hablemos de leer

Author: socrates-tesalona-solon

Post on 10-Feb-2018

268 views

Category:

Documents


5 download

Embed Size (px)

TRANSCRIPT

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    1/67

    Hablemos de leer

    Coleccin la sombra de la palabra

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    2/67

    Coleccin dirigida por:Antonio Ventura

    Diseo de coleccin y cubierta:Gerardo Rodrguez

    Pep Albanell, Fernando Alonso,Eliacer Cansino, Xabier P. Docampo,Juan Farias, Agustn Fernndez Paz,Mariasun Landa, Joan Manuel Gisbert,Vicente Muoz Puelles, Patxi Zubizarreta, 2002

    De esta edicin: Grupo Anaya, S. A., 2002Juan Ignacio Luca de Tena, 15.28027 madridwww.anayainfantilyjuvenil.come-mail: [email protected]

    Primera edicin, noviembre 2002

    ISBN: 84-667-1728-5Depsito legal: S. 1.418/2002Imprime: Impreso en Grficas VaronaPolgono El Montalvo, parcela 49SalamancaImpreso en Espaa Printed in Spain

    Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra est protegida por la Ley, que establece penas de prisin

    y/o multas, adems de las correspondientes indemnizaciones por daos y perjuicios, para quienes reprodujeren,

    plagiaren, distribuyeren o comunicaren pblicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artstica o cientfica,

    o su transformacin, interpretacin o ejecucin artstica fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a travs

    de cualquier medio, sin la preceptiva autorizacin.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    3/67

    Pep Albanell Fernando Alonso

    Eliacer Cansino Xabier P. Docampo

    Juan Farias Agustn Fernndez Paz

    Mariasun Landa Joan Manuel Gisbert

    Vicente Muoz Puelles Patxi Zubizarreta

    Hablemos de leer

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    4/67

    INDICE

    Prlogo . 1

    ContagiarPep Albanell . 2

    El ms grande de los tesorosFernando Alonso . 6

    La mirada auditivaEliacer Cansino . 11

    Leer, para qu?

    Xabier P. Docampo . 17En voz altaJuan Farias . 28

    Como quien bebe aguaAgustn Fernndez Paz . 34

    Visiones y metforas de la lecturaJoan Manuel Gisberi . 40

    Vivir, experimentar, leerMariasun Landa . 46

    La aventura de leerVicente Muoz Puelles . 50

    Yo tambin habra jugado al ftbolPatxi Zubizarreta . 57

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    5/67

    1

    Prlogo

    Dice Gustavo Martn Garzo que se puede hablar de los libros, y transmitir nuestro

    entusiasmo por ellos, pero no ocupar el lugar de nadie al leerlos. La puerta que abre elacceso a ese reino secreto no puede ser descubierta ms que en la intimidad del acto lector.Dudo, por ello, que se pueda ensear a leer. Aunque est bien intentarlo, por si acaso.Segn esta afirmacin, parecera que los intentos por parte de los mediadores para transmitir el

    gusto por la lectura y el amor a los libros son ms bien estriles, y que slo el aprendiz de lector

    alcanza, en ese espacio privado y silencioso que propicia la lectura y desde una actitud similar a la

    inocencia, es decir clausurando toda desconfianza, la revelacin que siempre supone el acceso al

    reino de la literatura.

    Bien, sea de esta manera o de otra la entrada al mundo de la ficcin literaria, y para contribuir al

    debate sobre el contagio o la enseanza de la lectura, el presente libro ofrece diez refle!iones sobre

    el acto de leer, escritas por diez conocidos autores de literatura infantil y "uvenil. #iez miradaspersonales y, como no poda ser de otro modo, literarias, que describen, cada una desde su punto

    de vista personal e intransferible, cul es la relacin ntima de cada lector $escritor tambin en este

    caso%, establece con el te!to. #iez miradas privilegiadas, por supuesto no las nicas $ya nos &ubiera

    gustado poder incluir a muc&os ms autores%, que especulan sobre la naturaleza de la lectura y en

    las que se cumple el principio de que lectura y escritura son esferas de un mismo relo", sin con ello

    querer decir que todo lector es un escritor, pero s en sentido contrario' todo escritor antes de serlo,

    es un lector. #iez discursos que toman el &ec&o lector como materia prima para elaborarse y que

    nos descubren algunos de los registros ntimos del mundo literario de sus &acedores, de a& el doble

    valor del presente volumen' por un lado encontrar apro!imaciones al proceso lector ale"adas de las

    propuestas didcticas y pedaggicas y, por otro, acceder a algunas de las claves que significan y

    caracterizan el universo literario de estos diez autores significativos del escenario de la literatura

    infantil en (spaa.

    )aya mi agradecimiento a todos ellos pro aceptar su presencia en este libro y por el placer personal

    que para m &a significado poder traba"ar con ellos, ms como lector apasionado que como

    orgulloso editor.

    *ompartir con ellos sus refle!iones, ustedes que, se supone, tambin son lectores es como participar

    en una tertulia en la que cada cual ofrece su punto de vista sobre un libro ledo con"untamente y en

    la que asistimos al descubrimiento de aspectos de la obra que nos pasaron desapercibos en el

    momento de la lectura.

    +ue lo disfruten.

    Antonio Ventura

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    6/67

    2

    Contagiar

    Pep Albanell

    En mis visitas a las escuelas, a veces me encuentro con algn profesor que se lamenta deque hoy en da los escolares leen muy poco, y me pregunta qu creo yo que se puede hacerpara que lean algo ms. Como si pensara que los escritores, por el hecho de escribir,dominaremos las claves del secreto de leer. No s cmo resuelven esta situacin otroscolegas, pero yo soy incapaz de responder directamente a esta pregunta. Casi siempresiento la tentacin de sincerarme y confesar que yo escribo precisamente porque tengodemasiadas preguntas sin responder y el misterio de la lectura se me escapa de la mismamanera que se me escapa el misterio de la escritura. Pero casi siempre venzo la tentacin:hay cosas que es mejor no ventilarlas demasiado1.

    Durante muchos aos, preocupado por el oficio de escribir, he reflexionado a menudo sobre

    la escritura, sus procesos, sus mecanismos, sus razones, sus trampas...

    Y en alguna ocasin no muchas incluso he hecho pblicas algunas de estas reflexionesdeslabazadas e inconexas. No me he tomado la molestia de organizarlas y articularlas deuna manera coherente porque siempre han sido el resultado de un rastreo interno y de unantima necesidad. Jams he pretendido teorizar sobre lo que hago, sino solo entenderlo unpoco, entenderme un poco ms.

    Ahora bien, si durante mucho tiempo he pensado a menudo en el escribir, me he detenidomuy poco, en cambio, a pensar en la lectura. Tal vez porque para m era un hecho tannatural, tan necesario, tan inevitable como respirar. Supongo que mientras he ledo de una

    manera arrebatada y casi compulsiva, la vehemencia con que me entregaba a la lectura ya la escritura no me dejaba espacio ni tiempo para hacer otra cosa. Ya hace algunos aosque se atemperaron mis furores lectores. Ahora mis lecturas son cada vez ms tranquilasy sosegadas, aunque no desapasionadas. La lectura voraz se alimenta de ella misma; lalectura pausada deja mucho margen en el que van apareciendo cuestiones que se refierenno solo a lo que se lee, sino tambin al mismo hecho de leer. E intentar darles respuestaproduce idntico placer que el que produce la misma lectura.

