harry potter 6 parte 1

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harry potter 6 parte 1

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Chapter 3: Will And Won't

Harry Potter y el Prncipe Mestizo J.K. Rowling Captulo 1: El Otro Ministro

Era cerca de medianoche y el Primer Ministro estaba sentado solo en su oficina, leyendo un memorando largo que resbalaba por su cerebro sin dejar el ms mnimo rastro de significado. Estaba esperando una llamada del Presidente de un pas lejano, y mientras se preguntaba cundo llamara el desgraciado, trataba de suprimir recuerdos desagradables de lo que haba sido una semana muy difcil, larga y agotadora, no haba espacio en su cabeza para nada ms. Cuanto ms trataba de concentrarse en la pgina que tena ante l, mas claramente vea la cara burlona de uno de sus oponentes polticos. Este oponente en particular haba aparecido en las noticias ese mismo da, no slo para enumerar todas las cosas terribles que haban ocurrido la semana pasada (como si alguien necesitase que se lo recordaran) sino tambin para explicar el por qu cada una de ellas era culpa del Gobierno.

El pulso del Primer Ministro se aceler con slo pensar en estas acusaciones, pues no eran ni verdaderas ni justas. Cmo diablos se supona que su gobierno iba a parar el colapso de ese puente? Era ofensivo que alguien sugiriera que no estaban gastando lo suficiente en puentes. El puente tenia menos de diez aos, y los mejores expertos estuvieron desconcertados al tratar de explicar porqu se parti claramente en dos, enviando una docena de autos a las aguas profundas del ro que estaba debajo. Y cmo se atreve alguien a sugerir que fue falta de policas lo que condujo a esos dos asesinatos horripilantes y tan bien publicitados? O que el gobierno debi haber previsto de alguna forma el huracn tan absurdo que golpe al oeste del pas, y caus tanto dao a la gente y a sus propiedades? Y era su culpa que uno de sus Ministros subordinados, Herbert Chorley, haya elegido esta semana para actuar tan peculiarmente que ahora iba pasar mucho ms tiempo con su familia?

-Un humor sombro se ha apoderado de la ciudad- concluy el oponente, apenas escondiendo su amplia sonrisa.

Y desafortunadamente, era perfectamente cierto. El Primer Ministro lo senta en s mismo, la gente realmente se vea mas desgraciada que lo habitual. Hasta el tiempo estaba deprimente, toda esa niebla helada a mediados de Julio... No estaba bien, no era normal.

Volvi la segunda pgina del memorando, mir cuan largo era, y lo abandon como si fuera un trabajo tedioso. Estirando sus brazos por sobre su cabeza ech un vistazo a su oficina desoladamente. Era una linda habitacin, con una fina chimenea de mrmol en frente de las largas ventanas, firmemente cerradas ante la niebla fuera de estacin. Con un pequeo escalofro, el Primer Ministro se levant y fue hasta la ventana, mirando el vapor fino que se apretaba contra el vidrio. Fue entonces, cuando estaba de espaldas a la habitacin, que oy una tos suave detrs de l.

Se congel, nariz a nariz con su propio reflejo asustado en el vidrio oscuro. Conoca esa tos. La haba escuchado antes. Se volvi lentamente para enfrentar la habitacin vaca.

-Hola?- dijo, tratando de sonar ms valiente de lo que se senta.

Por un momento breve, se permiti la esperanza imposible de que nadie le contestara. Sin embargo, una voz respondi de inmediato, una voz dura, decisiva, que sonaba como si estuviera leyendo un anuncio preparado. Provena como el Primer Ministro supo desde la primera tos del hombrecito de aspecto de rana que usaba una peluca larga plateada, quien estaba pintado en un leo pequeo y sucio en un rincn alejado de la habitacin.

-Al Primer Ministro de los Muggles. Nos reunimos urgentemente. Sea tan amable de responder de inmediato. Sinceramente, Fudge.

El hombre en la pintura miraba inquisitivamente al Primer Ministro.

- Ehh.. - dijo el Primer Ministro - Escuche... No es un buen momento para m... Estoy esperando una llamada telefnica, como ver... del Presidente de...

-Eso puede arreglarse dijo el retrato de inmediato. El corazn del Primer Ministro se hundi. Haba temido eso.

-Pero realmente esperaba hablar...

-Nos encargaremos que el Presidente se olvide de llamar. Sin embargo, lo llamar maana a la noche- dijo el hombrecito- Sea tan amable de responder inmediatamente al Sr. Fudge.

-Yo... eh... muy bien- dijo el Primer Ministro dbilmente -Si, ver a Fudge.

Volvi deprisa a su escritorio, enderezndose su corbata. Cuando apenas haba llegado a su asiento, y adoptado una expresin que esperaba que fuera relajada y despreocupada, llamas verdes cobraron vida en la chimenea vaca bajo su estante de mrmol. Observ, tratando de no delatar un destello de sorpresa o alarma, al tiempo que apareca un hombre corpulento girando tan rpido de las llamas como un trompo. Segundos despus, sala a una fina alfombra antigua, sacudindose las cenizas de los puos de su capa larga rayada con su sombrero en forma de hongo color verde lima en su mano.

-Ah... Primer Ministro, -dijo Cornelius Fudge, avanzando hacia l con su mano extendida. -Es un placer verlo de nuevo.

El Primer Ministro no poda devolverle el cumplido honestamente, as que no dijo nada. No estaba ni remotamente contento de ver a Fudge, cuyas apariciones ocasionales, aparte de ser totalmente alarmantes en si mismas, generalmente significaban que estaba a punto de or noticias muy malas. Adems, Fudge se vea claramente preocupado. Estaba ms flaco, ms calvo y grisceo, y su cara tena un aspecto demacrado. El Primer Ministro haba visto esa clase de aspecto en polticos anteriormente, y nunca auguraba nada bueno.

-En que puedo ayudarlo? dijo, estrechando muy brevemente la mano de Fudge y yendo hacia la mas dura de las sillas delante del escritorio.

-Es difcil saber por donde empezar, -dijo Fudge en voz baja, corriendo la silla, sentndose, y poniendo su sombrero de hongo verde en sus rodillas -. Qu semana... qu semana...

-Tambin tuvo una muy mala, verdad? pregunt el Primer Ministro con dificultad, esperando sugerir con eso que tuvo suficiente sin ninguna ayuda extra de Fudge.

-Si, por supuesto -dijo Fudge, frotndose sus ojos cansinamente y mirando irritado al Primer Ministro. Tuve la misma semana que usted tuvo, Primer Ministro. El puente Brockdale... Los asesinatos de Bones y Vance... sin mencionar la conmocin en el oeste del pas.

-Usted... ehh... su... Lo que quiero decir, su gente estuvo. Estuvo involucrada en esas.en esas cosas. No es cierto?

Fudge miro muy severamente al Primer Ministro.

-Claro que estuvo involucrada- dijo- Seguramente se habr dado cuenta de lo que esta pasando.

-Yo... -balbuce el Primer Ministro.

Era precisamente esta clase de comportamiento la que hacia que le desagradaran tanto las visitas de Fudge. Despus de todo, l era el Primer Ministro y no le gustaba que lo hicieran sentir como un escolar ignorante. Pero, por supuesto, haba sido as desde su primera reunin con Fudge en su primer da de Primer Ministro. La recordaba como si fuese ayer y saba que el recuerdo lo perseguira hasta el da en que muriera.

Estaba parado solo en su oficina, saboreando el triunfo que haba logrado tras muchos aos de soar y planear, cuando oy una tos detrs de l, como esta noche, y se volvi para encontrarse con ese retrato horrible que le hablaba, anuncindole que el Ministro de la Magia iba a llegar para presentarse.

Naturalmente, supuso que la campaa larga y la tensin nerviosa de las elecciones lo haban vuelto loco. Estaba completamente aterrorizado al ver que un retrato le hablaba, pero eso no fue nada con respecto a cmo se sinti cuando un hombre que se auto proclam mago salt de la chimenea y estrech su mano. Haba quedado sin habla durante la explicacin amable de Fudge acerca de que haba brujas y magos que aun vivan en secreto por todo el mundo y sus garantas de que no deba hacerse problema por ellos mientras el Ministro de la Magia asumiera toda la responsabilidad por la Comunidad Mgica y previniera a la poblacin no-mgica de averiguar sobre ellos. Era, dijo Fudge, un trabajo difcil que comprenda todo desde regulaciones para el uso responsable de las escobas, hasta mantener la poblacin de dragones bajo control (en este punto el Primer Ministro recuerda haberse agarrado del escritorio para no caerse). Fudge le haba dado unas palmaditas en el hombro en forma paternal al anonadado Primer Ministro.

-No hay que preocuparse haba dicho- Es probable que nunca me vea de nuevo. Slo lo molestar si pasa algo realmente serio, algo que pueda afectar a los Muggles... la poblacin no-mgica, debo decir. De todas formas, es vivir y dejar vivir. Y debo decir que se lo est tomando mucho mejor que su antecesor. Trat de tirarme por la ventana, pensando que era una broma planeada por la oposicin.

Ante esto, el Primer Ministro por fin encontr su voz.

-No es... no es una broma, entonces?

Haba sido su ltima esperanza desesperada.

-No -dijo Fudge gentilmente. -No, me temo que no. Mire.

Y transform la taza de t del Primer Ministro en un jerbo.

-Pero, -dijo el Primer Ministro sin aliento, mirando su taza de t masticando la esquina de su prximo discurso- por qu, por qu nadie me dijo?

-El ministro de la magia solo se revela al actual Primer Ministro Muggle -dijo Fudge, jugueteando con su varita en su chaqueta- Encontraremos la mejor manera de mantenerlo en secreto.

-Pero entonces se quej el Primer Ministro, -Por qu ningn Primer Ministro anterior me ha advertido...?

Ante esto, Fudge haba soltado una carcajada.

-Mi querido Primer Ministro, alguna vez le va a decir a alguien?

Todava rindose, Fudge haba tirado un poco de polvo en el hogar, haba entrado en las llamas color esmeralda y haba desaparecido con un siseo. El Primer Ministro se haba quedado parado ah, sin poder moverse y se haba dado cuenta que nunca, en toda su vida, se hubiera atrevido a contarle ese encuentro a ningn alma viviente, Quin diablos iba a creerle?

El shock tardo un momento en disiparse. Por un tiempo, trat de convencerse que Fudge haba sido una alucinacin producida por la falta de sueo durante la ardua campaa electoral. En vano trat de borrar todos los recuerdos de ese encuentro tan incmodo, le dio el jerbo a su encantadora sobrina y le dio instrucciones a su secretaria privada de que quitara el retrato del desagradable hombrecito que haba anunciado la llegada de Fudge. Sin embargo, para desencanto del Primer Ministro, el retrato fue imposible de sacar. Cuando varios carpinteros, uno o dos constructores, un historiador de arte, y el Canciller del Fisco trataron sin xito de sacarlo de la pared, el Primer Ministro abandon todo intento y resolvi simplemente esperar que la cosa permaneciera sin moverse y silenciosa en la oficina por el resto de su gestin.

Ocasionalmente podra haber jurado que de reojo vea que el ocupante del retrato bostezaba, o se rascaba la nariz; o sino una o dos veces simplemente se iba del marco y dejando el retrato vaco, solo con un lienzo marrn y enmohecido de fondo. Sin embargo, se haba acostumbrado a no mirar mucho el retrato, y siempre se deca firmemente que sus ojos le jugaban trucos cuando algo de esto pasaba.

