la real cédula de caracas 1728

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La Real Compañía Guipuzcoana de Caracas fue una figura jurídica legalmente constituida el 25 de septiembre de 1728 en virtud de una Real cédula del rey Felipe V concedida a comerciantes vascos, principalmente de la provincia de Guipúzcoa, y que operó en Venezuela desde 1730 hasta 1785, teniendo gran influencia en el desarrollo económico, social y político de la colonia.

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  • REAL CDULA DE FUNDACIN DE LA REAL COMPAA

    GUIPUZCOANA DE CARACAS y reglas econmicas de buen gobierno, con que la estableci la Muy Noble y Muy Leal provincia

    de Guipzcoa, en Junta General del ao de 1728

    Cdula expedida por Su Majestad para la ereccin de esta Real

    Compaa, ao de 1728 El Rey

    Por cuanto para remediar la escasez de cacao, que se experimentaba en estos mis reinos,

    ocasionada de la tibieza de mis vasallos en aplicarse al trfico de este gnero con las Provincias de la

    Amrica, que lo producen, por causa de ser excesivos los derechos que estaban impuestos en l y

    facilitar al comn de Espaa el alivio, de que sin pender del arbitrio de extranjeros, que indebida, y

    fraudulentamente le desfrutaban, y por cuya mano se compraba el cacao en ella, le lograse por la de

    los comerciantes espaoles, interesndose al mismo tiempo mi Real Hacienda en los derechos Reales,

    que por la decadencia de este trfico dejaba de percibir: Resolv por despachos de veinte de

    septiembre, y primero de octubre del ao pasado de mil setecientos y veinte, entre otras providencias,

    la de moderar la contribucin de los derechos Reales en el cacao, que por mano de espaoles mis

    vasallos viniese a Espaa, y relevar a los navos de Registro, que fuesen por este gnero, de la paga

  • del derecho de toneladas, con otras equidades y providencias, que pareci podran conducir al alivio

    de los comerciantes mis vasallos, y a estimularlos para ir con Registros a las provincias de Caracas,

    Maracaibo, Cuman, la Margarita, Trinidad de la Guayana, y otras de aquellos mis dominios, donde

    se coge el fruto de cacao, y conducirlo a estos reinos. Y no habiendo producido esas disposiciones, ni

    la del asiento hecho posteriormente por Don Alonso Ruiz Colorado, y Don Juan Francisco Melero,

    resulta alguna favorable de las premeditadas entonces, y continundose actualmente, adems de los

    considerables menoscabos de mis intereses reales, el perjuicio universal de mis vasallos, por el

    exorbitante precio a que en el reino se compra el cacao por mano de extranjeros, a cuyo dao se sigue

    el de la remota esperanza de pronto remedio para lo sucesivo, por no haber al presente Registro

    alguno del comercio de Cdiz en Caracas, que a su vuelta facilitase algn alivio a la escasez de este

    gnero, tan costosa al reino, en donde, segn estoy informado, ha sido muy limitada la porcin de

    cacao, que por mano del comercio espaol ha venido de Caracas en el dilatado tiempo de los veinte

    y tres aos ltimos, y por esta razn han sido ms excesivos los fraudes, y desrdenes de comercios

    ilcitos, que todava subsisten en aquella provincia, con la frecuencia de embarcaciones extranjeras,

    que infestan sus Costas. Y habiendo en este estado ocurrido la provincia de Guipzcoa, ofreciendo

    concurrir por su parte a obviar los graves daos. y perjuicios expresados, con utilidad de mi Real

    Hacienda, y del comn de mis vasallos de todo el reino, con tal, que yo fuese servido concederla

    permiso de navegar con Registro a Caracas dos navos al ao, de cuarenta a cincuenta caones,

    armados en guerra y bien tripulados, a su costa, con varias calidades y la de corsear en aquellas

    costas: tuve por bien mandar, que ella proposicin se examinase con atenta reflexin por ministros

    mos, y personas inteligentes en el asunto, y circunstancias que comprehende. Y enterado de lo que

    en su consecuencia me han representado difusamente, he venido en conceder a la referida Provincia

    de Guipzcoa el permiso expresado, en la forma, y con las condiciones siguientes.

    I. Que los naturales de la provincia, disponiendo Compaa formal a este fin, han de enviar a

    Caracas dos navos de Registro cada ao, de cuarenta a cincuenta caones, montados, y bien

    tripulados en guerra, cargando en ellos frutos de estos reinos, y otros gneros, con que permutar el

    cacao, y los dems de aquellos parajes; y en llegando estos navos al puerto de la Guayra, ha de

    quedar verificado el registro de la ida; y desembarcando en l los gneros, y frutos, que los factores

    del mismo Registro tuvieren por conveniente llevar a la ciudad de Caracas, han de pasar con los

    dems de su carga a Puerto Cabello, llevando a l un oficial Real, o el ministro, o persona de

    satisfaccin, 10 que nombraren los oficiales reales, para que intervenga, y entienda en el resto de la descarga, a fin que precedida esta diligencia, puedan los factores del Registro traficar

    libremente, y sin impedimento alguno todos los efectos del Registro, internar sus mercaderas, frutos,

    y gneros por mar, y tierra, y ros de Yaracuy, y otros, a todos los puertos, y lugares de la jurisdiccin

    de la Provincia de Caracas; y traficar, y conducir asimismo, dese tierra adentro, y sus costas, y ros, a