    Si en mi pre-adolescencia poner por escrito mis propias invenciones fue la consecuencialgica de mi actividad lectora, ahora, con menos ilusiones y bastantes ms kilos, meencuentro con que la lectura viene a ser un poco como la prolongacin de mi quehacer

    literario. Y no me refiero a las lecturas que debo llevar a cabo para estar al corriente de loque se cuece o fermenta en la repblica de las letras y en el mundo (cosa que hagocon muchsimo placer y en ocasiones, incluso, con provecho), sino a la bsqueda deresonancias personales en textos ajenos con el fin de que refuercen, subrayen, modifiquen

    1 Soy consciente de que acabo de sucumbir a otra tentacin: la de utilizar expresiones como secreto y

    misterio en relacin con la literatura infantil; expresiones como estas, por su ambigedad y su marca

    esotrica, suelen despertar airados sarcasmos de algunos crticos replicantes de la LIJ. Hay quien prefiere

    utilizar estadsticas de gran fiabilidad, solventes estudios de incontestables autoridades en la materia o

    hermenuticas inextricables. Yo solo soy un creador y quiero tomarme la libertad de aprovecharme de la fuerza

    de algunas licencias poticas y de algn sobreentendido ms sugerente que explcito. Siempre he adoptado esta

    actitud y debo reconocer que me ha costado ms de un capn dialctico de ms de un licenciado vidriera.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    7/67

    3

    y ayuden a evolucionar mis propios criterios y mis convicciones (literarias o no) que con loskilos y la edad han empezado a perder flexibilidad. Antes escriba lo que no saba encontraren los libros. Ahora leo para capturar en textos de otros lo que merodea en mis textos; para

    desvelar lo que ocultan, para descubrir lo que descuentan sus carencias.

    Casi desde que empec a plantearme la escritura como un hecho trascendente en mi vidame di cuenta de que cuando alguien escribe, escribe con l todo lo que l es: lo que cree,lo que sospecha, lo que ama, lo que odia, lo que desea, lo que le falta y lo que le sobra. Loque ha vivido y lo que le falta por vivir... Uno no puede desnudarse de uno mismo al escribir.Ni tampoco lo puede hacer al leer. Y hay ocasiones en las que lo que lees va al encuentrode lo que llevas dentro, y un texto resuena mucho ms intensamente en tus vivencias, entus recuerdos o en tus ideas. Se produce una especie de reaccin entre t y tu lectura. Nos si ser una osada por mi parte llamar a este proceso ntimo, imprevisible e incontrolable,pero que se produce con cierta regularidad, la qumica de la lectura: un plus personal que

    se aade al hecho mecnico de leer. Por esto, por ser un acto ntimo e intransferible, lalectura no es comparable a las manifestaciones culturales en las que se prima la imagen.En la lectura uno pone mucho ms de s mismo, tanto consciente como inconscientemente,que contemplando una obra de arte o asistiendo a una representacin teatral. En las artesde imagen se asiste a una representacin, ms o menos manipulada, de la realidad. En laliteratura (y tal vez tambin en la msica) se nos ofrecen smbolos, que tenemos queinterpretar segn nuestro propio imaginario. Ante un cuadro todos vemos lo mismo (aunqueno sintamos lo mismo). Pero el mismo libro cambia cada vez que cambia de lector. Inclusopuede cambiar a cada lectura. Jaume Aulet, catedrtico de Filologa Catalana de laUniversidad Autnoma de Barcelona, traa a colacin, en un artculo publicado

    recientemente en la revista Serra dOr, una frase de Eugenio dOrs en la que afirmaba quelos autnticos ingenieros eran los escritores, porque realmente trabajaban con el ingenio,para apostillar que seguramente tena razn, aunque no tuvo en cuenta que, en todo caso,los lectores han de ser distinguidos tambin con el ttulo de ingeniera porque si quierensacar rendimiento de la lectura se ven obligados a hacer uso de un ingenio comparable aldel escrito.

    Me he metido en este desabrido y selvtico jardn slo para decir que creo que aunqueparezca que el libro, como soporte, pueda ser arrumbado por las nuevas tecnologas de lacomunicacin, la lectura, por este plus ntimo que conlleva, por esta forma mgica que tienede conectar con quien la prctica, continuar siendo, hasta nueva alarma, uno de los ms

    excelentes vehculos culturales y de comunicacin.Por unas razones u otras, con experiencias diversas y sensaciones dispares, los lectorescontumaces sabemos que un buen libro es, fundamentalmente, una fuente de placer queuno mismo se dosifica. Pero la cuestin sigue siendo cmo se puede transmitir esta certezaa los lectores mediocres los que leen sin placer, por obligacin o por estricta necesidado a los malos lectores los que leen sin apenas sacar provecho de lo que haceno a losno-lectores. Habr docenas de mtodos y maneras. Animadores tiene la lectura quemanejarn sus propios librillos con xito indudable. Yo, personalmente, prefiero el caminoindirecto.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    8/67

    4

    Vaya por delante una idea previa: cuando alguien me pregunta, como apuntaba al principio,qu creo yo que se puede hacer para fomentar la lectura le contesto que lo mejor que puedehacer es leer. l. Y leer con gusto. Tan sencillo como esto. Los profesores que son buenos

    lectores estimulan la lectura de sus discpulos solo hablando de los libros que han ledo yles han gustado. El gusto por la lectura va implcito en las palabras, en la entonacin, en elgesto, en la pasin que se expande como una marea. Y los chavales lo captan. El fervorpor la lectura se contagia. No falla. Cuando el profesor es buen lector, de los que disfrutaleyendo, el porcentaje de buenos lectores en su clase es bastante ms elevado de lohabitual. Por lo menos eso es lo que me ha parecido observar.

    Dicho lo anterior, que parece de cajn y no lo es tanto en ms de un centro, pasemos a loschavales. Despus de unos cuantos aos dando tumbos por las aulas haciendo de autorcreo que, en mi caso particular, me es ms rentable, literariamente hablando, hacer deescritor prctico que de escritor terico. En lugar de montar un buen discurso sobre las

    bondades y las excelencias de la lectura, ya sea en forma de monlogo o de dilogo,prefiero tener una buena historia que contar. Las historias que suelo trajinar y en las quepongo en juego todas mis argucias literarias con el fin de pescar a mi auditorio (o a lamayora) y mantener su atencin sujeta al seuelo de mis palabras, tienen como ejecentral los libros y la lectura. Mi objetivo primordial es seducir a los que me escuchan,hablando, precisamente, de libros. Organizo estas historias segn el clsico esquema deplanteamiento, nudo y desenlace, y al final, si la cosa ha funcionado como yo tena previsto,termino mi intervencin con algunas reflexiones que pretenden acotar, subrayar y darsentido a lo que acabamos de hacer. Aprovecho el momento, por ejemplo, para mostrarque, entre todos, hemos practicado una suerte de narracin oral, uno de los ejercicios

    literarios ms viejos, y de mayor eficacia de nuestra cultura. Y si hay tiempo y ganas porparte de los asistentes, se puede montar una pequea tertulia adicional. Si no es as, conque nos hayamos divertido todos, ellos y yo, me doy por satisfecho.