Despus, tres aos atrs, en una noche como la de hoy, el Primer Ministro estaba solo en su oficina cuando el retrato de nuevo anunciaba la llegada inminente de Fudge, quien sali de repente fuera del hogar, todo mojado y en un estado considerable de pnico. Antes de que el Primer Ministro pudiera preguntarle por qu estaba chorreando el Axmister, Fudge empez a hablar muy enojado de una prisin de la que el Primer Ministro nunca oy hablar, de un hombre llamado Serious Black, de algo que sonaba como a Hogwarts y de un nio llamado Harry Potter, nada de lo cual tena el mas mnimo sentido para el Primer Ministro.

-Recin vengo de Azkaban- resopl Fudge tirando una gran cantidad de agua del extremo de su sombrero de hongo en su bolsillo- En el medio del Mar del Norte, usted sabe, un vuelo terrible... los Dementores estn muy alborotados tembl- Nunca tuvieron una fuga de un recluso. De todas formas, he venido a usted, Primer Ministro. Black es un reconocido asesino de Muggles y tal vez est planeando reunirse con Usted Sabe Quien... Pero por supuesto, usted ni siquiera sabe quien es Usted Sabe Quien! Mir desesperadamente por un momento al Primer Ministro, luego dijo- Bueno, sintese, sintese, mejor lo pongo al da... Tmese un whisky

El Primer Ministro hubiera preferido que no le digan que se siente en su propia oficina, que no le ofrecieran su propio whisky, pero de todas formas se sent. Fudge sac su varita, hizo aparecer dos vasos llenos de lquido color mbar, puso uno en la mano del Primer Ministro y acerc una silla.

Fudge habl por ms de una hora. En cierto punto, rehus mencionar cierto nombre en voz alta y en vez de eso lo escribi en un pedazo de pergamino, que puso en la mano que tenia libre el Primer Ministro. Finalmente cuando Fudge se par para irse, el Primer Ministro se par tambin.

-Entonces usted piensa que-escrut el nombre que tenia en su mano izquierda-. Lord Vol

El Innombrable! tembl Fudge.

-Lo siento Entonces usted cree que el Innombrable an esta vivo?

-Bueno, Dumbledore dice que lo est dijo Fudge, al tiempo que abotonaba la capa rayada bajo su barbilla- Pero nunca lo encontramos. Para mi no es peligroso a menos que tenga apoyo, as que es por Black que deberamos preocuparnos. Pondr ese aviso, verdad? Excelente. Bueno, Espero que no nos veamos de nuevo, Primer Ministro! Buenas noches.

Pero si se vieron de nuevo. Menos de un ao despus un Fudge muy preocupado apareci de la nada de un armario para informarle al Primer Ministro que haban ocurrido terribles incidentes en el Campeonato Mundial de Cuiditch (o algo por el estilo) y que haba varios Muggles involucrados, pero que el Primer Ministro no se tena que preocupar, el hecho de que la Marca Tenebrosa del Innombrable haya sido vista de nuevo no significaba nada, Fudge estaba seguro de que era un incidente aislado, y mientras ellos hablaban, la Oficina de Enlace Muggle se estaba encargando de sus memorias.

-Ah! Y casi me olvido agreg Fudge- Estamos por traer tres dragones extranjeros y una esfinge para el Torneo de los Tres Magos, solo una rutina, pero el Departamento de Regulacin y Control de las Criaturas Mgicas me dice que est escrito en el reglamento que debemos notificar si traemos criaturas altamente peligrosas al pas.

-Yo... Qu?... Dragones? dijo excitadamente el Primer Ministro.

-Si, tres dijo Fudge- Y una esfinge. Bueno, que tenga un buen da.

El Primer Ministro haba deseado con toda esperanza que los dragones y esfinges sean lo peor de todo, pero no. Menos de dos aos despus Fudge apareci de nuevo del fuego, esta vez con la noticia de que haba habido una fuga en masa de Azkaban.

-Una fuga en masa?-repiti roncamente el Primer Ministro.

-No hay que preocuparse! No hay que preocuparse! Grit Fudge, con un pie en las llamas- Los atraparemos pronto, solo pens que deba saber!

Y antes de que el Primer Ministro pudiera gritar No, espere un momento! Fudge haba desaparecido en una lluvia de llamas verdes.

Sea lo que sea que la prensa y la oposicin pudieran decir, el Primer Ministro no era un hombre tonto. No se le haba escapado que, a pesar de las garantas de Fudge en su primera reunin, estaban viendo mucho uno del otro ahora, y notaba que Fudge se volva ms nervioso con cada visita. Aunque le gustaba un poco pensar en el Ministro de la Magia (o, como siempre lo llamaba en su cabeza, el Otro Ministro), el Primer Ministro tema que la prxima vez que Fudge apareciera sera con noticias ms graves. La visin de Fudge saliendo nuevamente de la chimenea, luciendo desgreado, preocupado y severamente sorprendido que el Primer Ministro no supiera por qu exactamente l estaba ah, fue casi una de las peores cosas que podra haber ocurrido en esta semana extremadamente deprimente.

-Cmo sabra lo que esta ocurriendo en ehhhh la Comunidad Mgica?.-espet el Primer Ministro en esta ocasin- Tengo una ciudad que dirigir y muchas preocupaciones sin que...

-Tenemos las mismas preocupaciones interrumpi Fudge- El puente Brockdale no colaps. Lo que pas al oeste del pas no fue un huracn realmente. Esos asesinatos no fueron cometidos por Muggles. Y la familia de Herbert Choey estar ms segura sin l. Estamos haciendo arreglos para que lo trasfieran al Hospital San Mungo de Heridas y Lesiones Mgicas. El traslado ser realizado est noche.

-Qu es lo que? Me temo... Qu? protest el Primer Ministro.

Fudge dio un suspiro hondo y largo y dijo:

-Primer Ministro, siento mucho tener que decirle que ha vuelto. El Innombrable ha vuelto.

-Ha vuelto? Cuando dice ha vuelto... Est vivo? Quiero decir...

El Primer Ministro escrut en su memoria los detalles de la conversacin horrible que tuvieron tres aos atrs, cuando Fudge le haba contado acerca del mago ms temible de todos, el mago que haba cometido cientos de crmenes antes de su misteriosa desaparicin quince aos atrs.

-S, vivo dijo Fudge Eso es... no s... Un hombre est vivo si no puede quitrsele la vida? No lo entiendo realmente y Dumbledore no me lo explic bien, pero, de todas formas, ciertamente tiene un cuerpo, y est caminando, hablando y matando, por lo que supongo, para el propsito de nuestra discusin, que est vivo.

El Primer Ministro no sabia qu decir ante esto, pero el hbito persistente de aparentar estar bien informado en cualquier tema que surgiera lo hizo escudriar detalles de en lo que poda acordarse de sus conversaciones anteriores.

- Est Serious Black ehcon el Innombrable?

-Black? Black? -dijo Fudge distradamente, haciendo girar rpidamente su sombrero de hongo en sus dedos - Se refiere a Sirius Black? Por las barbas de Merln, no. Black est muerto. Result ser que... eh... estbamos equivocados acerca de Black. Era inocente despus de todo. Y tampoco estaba en contacto con el Innombrable. Quiero decir-agreg defensivamente, haciendo girar ms rpido el sombrero de hongo toda la evidencia presentada tuvimos ms de cincuenta testigos pero de todas formas, como dije, de hecho est muerto. En el edificio del Ministerio de la Magia. Va a realizarse una investigacin

Para su gran sorpresa el Primer Ministro sinti un poco de lstima por Fudge. Sin embargo, fue eclipsado casi inmediatamente por un rapto de arrogancia al pensar que, a pesar de que no servia para materializarse fuera de las chimeneas, por lo menos nunca haba habido un asesinato en ningn edificio del gobierno bajo su cargo... no todava, por lo menos.

Fudge continu, mientras el Primer Ministro tocaba supersticiosamente la madera de su escritorio.

- Pero Black ya es historia. El punto es que estamos en guerra, Primer Ministro, y hay que tomar medidas.

-En guerra?repiti nerviosamente el Primer Ministro- Seguramente eso es un poco exagerado.

-El Innombrable se ha unido con los seguidores que se escaparon en enero de Azkaban dijo Fudge, hablando ms y ms rpido y girando su sombrero de hongo tan rpido que era un destello verde lima- Han estado creando problemas desde que se escaparon. El puente Brockdale l lo hizo, Primer Ministro, amenaz con hacer una matanza masiva de Muggles a menos que yo me pusiera de su lado y....

-Cielo Santo! Entonces es su culpa que murieran esas personas y yo voy a tener que responder preguntas acerca de soportes y uniones oxidadas y qu s yo qu ms! dijo el Primer Ministro furiosamente.

-Mi culpa?! Dijo Fudge ponindose colorado- Me esta diciendo que debera de haber aceptado semejante chantaje?

-Quizs no dijo el Primer Ministro parndose y cruzando la habitacin- Pero hubiera puesto todos mis esfuerzos en atrapar al chantajista antes de que cometiera semejante atrocidad!

-Realmente piensa que no estaba haciendo ningn esfuerzo?-le espet Fudge acaloradamente- Cada Auror del Ministerio estaba... y est... tratando de encontrarlo y atrapar a sus seguidores, pero estamos hablando del mago ms poderoso de los ltimos tiempos, un mago que ha logrado escaparse de ser capturado por casi tres dcadas!

-Entonces supongo que me va a decir tambin que fue l quien caus el huracn en el oeste del pas Verdad?-dijo el Primer Ministro, con su ira incrementndose rpidamente. Era irritante descubrir la causa de todos esos desastres terribles y no poder decirle a la gente, casi peor de que despus de todo hubiera sido culpa del gobierno.

-Eso no fue un huracn dijo Fudge miserablemente.

-Disclpeme! explot el Primer Ministro, ahora definitivamente encolerizado caminando enrgicamente de un lado a otro- rboles arrancados de raz, techos arrancados, postes de luz doblados, heridas horribles...

-Fueron los Mortfagos dijo Fudge - Los seguidores del Innombrable. Y... y sospechamos que han incluido algn gigante.

El Primer Ministro par de caminar de repente como si hubiera una pared invisible.

-Qu han incluido?

Fudge frunci el ceo.

-Us gigantes la ltima vez, cuando quiso apostar por un efecto mayor dijo- La Oficina de Desinformacin ha estado trabajando en el reloj, tenemos fuera grupos de Obliviators tratando de modificar la memoria de todos los muggles que vieron lo que pas realmente, tenemos la mayora de los del Departamento de Cuidado y Control de las Criaturas Mgicas corriendo por Somerset, pero no podemos encontrar al gigante. Ha sido un desastre.

-No me diga! dijo furiosamente el Primer Ministro.

-No le voy a negar que la moral esta bastante baja en el Ministerio dijo Fudge- Con todo eso, y luego perdimos a Amelia Bones.

-Perdimos a quin?

-Amelia Bones. Jefa del Departamento de Seguridad Mgica. Creemos que el Innombrable la puede haber asesinado en persona, porque era una bruja muy buena y... toda la evidencia indica que opuso una verdadera resistencia.

Fudge se aclar la garganta y al parecer, con esfuerzo, dejo de girar su sombrero de hongo.

-Pero ese asesinato estaba en los peridicos dijo el Primer Ministro, momentneamente apartado de su ira- Nuestros peridicos. Amelia Bones... solo deca que era una mujer de mediana edad que viva sola. Fue una una muerte horrible verdad? Tuvo mucha publicidad. Como ver, la polica est perpleja.

Fudge suspir.

-Claro que lo estn dijo- Asesinada en un cuarto que estaba cerrado desde adentro, No es cierto? Por otro lado, nosotros sabemos exactamente quin lo hizo, aunque eso no nos acerca en nada para atraparlo. Y tambin estaba Emmeline Vance, probablemente no oy acerca de ese

- Oh, si escuche! Dijo el Primer Ministro- De hecho, sucedi aqu a la vuelta. Los peridicos tuvieron un portentoso da con eso Quiebre del orden y la ley en el patio de atrs del Primer Ministro...

