en el que el hombre se entiende a s mismo es tomando comoncleo y punto de partida para sus investigaciones la categora de conciencia. Desdelos primeros inicios de la reflexin antropolgica hasta nuestros das el intento dedesvelar la estructura y el funcionamiento de esta facultad aparece como una temticaclave. La razn de este inters es bastante clara: la conciencia inunda, con mayo r omenor intensidad , toda la vida psquica del hombre y adems constituye un rasgoesencial de la naturaleza humana. De ah que se haya podido escribir que el esfuerzopor comprender la conciencia h umana e s una investigaci n ms antigu a que la prop iaciencia. Est en la esencia del enigma sobre la propia identidad, que tanto ha preocu-pado a filsofos, telogos, msticos y a todo aquel que se ha preguntado: Quin soyo qu soy ?, Porqu estoy aqu? (Springe r y Deutsch : 2001, 301).

    Cualquier intento de abordar la naturaleza de la conciencia no puede obviar unhecho que nos muestra la experiencia: muchas de las decisiones qu e tomamos en lavida no pasan p or el tamiz de la conciencia. A partir de las investigaciones de Freud yJung existe cierta unanimidad en recono cer que para comp render la estructura de lavida psquica es necesario aceptar la existencia de dos tipos de procesos: con scientes einconscientes. Se acep ta que mente est caracterizada por procesos mentales conscien-tes e inconscientes en interaccin recproca y recursiva. Ms recientemente estudios enNeurofisiolo ga han demostrado que p ara que se de algn grado de conciencia se

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    deben activar muchas partes del cerebro las cuales funcion an de m anera inc onscien tee incluso preceden los estado de conciencia (Libet: 2005, 13). Se reconoce que muchasconductas se realizan sin conciencia y que cuanto ms bajo es el nivel de nuestraconciencia , tanto ms ciegos y me cnicos resultan todos nuestros actos. Pero no sepuede prescindir de ellos porque son d eterminantes en la vida del hom bre. Pararealizarlos el ser humano se sirva de un dispositivo mental de carcter inconsciente pormedio del cual no solamente se relaciona con la realidad sino que tambin la interpre-ta. Es la base de muchas de las elecciones h umanas q ue aunqu e puedan ser caracteri-zadas de racionales no tienen una exp licacin racional. Es una esfera del yo al que notenemos acceso total y que de ninguna manera podemos modificar a nuestro antojo.El descubrimiento de que muchos de los mecanismos de ese sistema se han originadoen el seno materno, en los prim eros aos de vida e incluso en la memoria filtica de laespecie indica la necesidad de caminar hacia la construccin de un mo delo d e la me ntehumana en el que se supere el dualism o que ha configurado el saber o ccidental. Decualquier manera todava no tenemos un modelo terico satisfactorio que expliquecmo ambos procesos estn relacionados y se potencian mutuam ente. Resulta por ellodifcil fijar con nitidez esa lnea difusa que los separa aunque se acostumbra a estable-cer un lmite denominado umbral de conciencia. Pues bien, reconociendo laslagunas de esta teora nos podemos centrar en los procesos cognitivos conscientes, esdecir, investiga r el conju nto de o peracio nes m entales que caen bajo el foco de laactividad consciente y para cuya activacin la atencin desempea un papel esencial.De ellos tenemos experiencia subjetiva y el conjunto unitario de los mismos lospodemos agrupar bajo el concepto de conciencia.

    1.- El te ma de la con cien cia

    El concepto de conciencia se ha convertido en un trmino polismico y ambiguoal tener que soportar una enorme can tidad de usos y significados diversos. Al repasarla amplia biblio grafa que existe sobre este tema se saca la impresin de que cuando losinvestigadores usan este trmino estn hablando d e cosas diferentes. De ah que loprimero que debemos hacer es aclarar el sentido en el que lo vamos a usar. Debemosevitar al comienzo partir de una de finicin fo rmal, rig urosa o e stricta porque puede serrestrictiva o engaosa (Koch: 2004, 18). Por ello, partimos de una aproximacingeneral y la describim os simplem ente com o saber, darse cuenta, percatarse de algo,experienc ia propia, sensaci n, etc. En esta aproximacin nos po demos apoy ar paradescribirla de una manera ms precisa como aq uella cap acidad global d e la me ntehumana que nos proporciona u n saber acerca de nosotros mism os y de nuestrasituacin en el mundo . La conciencia es el conocim iento que tenemos de noso trosmismos y del mundo exterior, es el rasgo distintivo de la vida mental, lo que nosperm ite darnos cuenta de lo que ocurre y permanecer alerta ante la realidad (Vallejo-Njera: 2006, 128).