    En alguna ocasin, adems, segn cmo sea el grupo que tengo delante, me da por hacerpequeos excursos entre la narracin para comentar algunas de las sensaciones quehemos experimentado muchas veces los aficionados a la lectura. Hablo, por ejemplo, deaquel sentimiento de dos caras que todo lector ha vivida alguna vez, cuando est leyendoun libro que le interesa vivamente: ansia por llegar al final, a la culminacin de la lectura, y,al mismo tiempo, pesar porque se le est agotando la fuente de satisfaccin. Quiere acabary alargar el placer a la vez, como si leer el libro fuese lo mismo que hacer el amor con l.

    Tambin me gusta intentar describir el placer de la anticipacin: cuando tienes un libro porempezar en las manos, y demoras su inicio, deleitndote por anticipado con lo que esperasencontrar en l. De nio me ocurra lo mismo ante los caramelos de envoltorio noidentificado. Un placer parejo es el que se siente vagando por las libreras de nuevo y deviejo, hojeando libros desconocidos que huelen a tinta fresca o a papel viejo, andando deuna pgina a otra, de una solapa a una contraportada, sintiendo a la vez el placer por tantasposibles lecturas y el dolor por la imposibilidad de poderlas realizar todas. Y hay tambinaquel momento especial en el que, con el ndice entre las pginas, cierras el libro yentrecierras los ojos para dejar que lo que acabas de leer te penetre lentamente, resuene

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    9/67

    5

    en tu interior, se expanda dentro de ti y se integre en tus recuerdos, en tus sensaciones, entus ideas...

    No s si todo esto servir de algo, pero se trata de hablar de libros y de lectura, aunque seapor delegacin. Lo importante es dejar que la pasin que uno siente rezume por entre laspalabras y los gestos, y que prenda en al nimo de alguno la chispita de inters que inicieel proceso de contagio definitivo.

    Claro que, a veces, al volver de alguna de estas sesiones con los alumnos de una escuela,me pregunto por qu nos empeamos tanto en conseguir que los nios se enganchen a lalectura. A parte de la tendencia al proselitismo que tiene todo apasionado por la causa quefuera, ser porque, con los aos, hemos ido otorgando al libro el papel de instrumentocultural por excelencia, aunque no es el nico vehculo cultural que existe. Y un libro,cualquier libro, no es tampoco una garanta. Por tanto en ms de una ocasin, ser mucho

    ms importante que el escolar aprenda a utilizar y consumir cultura en el medio y en elsoporte que sea, antes de que lea libros de dudosa o nula calidad. Al paso que vamos escasi inevitable que el libro se vaya convirtiendo en un objeto anacrnico. Y de la mismamanera que las calculadoras de bolsillo han alejado peligrosamente el clculo mental denuestros hbitos ordinarios, con el tiempo y una mquina, a lo mejor, es posible que lalectura deje de ser tan importante como lo es hoy.

    Pero estos tiempos an no han llegado y como tengo la firme conviccin de que hay quepasar los puentes cuando se llega a ellos, creo que sigue siendo muy importante quepadres, educadores y agentes culturales de calaa diversa hagamos los esfuerzos quesean necesarios para ayudar a formar buenos lectores. En este sentido creo que las

    palabras de Jaume Aulet en el artculo antes citado son ms que oportunas: Ayudar aformar un buen lector (...) tendra que ser una tarea bsica en todo proceso educativoporque implica necesariamente la maduracin de aspectos fundamentales de la formacinintegral de la persona humana: el anlisis crtico, la verbalizacin de los conceptos, laimaginacin, la capacidad de abstraccin y de distanciamiento dos elementos esencialesen eso que llamamos inteligencia, la sensibilidad esttica e incluso, por qu no, lacapacidad de interpretar la realidad y de definir otra nueva.

    No obstante no me quedara tranquilo si no diera la de arena. En una entrevista que NuriaNavarro le haca, en El Peridico de Catalunya al feroz y temido crtico americano HaroldBloom al cual algn replicante de por aqu pretende imitarle intemperancias eimpertinenciasdeca lapidario el hombre: Robert Graves escribi que puedes distinguirun buen poema de uno malo, de la misma manera que en el sper distingues una manzanabuena de otra mala. Es as de fcil. Solo hay que morderla. Pero no estoy muy seguro deque leer a Shakespeare te convierta en un ser humano mejor.

    Tanto peor. Sea como fuere seguir disfrutando de la lectura y empeado en conseguir quealgunos de los no-lectores que me rodean se contagien un poco. He sido demasiado felizleyendo como para no hacerlo. Aunque he tenido que leer una gran cantidad de librosextraordinarios, impresionantes, excelentes, apasionantes, emocionantes, muy buenos,buenos, mediocres, malos y perversos para darme cuenta que, a pesar de todo, los librosno muestran el camino de la felicidad. Los libros son la felicidad.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    10/67

    6

    El ms grande de los tesoros

    Fernando Alonso

    Desde hace ya muchos aos, cada vez que tomo la pluma suele ser con el fin de contagiarla aficin por la lectura.

    En los aos sesenta, cuando trabajaba en una editorial, hice dos descubrimientos quemarcaran mi futuro literario.

    El primero: la existencia de un pblico infantil y juvenil, al que dirigamos nuestros libros detexto, que estaba necesitado de obras de calidad literaria publicadas para ellos.

    El segundo: que la aficin por la lectura y el amor al libro nacen durante la infancia y lajuventud. Ms tarde es muy difcil adquirir el hbito de leer; y en el caso de que se adquiera,que todo es posible, nunca se podr recuperar el tiempo perdido, las lecturas que no se

    hicieron en el momento adecuado, cuando pudieron dejar una huella indeleble en nuestrasvidas; en el momento en que pudieron iluminar un trecho de nuestro camino; en el momentoen que pudieron habernos ofrecido la compaa, el apoyo y la orientacin que estbamosnecesitando.

    Es cierto que en cualquier momento podemos leer las aventuras de Simbad y de Aladino,Viaje al centro de la Tierra, Robinson Crusoe, La isla del Tesoro o Los viajes de Gulliver;pero ya no podremos hacerlo con la fascinacin y el entusiasmo con que los hubiramosledo en el momento adecuado; cuando nos habran descubierto el magnetismo de losmundos mgicos y misteriosos; el arrojo, el desinters y la entrega con que losprotagonistas se lanzan a la aventura; la solidaridad ante los problemas compartidos; la

    relatividad de las cosas y la grandeza de muchos mundos poblados por personas diferentesque piensan, suean, ren y sienten igual que nosotros; la diversidad de tantos mundosdiferentes que nos llevara a pensar que todos somos iguales.

    En aquellos momentos, el espacio narrativo era muy amplio y no distingua gneros: en lconvivan de forma natural las historietas de El Cachorro y El pequeo luchador, con laspelculas del Oeste y los relatos de Salgari, Verne, Stevenson o Jack London.

    Todos esos libros, todas estas historias llegadas en el momento adecuado nos ayudaron aagrandar la mirada y el espritu; nos ensearon a mirar en profundidad y a valorar lospequeos detalles. Cuando uno mira en profundidad los pequeos detalles, la realidad semagnifica, se llena de vida y de plasticidad, y nos desvela los mltiples significados queencierra.

    En los aos sesenta yo defenda, an sigo hacindolo, el compromiso social del escritor.

    Todas estas consideraciones me llevaron a pensar que la mejor forma que yo poda asumiry poner en prctica este compromiso consista en publicar para unos lectores que anpodan contraer la aficin por la lectura.

    De este modo, con estos razonamientos, fue como escog a los nios y jvenes comoprimeros destinatarios de mi obra literaria.