-Y como si fuera poco dijo Fudge, apenas escuchando al Primer Ministro- tenemos Dementores por todo el lugar, atacando gente a la derecha, a la izquierda y centro...

rase una vez un tiempo feliz en el que esta frase hubiera sido inteligible para el Primer Ministro, pero ahora era ms sabio.

-Pens que los Dementores cuidaban a los prisioneros de Azkaban dijo cautelosamente.

-Lo hacan dijo Fudge dbilmente- Pero ya no. Abandonaron la prisin y se unieron al Innombrable. No pretender que eso no fue explosivo.

-Pero dijo el Primer Ministro con un sentimiento creciente de horror- No me haba dicho que eran las criaturas que sorban la esperanza y la alegra de las personas?

-Eso es correcto. Y estn aspirando. Eso es lo que causa toda esta niebla.

El Primer Ministro se hundi en la silla ms cercana, con las rodillas flojas. La idea de criaturas invisibles aspirando por las ciudades y el campo, esparciendo en sus votantes desolacin y desesperacin, lo hicieron sentir muy dbil.

-No ve, Fudge? Tiene que hacer algo! Es su responsabilidad como Ministro de Magia!

-Mi querido Primer Ministro, Realmente piensa que todava sigo siendo Ministro de Magia despus de esto? Fui despedido hace tres das! Toda la comunidad Mgica ha estado reclamando por mi renuncia durante una quincena. Nunca los vi tan unidos en todo mi mandato! dijo Fudge con un breve atisbo de sonrisa.

El Primer Ministro se haba quedado momentneamente sin palabras. En vez de indignarse ante la posicin en la que lo haban puesto, todava senta pena por el hombre encogido que estaba delante de l.

-Lo siento mucho dijo finalmente- Si hay algo que puedo hacer...

-Es muy amable de su parte, Primer Ministro, pero no. Fui enviado aqu est noche para ponerlo al da de los eventos recientes y para presentarle a mi sucesor. Pens que estara aqu ahora, pero por supuesto, est muy ocupado en este momento, con todo esto que est pasando.

Fudge mir el retrato del horrible hombrecito que tenia la peluca larga y enrulada de color plateado, que estaba escarbando su oreja con una pluma. Viendo que Fudge lo miraba, el retrato dijo,

-Estar aqu en un momento, est terminando una carta para Dumbledore.

-Le deseo suerte dijo Fudge, con voz amarga por primera vez- Estuve escribiendo a Dumbledore dos veces por da durante las ltimas dos semanas, pero nada. Si ha estado preparado para persuadir al chico, podra ser... Bueno, tal vez Scrimgeour tenga ms xito.

Fudge se hundi en lo que era claramente un silencio molesto, pero fue roto casi inmediatamente por el retrato, que habl de repente con su voz dura y fra.

-Al Primer Ministro de los muggles. Se requiere una reunin. Urgente. Sea tan amable de responder de inmediato. Rufus Scrimgeour, Ministro de la Magia.

-Si, si, est bien dijo el Primer Ministro distradamente y apenas se movi mientras las llamas se tornaron verde esmeralda de nuevo, crecieron y revelaron un segundo mago que giraba en su centro, depositndolo luego en la antigua alfombra.

Fudge se par y el Primer Ministro hizo lo mismo luego de un momento de vacilacin, mirando al recin llegado que se enderezaba, limpiaba su capa negra larga y miraba alrededor.

El primer pensamiento tonto del Primer Ministro fue que Rufus Scrimgeour se pareca a un viejo len. Haba lneas grises en sus rizos color ocre y sus tupidas cejas, tena ojos amarillentos y una mirada intensa tras sus gafas de armazn metlico, era muy alto y se mova con gracia a pesar de que caminaba con una leve cojera. Daba una impresin inmediata de astucia y dureza, y el Primer Ministro pens que comprenda porque la Comunidad Mgica prefera a Scrimgeour en vez de Fudge como un lder en estos tiempos peligrosos.

-Cmo est usted? dijo el Primer Ministro educadamente estirando su mano.

Scrimgeour la estrech brevemente, con sus ojos escrutando la habitacin, luego sac la varita de su capa.

-Fudge le dijo todo? pregunt caminando hacia la puerta y golpeando la cerradura con su varita. El Primer Ministro oy la traba.

-Eh... si dijo el Primer Ministro. Y si no le importa preferira que esa puerta quedase sin llave.

-Y yo preferira no ser interrumpido le espet Scrimgeour -o espiado -agreg apuntando con su varita a las ventanas, de modo que las cortinas se corrieron- Bien, soy un hombre ocupado, as que vayamos al grano. Primero que nada, tenemos que discutir su seguridad.

El Primer Ministro se irgui y replic:

- Estoy perfectamente bien con la seguridad que tengo, muchas...

-Bueno, pero nosotros no -le cort Scrimgeour Seria un peligro para los Muggles si su Primer Ministro cae bajo el maleficio Imperius. El nuevo secretario en la oficina de afuera...

-No voy a deshacerme de Kingsley Shacklebolt, si eso es lo que est sugiriendo! Dijo el Primer Ministro acaloradamente- Es altamente eficiente, hace el doble de trabajo que el resto...

-Eso porque es un mago dijo Scrimgeour, sin un atisbo de sonrisa -Un Auror altamente entrenado, que le ha sido asignado para su proteccin.

-No, espere un momento! Declar el Primer Ministro- No pueden poner gente en mi oficina, yo decido quien trabaja para m.....

-Pens que estaba contento con Shacklebolt dijo Scrimgeour framente.

-Lo estoy es decir lo estaba.

-Entonces no hay problema, o s? -dijo Scrimgeour.

-Yo bueno mientras el trabajo de Shacklebolt siga siendo excelente dijo el Primer Ministro, pero Scrimgeour apenas pareca escucharlo.

-Ahora, acerca de Herbert Chorley, su Ministro subordinado, -continu. El que ha estado entreteniendo al publico por imitar a un pato.

-Qu pasa con l? pregunto el Primer Ministro.

-Claramente es la reaccin a un maleficio Imperius muy mal hecho. Dijo Scrimgeour.- Alter su cerebro, podra ser peligroso...

-Solo hace cuac! Dijo el Primer Ministro dbilmente Seguramente con un poco de descanso... Con un poco de cuidado con la bebida...

-En este momento, un grupo de Sanadores del Hospital San Mungo de Heridas y Lesiones Mgicas lo estn examinando. Hasta ahora, solo ha tratado de estrangular a tres de ellos. Dijo Scrimgeour- Creo que lo mejor ser que lo apartemos de la sociedad muggle por un tiempo.

-Yo... bueno estar bien verdad?-dijo el Primer Ministro ansiosamente.

Scrimgeour se limito a asentir, yendo hacia la chimenea.

-Bueno, eso es todo lo que tena para decir. Lo mantendr informado de algn avance, Primer Ministro, o por lo menos si estoy muy ocupado para venir personalmente, le enviar a Fudge. Ha accedido a quedarse como consejero.

Fudge intento sonrer pero sin xito, dando la impresin de que simplemente tena un dolor de muelas. Scrimgeour ya estaba revolviendo en su bolsillo en busca del polvo misterioso que trasformaba verde al fuego. El Primer Ministro los mir esperanzado por un momento, luego las palabras que haba luchado para reprimir brotaron de repente:

-Pero por todos los cielos son magos! Pueden hacer magia! Seguramente pueden conjurar... bueno... cualquier cosa!

Scrimgeour se volvi lentamente e intercambi una mirada de incredulidad con Fudge, quien pudo manejar su sonrisa esta vez al tiempo que deca amablemente:

-El problema es que el otro lado tambin puede hacer magia, Primer Ministro.

Y con eso, los dos magos caminaron uno detrs del otro hacia las llamas verdes brillantes y desaparecieron.

Captulo 2: Spinner's End

A muchas millas de distancia, la fresca neblina que presionaba contra la ventana del Primer Ministro vagaba sobre un sucio ro que se meta entre las orillas plagadas de vegetacin y de basura. Una inmensa chimenea, reliquia de un molino en desuso, se encontraba detrs, sombra y siniestra. No se escuchaba nada aparte de un esculido zorro que se haba acercado hasta la orilla para olfatear esperanzadamente un viejo envoltorio de pescado y papas, en el alto pastizal.

Pero luego, con un muy imperceptible 'pop', una delgada y encapuchada figura se apareci de la nada, en la orilla del ro. El zorro qued inmovilizado, sus precavidos ojos voltearon hacia ese extrao fenmeno. La figura pareci estar orientndose, luego se alej con zancadas rpidas y ligeras, con su capa crujiendo contra el pasto.

Con un segundo y ms fuerte 'pop', otra nueva figura encapuchada se materializ.

-Espera!

Su chillido sobresalt al zorro, que estaba agachado, al ras del suelo, entre la hierba. Salt de su escondite hacia la orilla. Hubo un destello de luz verde, un aullido, y el zorro cay muerto en la maleza.

La segunda figura dio vuelta al animal con su pie.

-Slo era un zorro,- dijo una voz femenina con desprecio desde su capucha. -Pens que podra ser un Auror - Cissy, espera!

Pero la primera figura, que se haba detenido y observado el rayo de luz, caminaba ya hacia la orilla del ro por la que el zorro haba cado.

- Cissy! ... Narcissa! escchame.

La segunda mujer lleg hasta la primera y agarr su brazo, pero la otra se solt.

-Regrsate, Bella!

-Debes escucharme!

-Ya he escuchado. Tom mi decisin. Djame sola!

La mujer llamada Narcissa alcanz el final de la orilla, donde varias vas viejas separaban el ro de una calle estrecha y adoquinada. La otra mujer, Bella, la sigui. Una al lado de la otra, permanecieron mirando a lo largo de la calle por las hileras e hileras de casas lapidadas hechas de ladrillo, sus ventanas grises y poco visibles en la oscuridad.

-Aqu vive?- pregunt Bella con voz despreciable. -Aqu? En este chiquero Muggle? Debemos ser los primeros de nuestra clase que lo pisamos

Pero Narcissa no estaba oyndola; se haba deslizado en un espacio entre vas oxidadas y se apresur a cruzar el camino.

-Cissy, espera!

Bella la sigui, su capa arrastrndose, y vio a Narcissa precipitndose hacia un callejn que haba entre las casas, hacia una segunda calle idntica. Algunas de las lmparas de la calle estaban descompuestas; las dos mujeres caminaban entre espacios de luz y profunda oscuridad. La perseguidora alcanz a su presa tan pronto dio vuelta a otra esquina, esta vez consigui tomar su brazo y la volte para que pudieran verse cara a cara.

-Cissy, no debes hacer esto, no puedes confiar en l.

-El Seor Oscuro confa en l, o no?

-El Seor Oscuro est ... creo ... equivocado,- jade Bella, y sus ojos brillaron momentneamente bajo su capucha mientras miraba alrededor para verificar que estuviesen efectivamente solas. -De todos modos, nos dijeron que no hablemos del plan con nadie. Es una traicin al Seor Oscuro.

-Vamos, Bella!- gru Narcissa, y retir su varita de debajo de su capa, sostenindola amenazadoramente en la cara de la otra. Bella simplemente se ro.

-Cissy, a tu propia hermana? No lo haras.

-Ya no hay nada que no hara!- Narcisa respir profundamente, un signo de histeria en su voz, y mientras bajaba su varita como si fuese una navaja, hubo otro destello de luz. Bella solt el brazo de su hermana como si se quemara.-Narcissa!