    No entraa mayor dificultad aceptar esta breve caracterizacin del concepto deconciencia. Se sustenta en intuiciones que nos proporcion a la denom inada psicolo ga

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    vulgar basada en el sentido comn. Los problemas y las disputas surgen cuando sepretende usar este trmino como categora tcnica. Muchos siglos de reflexin hanaportado contribuciones de todo tipo (filosficas, psicolgicas, n eurofisiolgicas, e tc.)pero que son bastante d ifciles de complementar y articular. Este panorama justificael que haya podido afirmar que el trmino conciencia es excesivamente tosco comopara poder resultar til tericamente (Schacter: 2000, 1274). Su uso ha generado unaconstan te disputa conceptual en todas aquellas disciplinas que por ella se han interesa-do. A pesar de e stas limitaciones d ebemo s reconocer q ue el tema d e la concienc ia es untema que sigue siendo uno de los problemas ms im portantes y relevantes al que seenfrentan las ciencias tanto naturales como humanas y sociales. Su estudio se estconvirti endo en uno de los retos ms apasionantes tanto para los humanistas comopara los cientficos debido al escaso conocimiento que poseemos de esta facultad. Ellojustifica, sin duda, todos los esfuerzos tericos que se estn realizando para fijar lasbases de una teora que permita convertirla en un enigma cientficamente asequible.No solamente es un campo de investigacin atractivo y respetable sino que su desvela-mien to constituye uno de los focos de investigacin ms actuales y relevantes por susimplicaciones tanto tericas como prcticas. Desde un pun to de vista terico perm itiraresolver todos los problemas que plantea la eterna cuestin de la relacin mente-cerebro. En todas las pocas y en todos los pases, los grandes filsofos han consagra-do sus vidas al estudio de estos problemas. No han hallado solucin. Nosotros nopodemos dejar de hacernos estas preguntas. Pero estas preguntas quedarn sin res-puesta h asta que se descub ran nue vos m todos ca paces d e pene trar ms h ondam enteen la conciencia (Carrel: 1967, 132). Desde un punto de vista prctico el desvelamien-to de la naturaleza de esta capacidad fundamental del ser humano pe rmitira prevenir,sanar o al menos aliviar muchas d e las enfermedades que estn directa o indirecta-mente relacionadas con la conciencia: depresin profunda, epilepsia, Alzheimer,esquizofrenia, amnesia, etc. A la realizacin de estos objetivos van encaminadas estasreflexiones.

    2.- Mo de lo d e la co nc ien cia

    La idea-gua qu e orienta esta contribu cin al desvela miento del misterio de laconciencia humana es el concepto de nivel de conciencia. C onstituye la catego racentral del modelo de conciencia. Partimos de un dato que nos muestra la experiencia:el grado de la conciencia vara a lo largo del da. Esta eleccin se sustenta, por tanto,en un hecho evidente: los estados de conciencia son susceptibles de aum entar ydisminuir, uno puede ser ms intenso que otro aunque sean de la misma naturaleza.Resul ta evidente qu e la concienc ia no es asu nto de todo-o-nada, sino una cuestin deniveles, una continuidad que se extiende desde la inconsciencia producida por ungolpe de cabeza y va pasando p or la extraconciencia de los procesos viscerales, por elacto de atarse d istradam ente los zapatos, por las percepciones y rutinas marginales dela conciencia, hasta llegar al rayo lser de la conciencia central (Koestler: 1983, 63).En efecto, podemos discernir una enorme diversidad de estados de vigilancia y

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    atencin cuando actuamos en la vida cotidiana. Y en este supuesto nos apoyam os paraafirmar que la organizacin de la conciencia en niveles es uno de sus rasgos fenome-nolgicos ms interesantes y frtiles. Este hecho explica que la idea de nivel hayaestado presente en todas las reflexiones que se han realizado sobre el tema de laconciencia. Todos los investigadores que han abordado el tema de la conciencia conla intencin de comprenderla, han terminado distinguiendo diversos sistemas o nivelesde conciencia, desde los ms ligados a la percepcin y atencin, a los vinculad