    Durante siglos se ha dicho que el hombre es un ser social.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    11/67

    7

    Esta expresin se ha repetido tantas veces que ha llegado a convertirse en una frase hecha.Y, de acuerdo con los mecanismos del lenguaje, las frases hechas tienden a vaciarse decontenido significativo hasta llegar a convertirse en tics repetitivos, en frases comodn, que

    se utilizan sin pensar, ni reparar en su alcance.

    Por eso, apenas se menciona que la palabra, el lenguaje, es uno de los principalesvehculos de esa sociabilidad; por eso, nos vemos obligados tantas veces a reivindicar laimportancia del lenguaje para el desarrollo integral del hombre.

    Si entendemos el lenguaje como una extensin del ser humano que le permite relacionarsecon sus semejantes, parece lgico afirmar que es preciso ejercitarlo, a fin de que estarelacin sea ms eficaz, ms til y ms satisfactoria.

    En la medida en que dominemos mejor el uso de la palabra, del lenguaje, seremos mscompletos, ms tiles y, posiblemente, ms felices; entre otras cosas porque, si dominamos

    la palabra, nadie podr utilizarla contra nosotros para dominarnos desde el plano personal,profesional, social o poltico.

    El dominio del lenguaje no se adquiere slo con el estudio exhaustivo de ridas normasgramaticales. Existe un camino ms rico, ms sugerente y, por supuesto, mucho msdivertido: la lectura de obras literarias.

    De esta forma, se conseguir un lenguaje vivo y de calidad por un sistema de impregnacin,y sus efectos sern mucho ms profundos y duraderos.

    Es importante, pues, fijarse como objetivo fundamental la creacin y el fomento del hbitode lectura; porque, como dice Michel Tournier: Los hombres slo adquieren su condicin

    humana con ese rumor de historias que les acompaan a lo largo de su vida.El lector de obras literarias nace en la infancia. En la primera infancia.

    Hemos afirmado que el lenguaje, oral y escrito, es una extensin del hombre que facilita yposibilita su comunicacin y, con ello, su condicin de ser social.

    Por consiguiente, el acceso al libro debe ser simultneo en tiempo y forma al acceso allenguaje oral.

    El nio debera convertirse en lector siguiendo pautas de mimetismo, mientras trata deimitar a los adultos que leen en su presencia. As, desde su ms tierna infancia, contemplarel libro como un bien cotidiano y necesario. El nio se har lector al ritmo en que le van

    acercando a las historias, a los libros.En este punto me vienen a la memoria los recuerdos de las historias y de los libros de mipropia infancia, y la forma como deb de convertirme en lector.

    Primero, fueron los libros escritos en el viento: aquellas historias que me cantaba, o mecontaba, mi madre.

    Luego, las historias que me lea de un libro extrao y misterioso. Un libro que trataba de unnio que se llamaba como yo, viva en mi misma calle y tena los mismos amigos; pero alque le sucedan toda una serie de fascinantes aventuras que yo hubiera querido para m.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    12/67

    8

    Yo escuchaba entusiasmado, no slo por la atraccin del misterio que encerraban aquellascoincidencias, sino por los momentos de intimidad y de cario que rodeaban la lectura deaquellas historias.

    Y esto me llev a pensar que todo aquel cario y la magia de las palabras vivan en aquellibro.

    All, as, naci sin duda mi deseo y mi prisa por aprender a leer.

    Comenc por los libros escritos con lneas, sombras y colores; ms tarde pas a los librosescritos con palabras y silencios.

    Y comenc a leer en busca de aquel libro misterioso, que era la historia de mi propia vida.Le los libros que haba en mi casa, los libros que tenan mis amigos, y continu con loslibros de la Biblioteca Pblica.

    Debo confesar que no consegu descubrir aquel libro misterioso.Descubr, sin embargo, otras muchas cosas; que los libros son amigos que nos tienden sumano en los momentos en que nos pesa la soledad. Son billetes para realizar toda clasede viajes de placer; pasaportes para entrar en el Reino de la aventura y mquinas paraviajar en el Tiempo y en el Espacio.

    Descubr que podemos volar tripulando un libro, o navegar en l hasta cualquiera de lasnumerosas Islas del Tesoro. Un libro puede ser caballo en las praderas, camello en eldesierto o trineo en la vieja Alaska de los buscadores de oro.

    Un libro puede servirnos como Manual de Instrucciones para ayudarnos a comprender

    algunas de las cosas que nos suceden en nuestra propia vida.Un libro es un espejo donde se encuentran las miradas del autor que lo escribi y del lectorque aporta su imaginacin para recrear la historia.

    Un libro es una ventana por la que nos asomamos a otros mundos que enriquecern elnuestro.

    Descubr todas esas cosas y muchas cosas. Como, por ejemplo, que no exista aquel libromisterioso que narraba mis propias historias. Era un libro que, da a da, se inventaba mimadre para interesarme por la lectura.

    Pero no me import; porque durante aquella bsqueda me haba convertido en lector, en

    persona mayor. Porque haba descubierto que siempre hay un libro que buscar, y que eselibro puede ser una parte muy importante de nuestra propia vida.

    Haba descubierto que si quera tener aquel libro que narraba mis propias historias, y quehaba buscado intilmente durante tanto tiempo, debera escribirlo yo mismo.

    Quiz naciera de esta forma mi deseo de convertirme en escritor.

    Mi adiccin a la lectura fue el resultado de una secuenciacin lgica y progresiva, marcadapor la relacin afectiva que se estableca entre el transmisor del libro y el futuro lector.

    El hbito temprano de lectura, asociado a esa relacin afectiva, deriv necesariamente enamor al libro y, de esta forma, se convirti en un hbito duradero.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    13/67

    9

    Por desgracia, no son estas las circunstancias ms normales. Por desgracia, vivimos enuna sociedad que no favorece ni fomenta la lectura.

    Los ciudadanos se encuentran inmersos en un ritmo trepidante, marcado por la aceleracinhistrica, la tecnificacin cada vez ms sofisticada, la obsolescencia generada por lasociedad de consumo y el bombardeo constante de los medios de comunicacin social.

    Una imagen vale ms que mil palabras, predican desde todos los medios audiovisuales; yeste viejo aforismo chino, sacado de contexto y desorbitado en su significacin, se haconvertido en eslogan partidario y dogma de fe de los nuevos tiempos, que ignoran ysilencian los cientos de miles de imgenes que puede generar una sola palabra.

    Si comparamos, por ejemplo, una imagen de un bosque, con la palabra bosque, veremosque la imagen del bosque nos ofrecer un bosque nico, determinado; seleccionado en unmomento nico: aquel en el que se tom la fotografa o se film el plano.

    La palabra bosque, en cambio, es mucho ms rica; porque encierra todos los bosquesposibles. La palabra bosque es arquetipo del bosque y su alcance depender del mundointerior y personal de cada lector y de su estado de nimo.

    Puede ser claro y ralo, con la luz filtrndose entre los rboles, o sombro y misterioso.

    Existe una gran diferencia entre el bosque imaginado por un nio gallego, un castellano opor alguien que vive en la costa del Pacfico.

    Un bosque puede ser, incluso, de piedra, como en uno de mis libros; o como ciertosvestigios fosilizados de nuestro pasado prehistrico.

    La palabra tiene la capacidad de generar muchas imgenes; mientras que la imagen slocrea una.

    Cien mil espectadores sienten al unsono frente a una imagen; mientras que cien millectores generarn, al menos cien mil imgenes diferentes con la lectura de una mismapalabra,

    La palabra genera multitud de pensamientos diferentes; la imagen tiende a propiciar elpensamiento nico.