Pero Narcissa se adelant rpidamente. Frotando su brazo, la otra la sigui, tomando distancia ahora, mientras se movan intensamente en el laberinto desierto de casas de ladrillo. Por fin, Narcissa se apresur en una calle llamada Spinner's End, en la cual la chimenea de molino altsima pareci cernirse como un dedo gigantesco. Sus pasos resonaron sobre los adoquines, mientras pasaba cerca de ventanas tapizadas y rotas, hasta que lleg a la ltima casa, donde una luz titilante brillaba tenuemente a travs de las cortinas en el cuarto de abajo.

Llam a la puerta antes que Bella, quien maldeca en voz baja, hubiera llegado. Juntas aguardaron ah de pie, jadeando ligeramente, aspirando el olor del ro sucio que les lleg sobre la brisa de la noche. Despus de unos segundos, oyeron el movimiento detrs de la puerta y se abri una grieta. Se poda ver la sombra de un hombre que las miraba, un hombre con el pelo largo negro que caa como en cortinas alrededor de una cara cetrina y ojos negros.

Narcissa se quit su capucha. Era tan plida que pareci brillar en la oscuridad; el pelo largo rubio fluyendo en su espalda, le dio el aspecto de un ahogado.

-Narcissa!- dijo el hombre, abriendo la puerta un poco ms, de modo que la luz cay sobre ella y sobre su hermana tambin. -Qu sorpresa tan agradable!

-Severus,- dijo ella en un susurro cansado. -Puedo hablarle? Es urgente.

-Pero desde luego.

l se apart para permitirle que pasara a la casa. Su hermana todava encapuchada entr sin la invitacin.

-Snape,- dijo ella de manera cortante al pasarlo.

-Bellatrix,- contest l, en su boca delgada se dibuj una risa ligeramente burlona, y cerr la puerta con un chasquido detrs de ellas.

Estaban avanzando directamente a una sala diminuta, que tena el aspecto de una celda oscura, acolchada. Las paredes estaban completamente cubiertas de libros, la mayor parte de ellos cubiertos con un viejo cuero negro o marrn; un sof gastado, un viejo silln, y una mesa desvencijada estaban de pie agrupados juntos bajo la luz dbil arrojada por una lmpara con velas que colgaba del techo. El lugar tena un aire de abandono, como si no estuviera habitado por lo general.

Snape le seal el sof a Narcissa. Ella dej su capa, se corri a un lado, y se sent, contemplando sus manos blancas y temblorosas en su regazo. Bellatrix baj su capucha ms despacio. Morena en contraste con su hermana que era blanca, con prpados cados y una mandbula fuerte, no percibi la mirada fija de Snape y se movi para estar de pie detrs de Narcissa.

-Pues de modo que, qu puedo hacer por ustedes?- pregunt Snape, sentndose en el silln frente a las dos hermanas.

-Estamos... solos, verdad?- pregunt Narcissa en voz baja.

-S, desde luego. Bueno Colagusano est aqu, pero no contamos a los roedores, Verdad?- Seal con su varita a la pared de libros detrs de l y con un golpe, una puerta escondida se abri, revelando una escalera estrecha sobre la cual un pequeo hombre estaba de pie, congelado.

-Como te habrs dado cuenta, Colagusano, tenemos invitadas,- dijo Snape perezosamente.

El hombre se arrastr, se agach bajando los ltimos escalones y entr al cuarto. Tena ojos pequeos, acuosos, una nariz puntiaguda, y una desagradable sonrisa tonta. Su mano izquierda sobaba su derecha, que pareca encerrada en un guante brillante de plata.

- Narcissa!- dijo l, con una voz chirriante. -Y Bellatrix!- Cunto gusto.

- Colagusano nos traer bebidas, si lo desean,- dijo Snape. - Y luego volver a su dormitorio.

Colagusano se estremeci como si Snape le hubiera lanzado algo.

- No soy tu criado!- chill, evitando la mirada de Snape.

- De verdad? Tena la impresin de que el Seor Oscuro te coloc aqu para ayudarme.

- Ayudar, s ... pero no hacer bebidas y ... y limpiar tu casa!

- No tena idea, Colagusano, que ansiabas misiones ms peligrosas,- dijo Snape suavemente. -Eso puede arreglarse fcilmente, hablar con el Seor Oscuro.

-Puedo hablarle yo mismo si quiero!

- Desde luego que puedes,- dijo Snape, riendo. -Pero mientras tanto, trenos bebidas. Un poco de Vino Elfo ser suficiente.

Colagusano vacil durante un momento, mirando como si quisiera discutir, pero entonces se dio vuelta y entr a una segunda puerta escondida. Oyeron golpes y un tintineo de vasos. Unos segundos despus estuvo de vuelta, llevando una botella polvorienta y tres vasos sobre una bandeja. Los puso sobre la mesa desvencijada y se apresur a salir de su presencia, cerrando de golpe la puerta cubierta de libros.

Snape sirvi tres vasos del vino rojo sangre y dio dos de ellos a las hermanas. Narcissa murmur una palabra de agradecimiento, mientras que Bellatrix no dijo nada, pero sigui frunciendo el ceo en Snape. Esto no pareci enojarlo; al contrario, pareci ms bien divertirlo.

- Por el Seor Oscuro,- dijo, levantando su vaso y tomndoselo todo.

Las hermanas lo imitaron. Snape volvi a llenar su vaso. Cuando Narcissa tom su segunda bebida, dijo de prisa: -Severus, siento venir aqu de esta forma, pero tena que verte. Pienso que eres el nico que puede ayudarme.

Snape levant una mano para callarla, luego seal con su varita otra vez en la puerta oculta de la escalera. Hubo un golpe ruidoso y un chillido, seguido del ruido que produjo Colagusano al apresurarse hacia arriba.

-Mis disculpas,- dijo Snape. -Ha estado ltimamente escuchando tras las puertas, no s lo que pretende con ello... Decas, Narcissa?

Ella respir profundamente, se estremeci y comenz otra vez.

-Severus, s que no debera estar aqu, me han dicho que no debo decir nada a nadie, pero ...

-Entonces deberas cerrar la boca! - gru Bellatrix. -En particular con la presente compaa!

-Presente compaa?- repiti Snape sarcsticamente. -Y qu se puede entender por eso, Bellatrix?

-Que yo no confo en t Snape, como muy bien sabes!

Narcissa hizo un ruido que podra haber sido un sollozo seco y cubri su cara con sus manos. Snape dej su vaso sobre la mesa y se sent otra vez, puso sus manos sobre el mango de su silla, sonriendo con el ceo fruncido a Bellatrix.

-Narcissa, pienso que deberamos or lo que Bellatrix tiene que decir; esto evitar interrupciones aburridas. Bien, continua Bellatrix - dijo Snape. -A qu se debe que no confas en m?

-Por cientos de motivos!- dijo ella en voz alta, andando a zancadas por detrs del sof para poner de golpe su vaso sobre la mesa. -Por dnde comenzar! Dnde estabas cuando el Seor Oscuro cay? Por qu nunca tuviste ninguna intencin de encontrarlo cundo desapareci? Qu has estado haciendo todos estos aos que has vivido en el bolsillo de Dumbledore? Por qu le impediste al Seor Oscuro que consiguiera la Piedra Filosofal? Por qu no volviste inmediatamente cundo el Seor Oscuro renaci? Dnde estabas hace unas semanas cuando luchamos para recuperar la profeca para el Seor Oscuro? Y por qu, Snape, Harry Potter est todava vivo, cundo lo has tenido a tu disposicin durante cinco aos?

Hizo una pausa, su pecho se desinfl rpidamente, sus mejillas sonrojadas. Detrs de ella, Narcissa se sent inmvil, con su cara todava escondida en sus manos.

Snape sonri.

-Antes de que yo te responda oh por supuesto que voy a responderte Bellatrix! Puedes llevar mis palabras a los dems, quienes susurran detrs de mis espaldas y llevan cuentos falsos de mi traicin al Seor Oscuro! Antes de que yo te conteste, har yo una pregunta ahora. Piensas realmente que el Seor Oscuro no me ha preguntado todas y cada una de esas preguntas? Y piensas realmente que, si no hubiese sido capaz yo de dar respuestas satisfactorias, estara aqu dirigindome a ustedes?

Ella vacil.

-S que l te cree, pero...

-Piensas que l est confundido? O que lo he engaado de alguna manera? Engaado al Seor Oscuro, el mejor mago, el indudablemente ms dotado que el Mundo ha conocido?

Bellatrix no dijo nada, pero se vio, por primera vez, un poco dubitativa. Snape no ejerci presin en ese punto. Recogi su bebida otra vez, lo bebi a sorbos, y sigui, -Preguntas dnde estaba yo cuando el Seor Oscuro cay. Estaba donde l me haba ordenado estar, en la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicera, porque deseaba que yo espiara a Albus Dumbledore. Sabes, supongo, que esto fue as por rdenes del Seor Oscuro?

Ella asinti con la cabeza casi imperceptiblemente y luego abri su boca, pero Snape la previno.

-Preguntas por qu no intent encontrarlo cuando desapareci. Por la misma razn que Avery, Yaxley, los Carrows, Greyback, Lucius- inclin su cabeza ligeramente a Narcissa y muchos otros que no intentaron encontrarlo. Lo cre acabado. No estoy orgulloso de ello, me equivoqu, pero aqu est. Si l no nos hubiera perdonado a nosotros que perdimos la fe en ese entonces, ya tendra a muy pocos seguidores.

-l me tendra!- dijo Bellatrix apasionadamente. -Yo, que permanec tantos aos en Azkaban por l!

-S, en efecto, muy admirable,- dijo Snape con voz aburrida. -De acuerdo, no eras de mucho uso para l en la prisin, pero el gesto fue indudablemente fino.

-Gesto?!- chill la mujer; en su furia pareca ligeramente loca. -Mientras soport a los Dementores, t permaneciste en Hogwarts, cmodamente jugando a ser la mascota de Dumbledore!

-No exactamente,- dijo Snape tranquilamente. -l no me dara el puesto de Defensa Contra las Artes Oscuras, lo sabes. Pareca creer que esto podra causar, ah, una recada tentarme con mis viejas costumbres.

-Este era tu sacrificio para el Seor Oscuro, no ensear tu asignatura favorita?- se mof. -Por qu te quedaste all todo aquel tiempo, Snape? Todava espiando a Dumbledore para un maestro que creste muerto?

-Casi- dijo Snape, -aunque el Seor Oscuro est contento porque nunca abandon mi puesto, yo tena diecisis aos de informacin sobre Dumbledore para darle cuando l volvi, un regalo de bienvenida ms til, que reminiscencias interminables de cun desagradable es Azkaban.

-Pero t te quedaste.

-S, Bellatrix, me qued - dijo Snape, mostrando un toque de impaciencia por primera vez. -Yo tena un trabajo cmodo que prefer, a un perodo en Azkaban. Ellos acorralaban a los Mortfagos, tu sabes. La proteccin de Dumbledore me protegi de la crcel; era lo ms conveniente y lo us. Repito: el Seor Oscuro no se queja que me haya quedado, entonces no veo por qu tu lo tengas que hacer.

-Creo que tambin quieres saber - sigui l con la voz un poco ms alta, ya que Bellatrix mostr signos de querer interrumpir -por qu me interpuse entre el Seor Oscuro y la Piedra Filosofal. Esto es contestado fcilmente. l no saba si podra confiar en m. Pens, como tu, que yo me haba convertido de fiel Mortfago en ttere de Dumbledore. Estaba en una condicin lastimosa, muy dbil, compartiendo el cuerpo de un mago mediocre. No se atrevi a revelarse a un antiguo aliado por si aquel aliado pudiera entregarlo a Dumbledore o el Ministerio. Profundamente lamento que l no confiara en m. Habra vuelto tres aos ms pronto. Lo que vi, fue a Quirrell que slo era avaro e indigno para intentar robar la Piedra y, confieso, hice todo lo que pude para frustrarlo.

La boca de Bellatrix se retorci como si hubiera tomado una dosis desagradable de medicina.