    Puerto Cabello, y al de la Guayra, los frutos que recogieren, y compraren en ellas, sin obligar a los

    navos, o embarcaciones de la Compaa, que los condujeren, y tuvieren que proseguir el viaje a

    Espaa, a la descarga de ellos en la Guayra; pero con advertencia, de que los factores han de

    presentar ante los oficiales reales relacin firmada del ministro, o persona, que (como va referido)

    nombraren ellos, para pasar a Puerto Cabello, de la cantidad de frutos, que en l se embarcaren en los

    navos, o embarcaciones de la Compaa, para la vuelta a la Guayra, a fin que en su inteligencia

    puedan los oficiales reales formar, y darles sus registros para Espaa; con cuya providencia se podrn

    obviar el peligro notorio, de que con la demora de descarga, naufraguen los navos y embarcaciones

    de la Compaa en el Puerto de la Guayra (tan poco favorable para la seguridad de ellos) y los

    inconvenientes de retardaciones, y atrasos para el retorno a Espaa, el cual conviene sea con la mayor

    frecuencia posible; y los dos navos, hecha la descarga en la forma expresada, debern aprontarse, y

    salir solos, o con embarcaciones menores de la Compaa, armadas en guerra, a velar, y impedir con

    particular vigilancia, por mar, y las costas de tierra, los comercios ilcitos, que en todos los mares,

    puertos, ros, y pueblos de las costas de toda la jurisdiccin de la provincia de Caracas frecuentan

    los extranjeros; y si tal vez en seguimiento de estos, para perseguirlos, y apresarlos, fuere necesario a

    los navos del Registro, o las embarcaciones menores, armadas por estos en guerra, salir de las costas

    de Caracas, podrn extenderse en su navegacin a todas las que intermedian desde la del ro Orinoco,

  • hasta el de la Hacha; y las patentes para los oficiales de los expresados navos, las mandar

    despachar, concedindoles, como les concedo, plena facultad de apresar a los comerciantes

    transgresores de las leyes, y rdenes reales mas.

    Nota Que Su Majestad tiene ampliada la concesin de estos dos navos de Registro por real orden de

    17 de Mayo de 1734, que sealada con el Nm. 1 se pone despus de las reglas de la Compaa.

    II. Que los navos de esta Compaa han de cargarse en los puertos de Guipzcoa, y hacer viaje

    desde ellos en derechura a los de Caracas, tomando los registros y despachos necesarios del Juez de

    Arribadas, que reside en la ciudad de San Sebastin. Y respecto de que en este puerto, y en los dems

    de Guipzcoa se goza de absoluta exencin de derechos por lo tocante al comercio de estos reinos,

    en la cual es mi voluntad mantener a la provincia, y sus naturales, satisfar la Compaa a mi Real

    Hacienda, por va de servicio, en lugar de derechos de la carga, a los tiempos de la partencia de los

    navos, el equivalente al importe de los derechos de la salida (regulndolos segn el proyecto de

    cinco de abril de mil setecientos y veinte, que se observa en flotas, galeones, y navos de Registro)

    que pagaran a la propartida en Cdiz los gneros, que para este comercio de Caracas fe embarcaren

    en Guipzcoa; como asimismo lo correspondiente a los derechos, que los mismos gneros tuvieran

    adeudado de entrada en Cdiz antes del embarco para la Amrica: sin que ello sirva de ejemplar, ni

    perjudique en manera alguna a la franqueza absoluta de Guipzcoa en frutos propios y en los dems

    comercios como siempre se ha practicado.

    III. Que los navos de esta Compaa, en su vuelta desde las Indias, han de aportar a Cdiz,

    donde a su arribo debern practicarse por los ministros mos de aquella ciudad, a quien toque, las

    diligencias necesarias para fondearlos, y asegurarse de la carga que traen, sin hacerse descarga del

    todo de ella por razn de esta visita y fondeo, por no causar las dilaciones, y gastos considerables de

    descarga y carga, que se ocasionaran a la Compaa; y pagndose en aquel puerto los derechos, que

    estn establecidos, de toda la carga que condujeron, se ha de llevar a Cantabria la porcin, que de ella

    pareciere a la Compaa, libremente en los mismos navos, en conformidad de lo que tengo

    deliberado, y permitido por cdula de veinte de septiembre de mil setecientos y veinte, para que de

    este modo sea de igual conveniencia (segn la distancia de los puertos) a todos mis vasallos de la

    monarqua este comercio, respecto de que, si se descargaran el cacao, y gneros enteramente en

    Cdiz, subira por estos gastos, y por los portes intolerablemente el precio de ellos para todos los

    lugares que median entre esta corte y la provincia de Guipzcoa de donde con proporcionada

    comodidad se abastecern de cacao y de los dems frutos de Indias aquellos naturales, los de las

    provincias vecinas y los de Castilla. Navarra, Aragn y la Rioj