    Pero los estmulos visuales asaltan en las calles al individuo, tratando de suplantar lapalabra, e invaden la intimidad de sus casas a travs de la pantalla del televisor.

    Ante el televisor el individuo renuncia a toda posibilidad de participacin y se convierte enespectador.

    Espectador de imgenes de escasa densidad de contenido y trivializadas en su tratamiento,que discurren con ritmo vertiginoso y previsible, que diluye cualquier posibilidad dereflexin.

    No es de extraar que el uso exclusivo de los medios de comunicacin audiovisual genereindividuos superficiales, poco participativos, con escasa capacidad de reflexin, de anlisisy de sentido crtico; todo lo cual constituye la anttesis de un ser humano que aspira a serun ciudadano consciente y libre.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    14/67

    10

    Si queremos dotar a los nios del siglo XXI de una formacin integral, ser precisocontrarrestar las actitudes generadas por la ley del mnimo esfuerzo, que caracteriza a losmedios de comunicacin audiovisual, para poder neutralizar los efectos que pueden ejercer

    sobre ellos: superficialidad, irreflexin, pasividad y falta de espritu analtico y crtico.

    Posiblemente, el camino ms seguro para generar hbitos de reflexin, espritu de anlisisy sentido crtico es a travs de la lectura de obras literarias. Y como leer es recrear un libro,la lectura estimular la participacin y avivar la imaginacin.

    Creo que en estos momentos, ms que nunca, se impone reivindicar obras literarias decalidad, ledas con libertad creativa y recreativa.

    Es preciso establecer una campaa permanente de sensibilizacin social sobre laimportancia de la lectura de obras literarias, para devolver a la familia su papel fundamentalen la creacin de hbitos de lectura duraderos.

    Dado el carcter de nuestra sociedad, los mensajes debern ser pragmticos, destacandoque la lectura de obras literarias contribuye a la formacin integral de los nios en aspectosque no estn cubiertos por ninguna otra actividad, ni disciplina escolar:

    El desarrollo del lenguaje y la calidad expresiva. El desarrollo del sentido analtico y crtico. Como forma de autoconocimiento y de insercin en el mundo que nos rodea. Como manera de cultivar nuestra inteligencia emocional, que ahora tanto se

    demanda en el campo profesional. Proyectarnos en otros personajes y en otros mundos nos brinda la posibilidad de

    compartir sus experiencias y de vivir sus vidas.Milorad Pavic comienza su obra #iccionario zaro con una entradilla, que es un epitafioinquietante:

    Aqu yace el lectorque nunca abrir este libro.Aqu est, muerto para siempre.

    Animemos, pues a los lectores a vivir muchas vidas, a compartir muchos mundos, a lo largoy ancho de muchos libros.

    Aunque parezca paradjico, para m, el valor ms prctico de la lectura de obras literariases que se trata de una actividad que nos invita a soar. En esto coincido con lvaroCunqueiro que deca en su artculo Imaginacin y Creacin: [] el hombre precisa, enprimer lugar, como quien bebe agua, beber sueos.

    Y en su discurso de ingreso en la Real Academia Gallega, titulado -esoros nuevos y vie"os,afirmaba: En la aspereza de la vida cotidiana, soar es necesario, y perder el tesoro delos ensueos es perder el ms grande de los tesoros del mundo.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    15/67

    11

    La mirada auditiva

    Eliacer Cansino

    La conocida aversin platnica por la escritura como depsito de la memoria pudo tenersentido en un contexto en el que se tema pasar del dilogo vivo de los filsofos a la lecturasin espritu del libro. Sin duda, no podramos hoy tomar la misma postura en un mundoen el que el dilogo vivificante de aquellos clsicos ha sido suplantado por la chchara msinsulsa y la vacuidad de unos mensajes tan estriles que en nada colaboran a la reflexin.Al contrario, en nuestro contexto actual, la letra escrita es el lugar donde habita el espritu,la lmpara maravillosa que al pasarle la mirada permite revivir a solas la magnitud delpensamiento. Si en algn momento el rigorismo de algunos lectores oblig a otros a invocarel espritu sobre la letra, hoy hay que llamar al espritu a travs de la letra.

    En esta situacin, reivindicar la lectura es una obligacin humanista y comprometida con elprogreso, porque su ejercicio constituye el acto intelectual ms rico y complejo al que puedeaspirar un hombre. Pero leer no es fcil, al menos no lo es hoy. Una creciente anorexialectora parece aduearse de nuestros contemporneos. Casi podramos decir sinexageracin que vamos camino de regresar a una cultura oral. La transmisin universitariaes oral, la lectura se supedita a apuntes recogidos oralmente y en pocas ocasiones serecurre a libros; las bibliotecas a su vez se utilizan para estudiar dichos apuntes, mientraslos libros en los estantes son convidados de piedra en su propia casa.

    Indagar los motivos de esta apata lectora es, por tanto, fundamental si quereosenfrentarnos al problema con sensatez. Muchas son las causas y en su mayorasociolgicas; sin embargo, me gustara detenerme en una en la que creo no se ha reparado

    suficientemente y que considero estructural, psicolgica, nacida de la propia naturaleza dela lectura. Quiz por eso, por ser connatural con el acto lector, ha pasado desapercibida.Dicha causa, que considerar innata, procede de nuestra propia configuracin perceptivaeindica que el hombre por naturaleza aborrece leer. Esto, que est dicho con ligeraexageracin, es lo que pretendo demostrar: que a nuestra naturaleza no le gusta leer, aunqueno debadejar de hacerlo (y uso el verbo debercomo un imperativo pedaggico, aunquepara muchos llegue a ser un verdadero disfrute).

    Para entender esto que digo ser preciso llevar a cabo antes, lo que llamar, unaarqueologa de la percepcin, es decir, un rastreo para hallar lo originario por debajo de losestratos culturales que el tiempo ha ido depositando sobre nuestra naturaleza.

    Arqueologa de la percepcin

    Si hacemos, pues, esa arqueologa de nuestras facultades perceptivas2constataremos queen el proceso evolutivo de las mismas la capacidad visualocup el primer y ms destacadolugar en nuestros orgenes. El mundo en las primeras horas de la experiencia humana eraun mundo fundamentalmente visual. La realidad le llega al hombre a travs de la vista, ycon ella estructura su campo de accin-recepcin.

    2Utilizo el concepto de percepcin como la construccin de un objeto mental a partir de sensaciones, sin entrar

    a distinguir qu otros elementos la constituyen, dado que no es pertinente para lo que pretendo demostrar.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    16/67

    12

    El odo, por el contrario, es slo un acompaante de la vista y est a su servicio. Su actividades mecnica, poco configurada y ejerce, sobre todo, como centinela del mundo exterior,previniendo con sus alertas y poniendo a la vista en disposicin de comprender.

    Este mundo configurado por la vista es pues, y sobre todo, un mundo de imgenes, defiguras que tendrn su proyeccin ritual o comunicativa en las pinturas rupestres. Nadienegar, pues, el carcter primigenio de la pintura en la filognesis de nuestras actividadesartsticas.