-Pero no volviste cuando l volvi, no volviste inmediatamente cuando sentiste la quemadura de la Marca Tenebrosa.

-Correcto. Volv dos horas ms tarde. Volv bajo las rdenes de Dumbledore.

-Bajo las rdenes de Dumbledore? comenz ella, en tono de ultraje.

-Piensa!- dijo Snape, impaciente otra vez. -Piensa! Esperando dos horas, solamente dos horas, asegur mi permanencia en Hogwarts como un espa! Al permitir que Dumbledore pensara que yo volva al lado del Seor Oscuro slo porque me lo orden, he sido capaz de pasar la informacin sobre Dumbledore y la Orden del Fnix desde entonces! Considera esto Bellatrix: la Marca Tenebrosa haba estado ponindose ms ntida durante meses. Yo saba que l estaba a punto de volver, todos los Mortfagos lo saban! Tena mucho tiempo para pensar en qu hacer, planear mi siguiente movimiento, evitarlo como Karkaroff, verdad?El disgusto inicial del Seor Oscuro en mi retraso desapareci completamente, les aseguro, cuando expliqu que permanec fiel, aunque Dumbledore pensara que yo era su hombre. S, el Seor Oscuro siempre pens que yo lo haba abandonado, pero se equivoc.

-Pero de qu nos has servido?- se burl Bellatrix. -Qu informacin til hemos obtenido de ti?

-Mi informacin ha sido comunicada directamente al Seor Oscuro - dijo Snape. -Si l decide no compartirla contigo

-l comparte todo conmigo!- dijo Bellatrix, exasperndose inmediatamente -l me llama su ms leal, su ms fiel

-l?- dijo Snape, su voz delicadamente conjugada para sugerir su incredulidad. -l? Despus del fiasco en el Ministerio?

-No fue mi culpa!- dijo Bellatrix, acalorada. -El Seor Oscuro, en el pasado, me ha confiado su ms preciado tesoro ... si Lucius no hubiera ...

-No te atrevas!... No te atrevas a culpar a mi marido!- dijo Narcissa, con una voz baja y mortal, alzando la vista hacia su hermana.

-No hay ninguna razn para inculpar - dijo Snape suavemente. -Lo que est hecho, hecho est.

-Pero no por ti!- dijo Bellatrix furiosamente. -No estabas otra vez ausente mientras el resto de nosotros corri peligros, Snape?

-Mis rdenes eran permanecer detrs - dijo Snape. -Quiz no ests de acuerdo con el Seor Oscuro, y piensas que Dumbledore no se habra dado cuenta si yo hubiera unido fuerzas con los Mortfagos para luchar contra la Orden del Fnix? Y me perdonars hablas de peligros... te enfrentaste a seis adolescentes, o no?

-A ellos se les unieron, como muy bien sabes, la mitad de la Orden, despus de un rato!- gru Bellatrix. -Y, mientras hablamos sobre el tema de la Orden, todava insistes en que no puedes revelar el paradero de su cuartel central, verdad?

-No soy el Guardin Secreto; no puedo decir el nombre del lugar. Creo que entiendes cmo funciona el encantamiento, cierto? El Seor Oscuro est satisfecho por la informacin que le he pasado sobre la Orden. Eso condujo, como quizs has adivinado, a la reciente captura y asesinato de Emmeline Vance, y ciertamente ayud a eliminar a Sirius Black, aunque te doy el crdito completo de terminar con l.

Inclin su cabeza. Su expresin, no se abland.

-Evitas mi ltima pregunta, Snape. Harry Potter.... podras haberlo matado en cualquier momento en estos cinco aos. No lo has hecho. Por qu?

-Has hablado de este tema con el Seor Oscuro?- pregunt a Snape.

-l... ltimamente, nosotros... Te pregunto a ti Snape!

-Si yo hubiera asesinado a Harry Potter, el Seor Oscuro no poda haber usado su sangre para regenerarse, hacindolo invencible

-Reclamas que previste el uso del muchacho!- se mof ella.

-No lo reprocho; no tuve ni idea de sus proyectos; ya lo he admitido, imagin al Seor Oscuro muerto. Trato simplemente de explicar por qu el Seor Oscuro est agradecido de que Harry Potter haya sobrevivido, al menos hasta hace un ao...

-Pero por qu lo mantuviste vivo?

-No me has entendido? Era slo la proteccin de Dumbledore la que me salvaba de Azkaban! Discrepas que asesinando a su estudiante favorito significara ponerlo en mi contra? Pero haba ms en todo esto. Debera recordarte que cuando Potter lleg a Hogwarts por primera vez, haba todava muchas historias que circulaban sobre l, rumores acerca de que l mismo era un gran Mago Oscuro, y que era as como haba sobrevivido al ataque del Seor Oscuro. Ciertamente, muchos de los seguidores del Seor Oscuro pensaron que Potter podra ser un estndar al cual seguiramos una vez ms. Fui curioso, lo admito, y despus de todo no me inclin a matarlo en el momento en que puso un pie en el castillo.

-Por supuesto, rpidamente se hizo aparente que no tena ningn talento extraordinario despus de todo. Luch escapando de un montn de aprietos con la simple combinacin de pura suerte con ms talento de parte de sus amigos. Fue un mediocre total, tan detestable y autosatisfecho como lo fue su padre con anterioridad. He hecho todo lo imposible por expulsarlo de Hogwarts, a donde creo que apenas pertenece, pero matarlo, o permitir que lo maten en frente de m? Hubiera sido un tonto al arriesgarme con Dumbledore tan cerca.

-Y despus de todo esto, supongo que tendremos que creer que Dumbledore nunca sospech de ti?- pregunt Bellatrix. -l no tiene idea de tu verdadera lealtad, confa en ti implcitamente?

-He jugado mi papel muy bien - dijo Snape. -Y pasas por alto la ms grande debilidad que tiene Dumbledore: tiene que creer en la parte buena de la gente. Le cont una historia con el ms profundo remordimiento cuando me un a su grupo, justo en mis das de Mortfago, y l me recibi con los brazos abiertos. Pero, como digo, nunca me dej estar cerca de las Artes Oscuras. Dumbledore ha sido un gran mago oh s, lo ha sido - (Bellatrix dio un feroz chillido) -el Seor Oscuro lo reconoce. Estoy agradecido de decir, sin embargo, que Dumbledore est envejeciendo. El duelo con el Seor Oscuro el mes pasado lo sacudi. Desde entonces, ha tenido una grave herida ya que sus reacciones son ms lentas de lo que fueron alguna vez. Pero durante todos estos aos, nunca a dejado de confiar en Severus Snape, y all descansa mi gran valor hacia el Seor Oscuro.

Bellatrix todava se vea un poco descontenta, como si pareciera insegura de cmo atacar mejor a Snape. Tomando ventaja de su silencio, Snape se dirigi a su hermana.

-Entonces... veniste a pedir ayuda, Narcissa?

Narcissa lo mir, con cara de elocuente desesperacin.

-S, Severus. Yo ... pienso que eres el nico que puede ayudarme, no tengo a nadie ms que me ayude. Lucius est preso y...

Cerr sus ojos y dos grandes lgrimas se escaparon de sus ojos.-El Seor Oscuro me ha prohibido hablar de esto - continu Narcissa, con sus ojos todava cerrados. -Desea que nadie sepa del plan. Es... muy secreto. Pero ...

-Si te lo prohibi, no me lo debes decir - dijo Snape al instante. -La palabra del Seor Oscuro es ley.

Narcissa larg un grito ahogado como si Snape la hubiese baado con agua helada. Bellatrix lo mir satisfecha por primera vez desde que entraron en la casa.-Ves!- dijo ella triunfantemente a su hermana. -Hasta Snape lo dice: no debes hablar, entonces qudate en silencio!

Pero Snape se puso de pie y se acerc a zancadas hasta la pequea ventana, forzando su mirada entre las cortina hacia la calle desierta, luego las cerr nuevamente de un tirn. Se dio vuelta para mirar a Narcissa con el ceo fruncido.

-Sucede que s del plan,- dijo en voz baja. -Soy uno de los pocos a los que el Seor Oscuro le ha contado. De todos modos, yo lo he guardado en secreto, Narcissa, debes ser prudente de no traicionar al Seor Oscuro.

-Saba que lo deberas saber!- dijo Narcissa, respirando mejor. -l confa en ti, Severus...

-Sabes del plan?- dijo Bellatrix, con una expresin de fugaz satisfaccin reemplazado por una mirada atroz. -Lo sabes?

-Efectivamente - dijo Snape. -Pero qu tipo de ayuda necesitas, Narcissa? Si ests imaginando de que puedo convencer al Seor Oscuro que cambie sus planes, me temo que no hay esperanza, ninguna.

-Severus,- susurr ella, con lgrimas cayendo por sus plidas mejillas. -Mi hijo ... mi nico hijo...

-Draco debera estar orgulloso - dijo Bellatrix indiferentemente. -El Seor Oscuro le est concediendo un gran honor. Y dir esto por Draco: no se escapa de su tarea, se lo ve contento, por esta oportunidad de probarse a s mismo, encantado ante la posibilidad.

Narcissa comenz a llorar sin consuelo, mirando todo el tiempo fijamente y en forma de splica a Snape.

-Y es porque tiene diecisis aos y no tiene idea de lo que se oculta detrs de esto! Por qu, Severus? Por qu mi hijo? Es muy peligroso! Esto es una venganza por el error de Lucius, lo s!

Snape no dijo nada. Apart su vista de la mirada llorosa de Narcissa como si fuera indecente, pero no pudo evitar tener que orla.

-Es por eso que escogi a Draco, no?- insisti ella. -Para castigar a Lucius?

-Si Draco tiene xito,- dijo Snape, todava sin mirarla, -ser homenajeado por encima de todos los otros.

-Pero no tendr xito!- solloz Narcissa. -Cmo podr tenerlo?, cuando el mismo Seor Oscuro no ...

Bellatrix ahog un grito; Narcissa pareci haberse descontrolado. -Solo me refiero... a que nadie ha tenido xito an... Severus... por favor... t eres, t has sido siempre, el maestro favorito de Draco... eres el viejo amigo de Lucius... te lo suplico... eres el consejero favorito en el que ms confa el Seor Oscuro... Hablars con l, lo convencers ?

-El Seor Oscuro no ser persuadido, y no soy tan estpido como para intentarlo - dijo Snape encogindose. -No puedo pretender que el Seor Oscuro no est enojado con Lucius. Lucius estaba a cargo. Lo capturaron, con muchos otros, y fallaron al intentar recuperar la profeca. S, el Seor Oscuro est enojado, Narcissa, muy enojado, en efecto.

-Tengo razn, ha escogido a Draco para vengarse!- se atragant Narcissa. -Eso no significa que tendr xito, quiere que lo maten!

Como Snape no dijo nada, Narcissa pareci perder el auto-control que posea. Ponindose de pi, camin tambalendose hacia Snape y se colg de su ropa. Se puso cara a cara con l, con lgrimas cayendo por sus mejillas, y ahog un grito, -Puedes hacerlo. Puedes hacerlo en lugar de Draco, Severus. Vas a tener xito, por supuesto que lo tendrs, y l te recompensar en frente de todos nosotros.

Snape la tom de las muecas y sac sus manos. Mirando hacia abajo, a la cara cubierta de lgrimas dijo lentamente, -l pretende que lo haga al final, supongo. Pero determin que Draco lo haga primero. Ya ves, en el raro caso de que Draco tenga xito, podr permanecer en Hogwarts un poco ms, cumpliendo mi til papel de espa.

-En otras palabras, eso no significa que Draco no sea asesinado!- -El Seor oscuro est muy enojado - repiti Snape tranquilamente. -No pudo escuchar la profeca. T sabes, Narcissa, tan bien como yo, que l no perdona tan fcilmente.

Ella se desplom a sus pies, sollozando y gimiendo en el piso.

-Mi nico hijo... mi nico hijo...-

-Deberas estar orgullosa!- dijo Bellatrix despiadadamente. -Si tuviera hijos, estara orgullosa de darlos para el servicio del Seor Oscuro!

Narcissa dio un pequeo grito de desesperacin y jal su larga cabellera rubia. Snape se detuvo, la tom de los brazos, la levant, y la condujo hasta el sof. Luego le sirvi ms vino y puso el vaso en su mano.

-Narcissa, es suficiente. Bebe esto. Escchame.

Narcissa se qued quieta por un momento; tom un tembloroso sorbo de vino.

-Podra ser posible... que ayude a Draco.

Ella se levant, con su cara blanca como el papel, y sus ojos enormes.

-Severus oh, Severus - Lo ayudars? Lo protegers de que nadie lo lastime?

-Podra intentarlo.

Narcissa arroj su vaso; ste se desliz por la mesa, mientras ella se levant del sof y se puso de rodillas a los pies de Snape, tom sus manos, y las bes.

-Si estars all para protegerlo... Severus, me lo juras? Hars la Promesa Inquebrantable?

-La Promesa Inquebrantable?

La expresin de Snape se torn plida, vaca. Bellatrix, sin embargo, dej crepitar una risa burlona.

-Ests escuchando, Narcissa? Oh, lo intentar, estoy segura... Las palabras vacas usuales, los usuales deslices en accin... oh, por las rdenes del Seor Oscuro, por supuesto!- dijo burlonamente Bellatrix.

Snape no mir a Bellatrix. Sus ojos negros estaban clavados en las lgrimas de los ojos azules de la mujer que le agarraba sus manos.

-Ciertamente, Narcissa, debo hacer la Promesa Inquebrantable - dijo Snape tranquilamente. -Quizs tu hermana consienta en ser Testigo.

La boca de Bellatrix se abri. Snape se baj por lo que qued de rodillas frente a Narcissa. Bajo la mirada asombrada de Bellatrix, se tomaron de ambas manos.

-Necesitars tu varita, Bellatrix, dijo Snape framente.

Ella la sac, mirando todava consternada.

-Y necesitars moverte ms cerca - dijo l.

Ella se par adelante por lo que estaba por arriba de ellos, y puso la punta de su varita sobre sus dos manos unidas.

Narcissa habl.

-Severus, Vas a vigilar a mi hijo, Draco, mientras est cumpliendo los deseos del Seor Oscuro?

-Lo har - dijo Snape.

Una fina lengua de llama brillante sali de la varita y at alrededor de sus manos una especie de cuerda roja caliente.

-Y vas a protegerlo del dolor, con tu mejor destreza?

-Lo har,- dijo Snape.

Una segunda lengua de llamas se dispar de la varita y entrecruz con la primera, haciendo una cuerda ms brillante.

-Y, si necesariamente... si Draco fallase...- susurr Narcissa (la mano de Snape se movi ligeramente dentro de la de ella, pero no se separ) -Llevaras a cabo la accin que el Seor Oscuro le orden a Draco que realizara?

Hubo un momento de silencio. Bellatrix mir su varita sobre sus manos, con sus ojos muy abiertos.

-Lo har - dijo Snape.

La cara pasmada de Bellatrix brill con color rojizo ante una tercera llama, que sali disparada de la varita, y se uni con las otras, y se lig compactadamente en las manos entrelazadas, como una cuerda, como una serpiente ardiente.

Captulo 3: Lo Har y No lo Har

Harry Potter roncaba sonoramente. Haba estado sentado en la silla cercana a la ventana de su habitacin por casi cuatro horas mirando hacia la oscura calle, y finalmente haba cado dormido con uno de los lados de su cara presionando contra el fro cristal, las gafas chuecas y la boca medio abierta. El vaho que su respiracin haba dejado en la ventana reluca a la luz naranja de la farola de la calle, y la luz artificial dejaba su rostro carente de color, de manera que luca fantasmagrico debajo de su singular y rebelde cabello oscuro.

La habitacin estaba desordenada con varias cosas y una buena cantidad de basura. Plumas de lechuza, corazones de manzana y envoltorios de dulces cubran el suelo, algunos libros de encantamientos se hallaban semi abiertos y enterrados entre las sbanas de su cama, y un desorden de peridicos estaban puestos en un montn a la luz del escritorio. El encabezado de uno de ellos mostraba:

HARRY POTTER: EL ELEGIDO?

Los rumores continan volando acerca del misterioso y reciente disturbio ocurrido en el Ministerio de Magia, durante el cual El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado fue visto una vez ms.

No estamos autorizados a hablar de esto, no me pregunten nada dijo un agitado Auror, quien se neg a dar su nombre y dejo el Ministerio la noche pasada.

Sin embargo, fuentes confiables dentro del Ministerio han confirmado que los sucesos se centraron en la Sala de Profecas.

Aunque los voceros del Ministerio hasta ahora se niegan a confirmar la existencia de dicho lugar, un gran nmero de la comunidad Mgica cree que los Mortfagos, quienes cumplan sus sentencias en Azkaban por ataques e intentos de saqueo, trataron de robar una profeca. La naturaleza de dicha profeca es desconocida, aunque las especulaciones dicen que concierne a Harry Potter, la nica persona conocida que ha sobrevivido al Hechizo Mortal, y quien se asegura estuvo en el Ministerio la noche en cuestin. Algunos han ido ms lejos como para llamar a Potter El elegido, creyendo que la profeca lo nombra como el nico capaz de enfrentar a El-QueNo-Debe-Ser-Nombrado.

El contenido actual de la profeca, si existe, es desconocido, aunque... (Contina pgina 2, columna 5).

Un segundo peridico se encontraba junto al primero. ste llevaba el encabezado:

SCRIMGEOUR REEMPLAZA A FUDGE

La mayor parte de la pgina principal estaba ocupada por una enorme fotografa de un hombre con una melena de len, de cabellos delgados y un fiero rostro. La figura se mova el hombre saludaba hacia el techo.

Rufus Scrimgeour, el Jefe previo de la oficina de Aurores en el Departamento de Refuerzo de la Ley Mgica, ha reemplazado a Cornelius Fudge como Ministro de Magia. El encuentro ha sido aceptado con entusiasmo por la Comunidad Mgica, a pesar de los rumores de un intercambio entre el nuevo Ministro y Albus Dumbledore, nuevamente fue reinstalado el Jefe Warlock del Wizengamot despus de algunas horas de que Scrimgeour tomara posesin.

Los representantes de Scrimgeour han admitido que este tuvo un encuentro con Dumbledore luego de tomar posesin del alto cargo, pero se negaron a comentar el asunto de dicha reunin. Albus Dumbledore es conocido por... (Contina pgina 3, columna 2).

A la izquierda de este peridico se encontraba otro, el cual se hallaba doblado de tal manera que mostraba una historia referente a que el Ministro garantizaba la proteccin a los estudiantes.

El recin elegido Ministro de Magia Rufus Scrimgeour, habl hoy de las nuevas medidas tomadas por el Ministerio para asegurar el bienestar de los estudiantes que regresarn al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicera este otoo.

Por obvias razones, el Ministerio no entrar en detalles acerca de sus nuevos planes de seguridad dijo el Ministro, aunque una fuente confirm que esas medidas incluyen encantamientos y hechizos defensivos, un complejo arreglo de maldiciones y un grupo reducido de Aurores dedicados nica y exclusivamente a la proteccin del Colegio Hogwarts.

Se ha asegurado, por el nuevo Ministro, la proteccin de los estudiantes. Dice la Seora Augusta Longbottom. Mi nieto Neville, que incidentalmente, es un buen amigo de Harry Potter, que luch junto a l contra los Mortfagos en el Ministerio en Junio y...

Pero el resto de esta historia se hallaba obstruida por la sombra de la gran jaula que se encontraba por encima del peridico. Dentro de sta se encontraba una magnfica lechuza blanca. Sus ojos ambarinos recorran la habitacin imperiosos, su cabeza girando ocasionalmente para mirar a su roncador dueo. Una o dos veces haca sonar su pico impacientemente, pero Harry se encontraba profundamente dormido como para poder escucharla.

Un gran bal se encontraba justo a la mitad de la habitacin. Su tapa estaba abierta; an estaba casi vaco excepto por algunas prendas de ropa interior vieja, dulces, botellas de tinta vacas, y plumas rotas que cubran el fondo. Cerca, en el piso se encontraba un folleto prpura grabado con las palabras:

PUBLICACIN REALIZADA POREl ministerio de MagiaPROTEGIENDO TU CASA Y TU FAMILIA CONTRA LAS FUERZAS OSCURAS.

La Comunidad Mgica actualmente est bajo la amenaza de una organizacin que se autonombra Los Mortfagos. El seguir los siguientes puntos de seguridad lo protegern a usted, su familia y su casa de un ataque.

1. Se le recomienda no salir de su casa solo.

2. Debe tener cuidado especial durante las horas nocturnas. De ser posible, termine sus actividades antes de la puesta del sol.

3. Revise las medidas de seguridad en su casa, asegurndose que todos los miembros de su familia estn dentro de alguna medida de proteccin como el Escudo y Encantamientos Desilusionadores, y en caso de familiares menores de edad, Apariciones en Conjunto.

4. Pngase de acuerdo sobre preguntas de seguridad con familiares cercanos y amigos para detectar algn Mortfago encubierto por medio de una Pocin Multijugos. (ver pgina 2).

5. Si sospecha que un miembro de su familia, colega, amigo o vecino acta de manera extraa, contacte a la Patrulla de Refuerzo de la Ley Mgica de inmediato. Quizs estn bajo el hechizo Imperius (ver pgina 4).

6. Si la Marca Oscura aparece sobre cualquier lugar o edificio. NO ENTRE, pero contacte a la Oficina de Aurores inmediatamente.

7. Testigos no confirmados sugieren que los Mortfagos podran estar usando Inferi (ver pgina 10). Cualquier sospecha de un Inferius, o encontrarse con ellos, deben ser reportados al Ministerio INMEDIATAMENTE.

Harry se quej en su sueo y su rostro resbal unos milmetros haciendo que sus gafas se enchuecaran an ms, pero no despert. Un reloj alarma, reparado por Harry varios aos atrs, dejaba escuchar el segundero, mostrando un minuto para las once. Cerca de l, sostenido por la relajada mano de Harry estaba un trozo de pergamino cubierto por una escritura delgada y elegante. Harry haba ledo esta carta tantas veces desde su llegada tres das atrs que aunque haba sido entregada en un rollo perfectamente doblado, ahora estaba completamente lisa.

Querido Harry:

Si te parece conveniente, llegar al nmero cuatro de Privet Drive este viernes a las once p.m. para escoltarte a la Madriguera, donde has sido invitado a pasar lo que resta de tus vacaciones escolares.

Si ests de acuerdo, estara encantado de tu asistencia a un encuentro que espero atender camino a la madriguera. Explicar esto ampliamente cuando te vea.

Hazme el favor de enviarme tu respuesta con esta lechuza. Esperando verte este viernes,

Atentamente,

Albus Dumbledore

Aunque ya lo saba de memoria, Harry se haba pasado echando miradas furtivas a esta misiva cada pocos minutos desde las siete de la tarde, cuando haba tomado asiento en su posicin cerca de la ventana, la cual tena una razonable vista de ambos lados de la calle Privet Drive. Saba que no tenia sentido releer las palabras de Dumbledore; Harry haba enviado su s con la lechuza de entrega como se le haba pedido, y todo lo que le restaba era esperar, an si Dumbledore llegaba o no.