    El avance de la configuracin del lenguaje conllevar progresivamente un desplazamientode la actividad visual hacia la actividad auditiva. El lenguaje se convierte, de esta manera,en el instrumento fundamental del desarrollo humano, pero es un instrumento que no esexterno y ajeno, sino tambin interno, de la ndole de un rgano ms. Quiero decir que ellenguaje, una vez adquirido, forma parte del hombre como la mano o los ojos. No slo

    transforma, sino que nos transforma; no slo dice, sino que nos dice. El lenguaje, por tanto,comienza a ser el gran receptor capaz, a su vez, de emitir. Las cosas nos llegan por laspalabras y son devueltas con las palabras. Esa funcin no la cumple la vista, al menos nocon la complejidad y funcionalidad del lenguaje. Pues, aunque la pintura sera el medio conque la vista se expresa (se pinta con los ojos, no con la mano), esta nunca alcanza lainmediatez y abstraccin de la lengua.

    No hay duda de que en su origen la actividad lingstica estuvo ntimamente ligada a laactividad visual. La creacin lingstica va creciendo a medida que los ojos ponen nuevascuestiones ante ella. Podra decirse, aprovechando un antiguo refrn, que en este momentoinaugural la vista proponey el lenguaje dispone. Despus, el lenguaje ser autosuficiente,

    pues, aunque naci para sustituir la indicacin por la palabra, poco a poco olvidar su origeny su emancipacin de la vista ser total.

    Con la expansin del lenguaje y la formacin de una comunidad de hablantes el ododesplaza a la vista en su funcin cognoscitiva y de comunicacin. Se inicia entonces unapreponderancia de este rgano en el desarrollo cognitivo: el conocimiento pasa por unprevio proceso de comunicacin en el interior de una comunidad que ha producido unalengua y que se ha constituido a s misma por dicha lengua y, lo que es ms importante, elconocimiento y las experiencias pueden ahora conservarse, se protegen del puro hic et nuncde la vista, traspasan los lmites del individuo, se hacen finalmente e!periencia de la especie.Si al principio el odo era slo un acompaante de la vista, estaba a su servicio, ahora

    cambian las formas, amo y criado intercambian sus papeles. Pero el lenguaje oral no puedeconservarse si no es en una memoria viva; de la misma manera que no puede comunicarsesin la presencia fsica del hablante. Es por ello que si queremos aumentar la pervivencia delos mensajes y la capacidad de comunicacin a distancia hemos de utilizar un instrumentodistinto. Ese instrumento, que est a punto de nacer, ser la escritura.

    La escritura es, por ende, un momento ms de este desarrollo y obedece tanto a la voluntadde pervivencia de los mensajes como a la posibilidad de comunicar con otros sin obligarnosa la presencia del hablante. Visto as, el lenguaje va confirmando su progresivo proceso deabstraccin, de emancipacin de las condiciones concretas del acto perceptivo. Si lapalabra nos libera de la cosa al sustituirla y nos permite tratar con ella sin tenerla presente,

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    17/67

    13

    la escritura, a su vez, nos libera de la presencia fsica del emisor. (l lengua"e es as unaliberacin del presente y de la presencia.

    Ganada, pues, por el hombre la facultad lingstica, se produce nuestro definitivoalejamiento del mundo animal. Mientras estos, los animales, quedan encadenados en sumanera de percibir a la presencia del objeto percibido, el hombre se libera de l, seemancipa, incluso comienza a generar un gesto de superabundancia: la imaginacin, unafacultad capaz de producir su propio objeto.

    Pues bien, el correlato de la escritura, y al fin llegamos a nuestro destino, es la lectura: elacto descifrador de la palabra escrita, el descodificador de los mensajes de un texto.

    La lectura es pues un acto lingstico. Pero un acto lingstico que, a diferencia de otrosactos lingsticos, se ejerce con los ojos. Y esa peculiaridad la que lo hace distinto. Pues lalengua tiene una estructura fundamental oral y auditiva; en cambio, la lectura es visual.

    Cmo puede un acto lingstico ser visual? Qu es entonces leer?

    Estructura de la percepcin lectora

    En efecto, leemos con los ojos. Pero obsrvese que al leer no ejercitamos propiamente elacto de ver, sino que por el contrario, obligamos a los ojos a llevar a cabo un acto contranatura, los obligamos a or. Detenga el lector su sorpresa. No es que los ojos oigan, puesla retina no tiene capacidad auditiva, como el tmpano no la tiene visual, lo que ocurre esque forzamos a los ojos a efectuar una actividad que no es la suya propiamente, es decir acumplir una actividad discursiva. Los ojos por va natural jams discurren, slo la costumbrede forzarlos a una actividad impropia les hace parecer como si discurrieran. En realidad lo

    que hemos hecho es ensearlos a ayudar al odo, a enviar al odo su mensaje, pero yatraducido y de la nica forma en que este puede entenderlo, es decir, discursivamente. Es loque he titulado la mirada auditiva.

    Necesariamente he de detenerme en este aspecto que constituye el centro de mi reflexin.

    Podemos decir que el ser humano tiene dos formas esenciales de recibir suspercepciones del mundo; o todo de una vez o secuencialmente. O sea, recibiendo laimpresin de varias cosas que ocurren al mismo tiempo (recepcin simultnea) o recibiendolas impresiones una tras otra (recepcin sucesiva). Pues bien, la vista es por excelenciauna facultad de percepcin simultnea, al mirar estamos viendo un conjunto de cosas ohechos que se producen simultneamente: as, por ejemplo, la presencia de un rbol, junto

    a otros rboles, con un fondo celeste de nubes, por el que cruzan unos pjaros Todo esose est dando a la vez y la vista as lo percibe. De la misma manera lo representa la pintura,que es una objetivacin de la vista: todo a la vez, simultneamente, en un plano. (La pinturase origina en la vista, se dirige a la vista, y se descodifica con la vista).

    Por el contrario, el odo exige que las impresiones le lleguen unas detrs de otras: es decirprocesual o sucesivamente. Adems, cuando lo que se recibe es lenguaje oral o escritoexigimos an ms este discurrir, pues el lenguaje no es expresable en un solo plano, sino

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    18/67

    14

    en un proceso en el que unas palabras siguen a las otras3. Si queremos decirlingsticamente el paisaje del ejemplo anterior, tenemos que comenzar por algo y dejarpara el final. Hay un inevitable intervalo de tiempo desde que aparece el rbol hasta que

    cruza volando el pjaro. Pues, aunque en la realidad sean sucesos simultneos el lenguajeno puede mostrarlo as, tan slo indicarlo. o que se muestra se ve, lo que se cuanta se oye.

    De ah que cuando leemos estemos alterando la natural actividad visual, pues obligamos ala vista a mirar procesualmente, es decir a or las palabras. De hecho, nuestra capacidadperceptiva sufre un proceso de adaptacin a la lectura e intenta ver unidades cada vez msamplias, no ya las letras ni las slabas, sino palabras y grupos de palabras. La velocidadlectora no consiste en otra cosa que en una superadaptacin de la vista al lenguaje. Lallamada lectura rpida, en esa lnea, es un intento de devolver a los ojos su naturalaptitud, o, mejor, de obligar al lenguaje a acomodarse a percepciones visuales; pero detodos es conocida su dificultad, pues si al leer adaptamos la mirada a una actividad

    discursiva, en la lectura rpida lo que queremos es devolverle su carcter de impacto oconvertir el lenguaje en imagen. Posiciones torpes ambas con respecto al medio al que sedirigen y, por lo tanto, destinadas al fracaso. (Leer ms rpido no es sinnimo de leer mejor).

    Obsrvense, en esta lnea, las dificultades del nio para la lectura sin imgenes. Es por loque el libro infantil, con su habitual acompaamiento de imgenes permite al nio intuirloque va leyendo. La imagen es un descanso de la lectura, saca al nio del recintoforzadsimo de la cultura y lo acerca al de la naturaleza. De ah que el nio prefieraimgenes y se deleite con ellas. Frente a la imagen el nio detiene su atencin, permaneceabsorto intentando identificar en ella lo que dificultosamente ha logrado extraer de laspalabras. Cuntas veces no hemos sorprendido a un nio silencioso, concentrado,

    contemplando la imagen de lo que acaba de leer.

    Fcil es tambin entender, de la misma manera, la firme pervivencia que tienen lasimgenes de nuestra infancia en la memoria; y no hay suceso ms complaciente y fruitivoque hallar al cabo de los aos una de esas imgenes, que nos devuelven en su exactarealidad a aquel entonces, como si el tiempo la hubiese milagrosamente preservado decualquier alteracin. Mira, ese es el Pinocho que yo le de nio!, exclamamos, entonces,alborozados.

    Todo esto nos trae a la conviccin de que en la literatura infantil la imagen no es accesoria.Es una necesidad imperiosa de la situacin, aun no transformada del todo de nuestras

    capacidades perceptivas. Es la confirmacin, gozossima en el nio, de que las palabrasrepresentan a la realidad. Pero eso ningn discurso ms acertado para la literatura infantilque aquel que se estructura a partir de imgenes, que traduce imgenes y deja de ladotodava el ms elaborado de la abstraccin. (Intuyo que muchos ilustradores dirn que lapintura es ya una abstraccin, o configuracin cultural; y lo es, pero su aprendizaje cuentacon una tendencia natural, lleva el viento a favor, no as la lectura que siempre va abarlovento). El adulto no es ajeno a esta manera de abordar la lectura, porque nada de loque est en el nio se pierde definitivamente en el &ombre , por eso busca con inters la

    3En todo este texto vengo utilizando la palabra lenguaje como sinnimo de lengua oral o escrita. O sea, como

    un sistema de signos arbitrarios y de expresin forzosamente secuencial.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    19/67

    15

    fotografa que acompaa al texto de los peridicos y lee el pie de foto y vuelve a mirar comosi la imagen le confirmara lo que ha ledo o le diese la clave de lo que va a leer.

    Pues bien, leer constituye una nueva forma perceptiva. Una percepcin &brida, queparticipa tanto de la vista como del odo. Se lee como se oye, y se oye a travs de lo quese ve, pues no se olvide que en la lectura, por muy experto que se sea, siempre permaneceuna traduccin fontica, y aunque leamos en silencio pronunciamos las palabras y aninsinuamos el movimiento de la lengua. Al leer obligamos a los ojos a seguir un discurso, osea, a seguir una recepcin sucesiva y temporal. Esto hace que leer sea difcil, una actividadque necesita de un largo aprendizaje. Mientras que a hablar se aprende de una maneraespontnea, para escribir y leer se necesita un largo aprendizaje cultural. eer es una torsinque la inteligencia realiza sobre los sentidos.

    Diagnstico de la situacin lectora

    Por tanto, en el momento en que el ambiente afloje los lazos de la lectura o proponga otrosmedios de informacin, la fuerza de ese mecanismo aprendido que es leer se relajar yvolveremos con facilidad a nuestra condicin primitiva, al puro ver y mirar. Aqu radica suvulnerabilidad, la flaqueza de esa actividad humana en la que fundamentalmente ha recadola transmisin de la cultura hasta el siglo XX y que tan decisivamente ha contribuido ahacernos como somos. Slo la conviccin de su necesidad intelectual o el placer queproduce a quien se ha ejercitado ampliamente en ella pueden preservar la lectura del peligrode su abandono. Sin embargo no es el de hoy un ambiente propicio para la lectura.

    En el ltimo tercio del siglo XX las tecnologas de la imagen (fotografa, televisin, cine)se desarrollan de una manera tan impresionante que tientan continuamente al hombre para

    que devuelva a sus sentidos sus funciones naturales. Los ojos para ver, los odos para or.Cada uno en su funcin. La torsin de la lectura, el esfuerzo de ese mestiza"e perceptivoque consiste en ver como si se oyera y en or como si se viese, en la medida en que estentado por la imagen, afloja sus cadenas culturales y hace que el hombre retorne a suestado primitivo. El primitivismo es aqu naturalismo. Y lo natural es lo que por definicinexige menos esfuerzo. El imperio de lo icnico es un naturalismo que aceptamos sindificultad, mxime en una poca en que lo natural se presenta como un bien indiscutible,aunque en ello haya bastante mistificacin. Se ha fraguado as, sin darnos cuenta, unaactitud no dir antilectora pero s no-lectora. Nuestros contemporneos estn dispuestos aocupar su tiempo y a ocuparlo mucho- en ver y or, pero no en leer. Las tecnologas del

    odo (gramfono, telfono, radio) contribuyen a lo mismo; devolver al odo su pura funcin.Nuestra atencin se concentra en el auditorio y el escenario, no en la biblioteca. Nadiequiere, pues, detenerse en ese antiguo hibridismo que es leer. Sobre todo cuando lainformacinpuede venir por otros cauces.

    Pero es partir de aqu, es decir, en lo que no es slo informacin, en lo que es ms queinformacin pensamiento-, en donde la lectura no tiene competidor posible. Porque elhibridismo perceptivo que llamamos leer no nace gratuitamente, sin justificacin, como unamera reduplicacin de las actividades que ya podan hacer la visin o el odo, sino que se

    justifica, entre otras cosas, en la capacidad para transmitir el pensamiento. Leer no es slouna necesidad para enriquecer la reflexin, sino que es imprescindible para rescatar la

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    20/67

    16

    forma del pensamiento. Pues el pensamiento, por esencia lingstico, adquiere sudimensin ms autosuficiente con la palabra escrita y su mejor recepcin con la lectura. Laeficacia de la lectura en la transmisin del modus operandi del pensamiento es indiscutible.

    Quien lee piensa, pues no es posible leer sin pensar; no as, necesariamente, quien mira.

    La lectura pasa por momentos difciles. Las estadsticas declaran que hoy se lee, entrminos absolutos, ms que nunca. (Y, atento!, son los jvenes quienes salvan en granparte esas estadsticas). Es cierto. Pero la tensin entre el mundo de la imagen y el de lalectura es nueva. Hoy se lee de forma distinta, y por ello se escribe, tambin, de formadistinta. La escritura procura acercarse cada vez ms a lo visual, es menos elaborada,tiende a producir mensajes simples y sencillos. (Obsrvese, si no, ese invento de escriturasintetizada que utilizan los jvenes para enviar mensajes por los telfonos mviles ochatear por Internet). La habituacin al uso de Internet obligar a conductas lingsticasdistintas, tanto desde el punto de vista de la construccin de los mensajes como de su

    descodificacin.