Pero Harry no haba empacado. Era demasiado bueno para ser verdad el hecho de ser rescatado de los Dursley despus de algunos das en su compaa. No poda quitarse de la mente que algo estaba mal. Su respuesta a la carta de Dumbledore debi extraviarse; Dumbledore debi ser prevenido de contactarlo; la carta quiz ni siquiera proviniera de Dumbledore, sino solo fuera un truco, una broma o una trampa. Harry no habra podido soportar el hacer el equipaje y despus de ser totalmente engaado tener que desempacar de nuevo. El nico gesto que haba tenido hacia la posibilidad de un viaje fue encerrar a su lechuza blanca Hedwig, a salvo en su jaula.

La manecilla minutera de su reloj alarma alcanz el numero doce y en ese preciso momento, la lmpara de la calle se apag.

Harry despert como si la repentina oscuridad fuese una alarma. Lentamente se enderez las gafas y despeg la mejilla del cristal, presion la nariz contra la ventana recorriendo a lo largo y ancho el pavimento. Una figura alta envuelta en una larga y ondulante capa caminaba por el sendero del jardn.

Harry dio un brinco como si hubiese recibido un shock elctrico, se cay de la silla y comenz a reunir cualquier cosa que pudiese alcanzar del piso al tiempo que lo lanzaba hacia el bal. As fue como algunas ropas, dos libros de encantamientos y un paquete de plumas cruzaron la habitacin, en ese momento son el timbre. Abajo en la sala su to Vernon grit Quin diablos llama a esta hora de la noche?

Harry se qued helado con un telescopio sostenido en su mano y un par de zapatillas deportivas en la otra. Haba olvidado por completo avisarle a los Dursley que Dumbledore estaba por llegar. Sintiendo al mismo tiempo pnico y unas ganas tremendas de rer, salt sobre el bal y alcanz a abrir la puerta de su habitacin a tiempo para escuchar una voz profunda decir Buenas noches. Usted debe ser el Seor Dursley. Puedo preguntar si Harry le ha dicho que vendra a recogerlo?

Harry bajo las escaleras a toda velocidad, dos escalones a la vez, llegando abruptamente al final, la experiencia le haba enseado a quedar al menos a un brazo de distancia del alcance de su to si era posible. En la entrada se encontraba un hombre alto, delgado, con una barba larga color plata y calvo. Sus lentillas de media luna estaban sostenidas en su larga nariz y llevaba puesto una capa de viaje negra as como un sombrero puntiagudo. Vernon Dursley, cuyo bigote era tan extravagante como el abrigo de Dumbledore, y quien vesta una bata prpura, permaneca mirando al visitante como si no pudiese creer lo que vean sus pequeos ojos.

A juzgar por su marcada apariencia de incredulidad, supongo que Harry no le avis de mi llegada dijo Dumbledore tranquilamente. Sin embargo, asumamos que usted me ha invitado amablemente a entrar en su casa. No es correcto permanecer mucho tiempo en la entrada en estos tiempos difciles. Dumbledore camin decididamente atravesando el umbral y cerr la puerta tras de s.

Ha pasado mucho tiempo desde mi ltima visita dijo Dumbledore, dirigiendo su desviada nariz hacia el To Vernon, Debo decirle que su agapanthus est floreciendo.

Vernon Dursley no dijo nada en absoluto. Harry no dudaba que su to recuperara el habla pronto, la pulsante vena en la sien de su to estaba alcanzando un punto peligroso, pero algo acerca de Dumbledore pareca haberle robado temporalmente la respiracin. Quiz se deba al inconfundible aspecto mgico de su apariencia, pero tambin poda ser que incluso el To Vernon poda percibir que estaba frente un hombre a quien seria muy difcil insultar.

Ah, Buenas noches Harry dijo Dumbledore, mirndolo a travs de sus lentes de media luna con una expresin de satisfaccin. Excelente, excelente.

Esas palabras parecieron surtir efecto en To Vernon. Estaba claro que por lo que a l respectaba, ningn hombre que pudiera mirar a Harry y dijese excelente pudiese ser un hombre al cual jams vera a la cara.

No quise ser descorts... comenz, en un tono que descartaba cualquier hostilidad en cada slaba.

pero tristemente la hostilidad accidental ocurre frecuentemente en nuestros das Dumbledore termin la frase gravemente. Es mejor no decir nada al respecto, estimado hombre. Ah, ella debe ser Petunia.

La puerta de la cocina se haba abierto, y all se encontraba la ta de Harry, usando unos guantes de plstico y un mandil sobre su vestido de noche, claramente a mitad de su usual limpieza de todos los utensilios de cocina antes de ir a dormir. Su cara equina y alargada no mostraba sino shock.

Albus Dumbledore dijo Dumbledore, cuando To Vernon fall en efectuar una presentacin. Hemos mantenido correspondencia, por supuesto . Harry pens que era una manera curiosa de recordarle a Ta Petunia que una vez le envi un vociferador, pero Ta Petunia no pareca haber comprendido. Y este debe ser su hijo, Dudley?

En esos momentos Dudley cruzaba por la puerta de la sala. Su larga y rubia cabeza saliendo del cuello de su pijama luca extremadamente innatural, su boca abierta en estupor. Dumbledore espero uno o dos segundos, aparentemente para ver si alguno de los Dursley deca algo, pero mientras esperaba, una sonrisa se form en su boca.

Debemos asumir que me invitan a pasar a sentarme en su sala?

Dudley salto fuera del camino mientras Dumbledore pasaba a su lado. Harry quien an sostena el telescopio y las zapatillas deportivas, salto los ltimos dos escalones y sigui a Dumbledore, quien se haba acercado al sof cerca del fuego y miraba los alrededores con una expresin de incipiente inters. Luca extraordinariamente fuera de lugar.

No no nos vamos Seor? pregunt Harry ansiosamente.

S, claro, pero hay algunas cosas que debemos discutir primerodijo Dumbledore. Y preferira no hacerlo afuera. Abusaremos un poco ms de la hospitalidad de tus tos.

Oh en verdad?...

Si dijo Dumbledore simplemente.

Uso la varita tan velozmente que Harry apenas pudo verlo, con un rpido movimiento casual. El sof zumb hacia adelanto y golpe las rodillas de los tres Dursley de tal manera que colapsaron en una pila encima del mueble. Otro movimiento de varita y el sof regreso a su posicin original.

-Debemos ponernos cmodos dijo Dumbledore con total calma.

Mientras guardaba su varita en el bolsillo, Harry vio como su mano estaba ennegrecida y lastimada, pareca como si la carne hubiese sido quemada.

Seor... qu le paso a su...?.

Despus Harry, dijo Dumbledore, Sintate por favor.

Harry tom asiento en la silla que estaba vaca, prefiriendo no mirar a los Dursley quienes parecan sumidos en silencio.

Hubiera asumido que me ofreceran algn refresco le dijo Dumbledore a To Vernon, Pero la evidencia hasta ahora sugiere que ese hecho sera optimista hasta el punto de lo hilarante.

Un tercer movimiento de varita y una empolvada botella as como cinco vasos aparecieron flotando en el aire. La botella se destap y comenz a verter una cantidad generosa de lquido color miel en cada uno de los vasos, los cuales salieron flotando en direccin de cada una de las personas presentes en la habitacin.

La mejor hidromiel aejada en barricas de roble de Madame Rosmerta dijo Dumbledore, levantando su vaso hacia Harry, quien a su vez tom el suyo y se lo empin. Jams haba probado algo semejante, pero lo disfrut inmensamente. Los Dursley despus de una rpida y asustada mirada unos a otros, trataron de ignorar sus vasos completamente, algo difcil de hacer ya que stos daban pequeos golpecitos al lado de sus cabezas. Harry no pudo reprimir el sospechar que Dumbledore se estaba divirtiendo.

Y bien Harry dijo Dumbledore, volvindose por completo hacia l -Tenemos un problema que esperamos tu puedas resolver por nosotros. Por nosotros me refiero a La Orden del Fnix. Pero antes que nada debo decirte que el testamento de Sirius fue descubierto hace una semana y te ha heredado todo lo que posea.

Sobre el sof, la cabeza de To Vernon gir, pero Harry no lo mir ni pudo pensar en nada que decir excepto, Oh, bien.

De forma general y yendo al grano continuo Dumbledore. Aadirn una considerable cantidad de oro a tu cuenta en Gringotts, y adems heredaste todos los objetos personales de Sirius. En cuanto a la problemtica legal...

Su padrino muri? dijo To Vernon a voz de cuello desde el sof. Dumbledore y Harry voltearon a verle. El vaso de licor ahora golpeaba insistentemente a un lado de la cabeza de Vernon, mientras l intentaba quitrselo de encima, Est muerto? Su Padrino?

S dijo Dumbledore. No le pregunt a Harry el porqu no les haba confiado eso a los Dursley. Nuestro problema continu dicindole a Harry como si no hubieran interrumpido, es que Sirius tambin te ha dejado Nmero Doce de Grimmauld Place.

Le han dejado una casa? dijo el To Vernon sonoramente, sus pequeos ojos entrecerrados pero nadie le contest.

Pueden seguir utilizndola como Cuartel General dijo Harry, No me importa. Pueden conservarla, yo realmente no la quiero. Harry jams querra poner un pie en Nmero 12 de Grimmauld Place de nuevo si poda evitarlo. Pensaba que estara inundada por siempre por la memoria de Sirius vagando en sus hmedas y oscuras habitaciones, solo, aprisionado dentro de aquel lugar que tan desesperadamente deseaba dejar.

Eso es generoso dijo Dumbledore. Hemos sin embargo, abandonado el edificio temporalmente.

Por qu?

-Bueno -dijo Dumbledore, ignorando los balbuceos de To Vernon, quien estaba en esos momentos siendo atacado en la cabeza por los persistentes vasos de licor. La tradicin de la familia Black decreta que la casa tiene que seguir una lnea directa al siguiente heredero con el apellido Black. Sirius era el ltimo de esta lnea ya que su hermano menor Regulus falleci antes que l, y ninguno tuvo hijos. Mientras que su testamento plantea perfectamente claro que l quera que t tuvieras la casa, an cabe la posibilidad de que exista algn hechizo o encantamiento que se haya puesto en el lugar para asegurarse que no pueda pertenecer a nadie que no sea de sangre pura.

Una imagen vvida del escandaloso y horrible cuadro de la madre de Sirius que colgaba del recibidor de Nmero Doce de Grimmauld Place apareci en la mente de Harry. Apuesto a que lo hay dijo.

Exactamente respondi Dumbledore. si tal encantamiento existe, entonces lo ms seguro es que el dueo de la casa se trate de alguno de los familiares vivos ms cercanos, lo que resulta en su prima, Bellatrix Lestrange.

Sin darse cuenta de lo que haca, Harry se puso de pie intempestivamente; el telescopio y las zapatillas deportivas que estaban sobre su regazo rodaron hasta el piso. Bellatrix Lestrange, la asesina de Sirius, heredara su casa?.

No exclam.

Bueno, obviamente tambin nosotros preferiramos que eso no sucediera dijo Dumbledore tranquilamente. La situacin est llena de complicaciones. No sabemos si los encantamientos que nosotros mismos pusimos sobre la construccin, por ejemplo, hacindola Indetectable, funcionarn ahora que los bienes han dejado de ser de Sirius. Podra suceder que Bellatrix pusiera un pie en la entrada en cualquier momento. Naturalmente tuvimos que dejar la casa hasta que clarifiquemos nuestra posicin.

Pero, como sabr si yo puedo quedarme con ella?

Afortunadamente dijo Dumbledore, Hay una forma muy simple.

Coloc su vaso vaci sobre una mesilla que tenia al lado de su asiento, pero antes de que pudiera hacer algo mas, To Vernon grit, Va a quitarnos estas cosas voladoras de encima?

Harry miro hacia ellos, los tres Dursley se cubran las cabezas con ambas manos mientras los vasos bailaban incontrolables cerca de sus crneos, su contenido saliendo disparado hacia todos lados.

Oh, lo siento dijo Dumbledore cortsmente, y levanto su varita de nuevo. Los tres vasos se desvanecieron. Pero beberlo hubiera sido ms corts de su parte, ya saben.

Pareca como si To Vernon estuviera a punto de reventar con un nmero incalculable de palabrotas, pero simplemente se hundi en el silln junto con Ta Petunia y Dudley quienes no decan nada, y este ltimo mantena sus ojos de cerdito puestos en la varita de Dumbledore.

Vers le dijo Dumbledore a Harry y de nuevo hablaba como si To Vernon no hubiera abierto la boca. Si en verdad has heredado la casa, tambin has heredado...

Movi la varita por quinta ocasin. Hubo un sonido fuerte, como un tronido y un elfo domestico apareci, con una nariz puntiaguda, gigantes orejas de murcilago y unos ojos enormes inyectados de sangre, se retorca en la alfombra de los Dursley y la cubra con enormes y desagradables rasguos. Ta Petunia dejo escapar un sollozo, nada tan sucio haba entrado a su casa desde que tena memoria. Dudley levant sus enormes y descalzos pies rosados del suelo y los puso casi a la altura de su cabeza, como si pensara que la criatura subira por sus pantalones; To Vernon rugi, Qu demonios es eso?

Kreacher termin Dumbledore.

Kreacher no lo har, Kreacher no lo har, Kreacher no lo har! croaba el elfo domestico, quiz tan fuerte como To Vernon, azotando sus feos y aplanados pies y jalando sus orejas. Kreacher pertenece a la Seorita Bellatrix, oh si, Kreacher pertenece a los Black, Kreacher quiere a su nueva ama, Kreacher no ir con el chiquillo Potter, Kreacher no lo har, no lo har, no lo har...

Como puedes ver Harry dijo en voz alta Dumbledore cubriendo los gritos ahogados de Kreacher, no lo har, no lo har, no lo har -Kreacher muestra una cierta resistencia a pasar bajo tu mando.

No me importa dijo Harry de nuevo, mirando con enfado a ese quejoso y escandaloso elfo domestico. No lo quiero.

No lo har, no lo har, no lo har

Entonces prefieres que quede bajo la responsabilidad de Bellatrix Lestrange?, teniendo en mente que ha vivido bajo el Cuartel General de la Orden del Fnix por casi un ao?

No lo har, no lo har, no lo har.

Harry mir a Dumbledore. Saba que no poda permitir a Kreacher irse y vivir con Bellatrix Lestrange, pero la idea de conservarlo, o tener alguna responsabilidad por la criatura que haba traicionado a Sirius, era repugnante.

Dale una orden le dijo Dumbledore. Si te pertenece, tendr que obedecer. Si no, tendremos que comenzar a pensar en alguna otra manera de mantenerlo alejado de su duea por derecho.

No lo har, no lo har, NO LO HARA!

La voz de Kreacher se haba alzado hasta un grito. Harry no poda pensar en que decir, excepto Cllate Kreacher!

Por un momento pareci como si Kreacher fuera a quedar en shock. Se agarr la garganta, la boca an movindose furiosamente, sus ojos saltndose. Despus de algunos segundos de franca lucha se tiro de cara al piso sobre la alfombra (Ta Petunia gimote) y golpe el piso con manos y pies, dedicndose a una violenta pero silenciosa pataleta.

Bueno, eso simplifica las cosas dijo Dumbledore jovialmente. Parece ser que Sirius saba lo que haca. Eres el nuevo dueo de Nmero Doce de Grimmauld Place y de Kreacher.

Y tengo... tengo que quedarme con l? pregunto Harry lleno de horror mientras Kreacher se pona en pie.

No, si no quieres dijo Dumbledore. Si me dejas sugerirte algo, puedes enviarlo a Hogwarts a trabajar en la cocina. De ese modo, los dems elfos domsticos pueden mantenerlo vigilado.

Si dijo Harry con alivio, Si, har eso. Eeh... Kreacher... quiero que te vayas a Hogwarts y trabajes en la cocina con los dems elfos domsticos.

Kreacher quien ahora estaba despatarrado sobre su espalda con las manos y las piernas al aire le dedic a Harry una mirada de de arriba abajo cargada de profundo odio y con otro sonido seco, se desvaneci.

Bien, dijo Dumbledore. Tambin est lo referente al hipgrifo, Buckbeak. Hagrid ha intentado quedarse con l desde que Sirius muri, pero Buckbeak es tuyo ahora, as que si t prefieres que las cosas sean de otra manera...

No dijo Harry inmediatamente, puede quedarse con Hagrid, creo que Buckbeak preferira eso.

Hagrid quedar encantado, dijo sonriente Dumbledore. Estaba impaciente por ver a Buckbeak de nuevo. Incidentalmente hemos decidido, por la seguridad de Buckbeak, renombrarlo como Witherwings desde ahora, aunque dudo mucho que el Ministerio siquiera adivine que se trata del hipgrifo que una vez condeno a muerte. Ahora , Harry, ya empacaste?

Eeh

Dudaste que vendra?sugiri Dumbledore sagazmente.

Yo solo ir y ... eeh... terminar de empacar dijo Harry rpidamente, apresurndose a recoger su telescopio y las zapatillas deportivas.

Le tom poco ms de diez minutos empacar todo lo que necesitaba; al menos se las haba arreglado para sacar de debajo de la cama su capa invisible, poner la tapa a su botella de tintas de colores y forzar la tapa de su bal a cerrarse con todo y caldero. Entonces teniendo su bal en una mano y sosteniendo la jaula de Hedwig en la otra, tom el camino escaleras abajo.

Se desilusion al descubrir que Dumbledore no lo esperaba en el recibidor, lo que significaba que tendra que regresar a la sala.

Nadie hablaba. Dumbledore tarareaba qudamente, aparentemente como siempre, pero la atmsfera estaba mas ligera que salsa fra, y Harry no se atrevi a mirar a los Dursley mientras deca Profesor... ya estoy listo.

Bien respondi Dumbledore. Slo una ltima cosa y se dirigi a los Dursley una vez ms.

Como seguramente creo que no estn enterados, Harry ser mayor de edad el ao que viene...

No dijo ta Petunia, hablando por primera vez desde la llegada de Dumbledore.

Disculpe? dijo Dumbledore amablemente.

Que no lo ser. l es un mes ms joven que mi Dudley, y Dudders no cumple los dieciocho sino hasta dentro de dos aos.

Ah dijo Dumbledore complacido, Pero en el Mundo Mgico, nosotros alcanzamos la mayora de edad a los diecisiete.

To Vernon musit, Absurdo! pero Dumbledore lo ignor.

Ahora, como ustedes ya saben, el hechicero conocido como Lord Voldemort regres al pas. La comunidad Mgica est en estado de guerra. Harry, a quien Lord Voldemort ha intentado asesinar en numerosas ocasiones, est en un mayor peligro ahora que el da en que lo dej a las puertas de su casa hace quince aos, junto con una carta explicando lo sucedido con respecto al asesinato de sus padres y expresando la esperanza de que pudiesen cuidarlo como si fuera su propio hijo.

Dumbledore hizo una pausa, y aunque su voz pareca tranquila y suave, y no daba signo alguno de enojo, Harry sinti como si un escalofro emanara de l al tiempo que notaba cmo los Dursley lucan muy pequeos todos juntos.

No hicieron lo que les ped. Nunca trataron a Harry como hijo suyo. No ha conocido sino rechazo y recurrente crueldad en sus manos. Lo mejor que pudo pasarle fue que al menos escap del inmenso dao que le han inflingido al desafortunado muchacho que est sentado entre ustedes.

Ta Petunia y To Vernon miraron instintivamente hacia dicho lugar, esperando ver a alguien ms que no fuera Dudley sentado entre ellos.

Nosotros... maltratar a Dudders?, Qu es lo que...? comenz a espetar To Vernon furiosamente, pero Dumbledore levanto su dedo ndice ordenando silencio, un silencio que se sinti como si hubiesen dejado mudo a to Vernon.

La magia que invoqu hace quince aos daba a Harry una proteccin poderosa mientras l an pudiera llamar a esta casa hogar. Sin importar lo miserable que fuera aqu, lo despreciado que se sintiese o maltratado, al menos y contra toda su voluntad le permitieron una habitacin. Esta magia dejar de tener efecto en el momento en que Harry cumpla los diecisiete aos; en otras palabras, en el momento en que se convierta en un hombre. Slo les pido una cosa: que le permitan regresar una vez ms a esta casa, antes de su cumpleaos nmero diecisiete, lo cual asegurar que dicha proteccin tendr efecto hasta ese da.

Ninguno de los Dursley habl. Dudley temblaba ligeramente, como si an tratase de comprender por qu decan que le haban hecho dao. To Vernon luca como si tuviese atorada una gran roca en la garganta; ta Petunia sin embargo, estaba completamente ruborizada.

Bien Harry... creo que es tiempo de irnos dijo Dumbledore por fin, ponindose en pie y alisando su largo abrigo negro. Hasta la prxima, les dijo a los Dursley, quienes parecan desear que ese momento podra esperar para siempre, en lo que a ellos concerna, y despus de inclinar su sombrero, sali de la habitacin.

Adis dijo Harry apresuradamente a los Dursley, y sigui a Dumbledore, quien se detuvo junto al bal de Harry en donde tambin se encontraba la jaula de Hedwig.

No queremos que esto sea un estorbo para nosotros en estos momentos dijo sacando de nuevo su varita. Creo que enviar esto a la Madriguera antes que nada. Sin embargo, quiero que lleves contigo tu Capa Invisible... por si acaso.

Harry sac su capa del bal con algunos problemillas, tratando de no mostrarle a Dumbledore el desorden que haba dentro de ste. Cuando la hubo acomodado dentro del bolsillo de su chaqueta, Dumbledore movi su varita y el bal, la jaula y Hedwig se desvanecieron. Dumbledore de nuevo movi la varita y la puerta frontal se abri hacia la fra y brumosa oscuridad.

Y ahora Harry, adentrmonos en la noche y prosigamos esta peligrosa e indeseable aventura.

Captulo 4: Horace Slughorn

A pesar del hecho de que se haba pasado cada momento que estaba despierto en los ltimos das esperando desesperadamente que Dumbledore en verdad viniera a buscarlo, Harry se sinti extraamente incmodo mientras se alejaban por la calle Privet Drive juntos. Nunca antes haba tenido una conversacin como Dios manda con el director fuera de Hogwarts, usualmente haba un escritorio entre los dos. El recuerdo de su ltimo encuentro cara a cara continuaba molestndolo y haca aumentar el sentimiento de vergenza en Harry; haba gritado bastante en esa ocasin, sin mencionar que haba hecho lo posible por destruir varias de las posesiones ms preciadas de Dumbledore.

Pero Dumbledore en aquel momento pareca completamente relajado.

-Mantn tu varita al alcance de tu mano, Harry- dijo con tono alerta.

-Pero pens que no se me permita hacer magia fuera del colegio, seor?

-En caso de un ataque- dijo Dumbledore-, te doy permiso de usar cualquier maldicin o contramaldicin que se te venga a la mente. Aunque no creo que debas preocuparte por ser atacado esta noche.

-Por qu no, seor?

-Ests conmigo- dijo Dumbledore simplemente-. Con eso bastar, Harry.

Se detuvieron abruptamente al final de Privet Drive.

-No has, por supuesto, pasado tu examen de Aparicin- dijo.

-No- dijo Harry-. Pens que tena que tener diecisiete.

-Cierto- dijo Dumbledore-. As que necesitars s