    Existe un tpico, que por lo mismo es ya un prejuicio, acerca de los beneficios de la Red:se afirma que gracias a Internet tendremos a nuestra disposicin todas las bibliotecas delmundo, todos los libros existentes y que, por ello, no habr lmites para el acceso a lalectura. Pero creo que se interpreta mal el futuro cuando as se hace, porque el uso de esesistema de informacin y comunicacin y las transformaciones que l provoque en losusuarios ir eliminando progresivamente la necesidad del libro. Habituado a l, nuestroaparato psquico no desear encontrarse con los libros y desviar su navegacin por otraspistas virtuales distintas a las literarias. Algo parecido debi suceder en los inicios de laimprenta. Los lectores de aquellos primeros incunables pensaban que la imprenta facilitara

    la produccin de libros con grafa de amanuense (que era la que gustaba entonces), hastatal punto que algunos de los libros de ese periodo imitaron en sus tipos la antigua grafa.Nada ms equivocado: la imprenta llevaba dentro de s consciente o inconscientementepor parte de sus inventores- la muerte del cdice. Lo mismo que cuando algunos pensaronque la fotografa ayudara a los pintores a tener un paisaje fijo, sin mutacin que facilitarael cuadro. No se daban cuenta, como no nos damos cuenta nosotros, de que el nuevomedio transformar las costumbres perceptivas del usuario y lo habituar a una nuevaforma de percibir. os su"etos de la comunicacin terminan siendo transformados por el medio conel que se comunican.

    Siendo esto as, el futuro de la lectura es incierto; sin embargo, muchos seguimos

    convencidos de su poder, de su utilidad en la hora presente y del inmenso paraso queaguarda tras la verja de sus smbolos a quien se atreva a cruzarla. Escribir y leer sonprobablemente el invento humano que ms ha transformado a su propio inventor. Comodije al principio, en la escritura habita el pensamiento y la lectura es el soplo que lo difunde.Por eso, deca, es un imperativo pedaggico ensearla, cuidarla y propagarla. Si en el sigloXVIII, el filsofo Inmanuel Kant propuso como lema de la ilustracin sapere aude, atrvete asaber; nosotros proponemos este otro para el siglo XXI: legere aude, atrvete a leer. Porqueleer, hoy, es una decisin para la que se necesita cierta audacia, pero podemos asegurarque quien se arriesgue a ello no se arrepentir jams.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    21/67

    17

    Leer, para qu?

    Xabier P. Docampo

    Por qu leemos los que lo hacemos?

    En la vida hay un sinfn de caminos que, en algn momento, tomamos sin saber adndenos llevarn. Lo que hoy somos es el resultado de las mltiples decisiones que hemostomado.

    Aquellos de nosotros que tenemos la lectura por una actividad que es algo ms quecircunstancial, seguramente es porque algo en un momento de nuestra vida que nosempuj a ello. Pudo ser la soledad; una larga enfermedad; los hbitos familiares; un amigoo una amiga a la que admirbamos y que tena la lectura como hbito frecuente. En fin,cualquiera de las mltiples causas posibles, que siempre se nos presentan como un suceso

    extraordinario. Desde luego puedo afirmar que en las personas de mi generacin einmediatas posteriores, no se sita la causa en la escuela, que viva de espaldas a la lecturacomo instrumento de desarrollo humano.

    Podemos estar de acuerdo en considerar que, por lo menos hasta hace muy poco tiempo,el lector es un individuo un tanto excepcional y con marcados elementos de rareza social.Incluso podramos llegar a convenir que leer es todava un acto de cierta rebelda y undeseo de instalarse, si no al margen, s en las orillas de los usos ms comunes y asumidospor el conjunto social.

    No me extender sobre el porqu y el cmo hemos llegado a hacernos lectores, porque lareflexin que verdaderamente interesa es por qu continuamos sindolo. Por qu seguimos

    leyendo de tal manera que algunos de nosotros dimos en lectores compulsivos, que al finde cuentas es una situacin anmala y mrbida de la personalidad.

    Ser porque continuamos sintindonos solos en medio de tanta gente? No lo s. Porquela respuesta afirmativa a esta pregunta me conduce a una contradiccin: la lectura lleva asentir muy cerca la compaa de otros seres humanos o eso decimos los que leemos-,que van desde el autor y los personajes hasta los otros lectores que sabes que existen enalgn lugar del mundo y de la historia. La lectura, siendo como es para el lector competenteun acto solitario, est dotada de la virtud de hacerte sentir que no ests solo, incluso aquellaque se refiere directamente a tu sentimiento de soledad.

    Adems, todava sigue estando ah ese amigo o esa amiga, y continan ejerciendo sobrenosotros el poder seductor de antao? No lo creo. Porque ahora ya son nuestros iguales;ya hemos ingresado en la cofrada y en ella hemos cambiado nuestro papel de guiados porel de miembros de pleno derecho. Hemos dejado de ser receptores para pasar a compartir.Como mnimo hemos alcanzado la situacin de seduccin mutua.

    En fin, mi aficin a los acertijos es muy limitada, as que prefiero ir a la bsqueda directa dela respuesta, aun teniendo en cuenta mi escassima capacidad de dar respuestas, porquelo que ms me atrae son las preguntas. Carecen totalmente de inters para m las certezas,aunque sean mismamente las cientficas y tcnicas, y, en cambio adoro las dudas, aunque

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    22/67

    18

    sean existenciales. Y es por aqu por donde yo comienzo a ver un camino de claridad. Elde nuestras dudas existenciales.

    El ser humano, consciente o inconscientemente, se plantea de continuo la gran preguntade qu hago yo aqu? Y se lanza a recorrer el ancho camino de la vida sin ms deseo queel de dar respuesta a esa pregunta. Algunos hemos entendido que la respuesta puede estaren los libros, no por ser libros, sino porque el camino hacia la respuesta est en los otrosseres humanos del pasado y del presente. He ah la mejor pista que yo conozco paraindagar la razn por la cual leemos aquellos que lo hacemos. No es un absoluto, perotenemos una pequea conviccin de que la literatura puede explicar el mundo. Slo la justacomo para continuar y nunca tanta como para aceptar sin ms cualquier explicacin. DiceAntonio Tabucchi la literatura siempre ha sido un excelente instrumento para medir tantola adquisicin de certezas como su abandon.4Porque la literatura tambin es, al mismotiempo, el reino de la duda. De la duda frtil, no de aquella otra que paraliza e incita al

    abandono de la bsqueda.

    La literatura, siguiendo con el razonamiento de Tabucchi, se podra entender como unaforma de conocimiento, aunque es de sospechar, con el citado autor italiano, que ms bienes una tentativa de conocimiento. El asunto est en saber qu clase de conocimiento.Epistemolgico, cuando seguimos una interpretacin del mundo, ontolgico cuandobuscamos saber qu es el mundo y qu papel tenemos en l.

    Eso ya es tarea de cada uno, pero por ah, por esa idea de interrogarse y buscar respuestassobre el mundo y sobre nosotros mismos, anda el saber cul es la funcin de la lectura.Tanto que cualquier otra que se formule siempre se podr demostrar que es instrumental

    de aquella y a ella est supeditada. Pero entindase siempre que no me refiero alconocimiento exterior a nosotros, entendido como til, como una mercanca, que eso esterreno de la lectura instrumental.

    El libro lugar de encuentro

    El libro es el lugar donde el ser humano se encuentra con el mundo en condicionessuficientemente libres como para plantearse intentar el conocimiento. Ya qued dichoanteriormente que la literatura es una tentativa de conocimiento, porque para el ser humanoel conocimiento siempre es algo inasible, fluyente.

    Pero tambin el lugar de encuentro con los otros seres humanos. De cualquier problemarelacionado con la vida, sea de tipo social o de tipo existencial, la literatura puede

    proporcionarnos anlisis ms profundos que otras formas de abordarlos, que al fin slo soncapaces de darnos una serie de datos estadsticos o, como mximo, un anlisis de esosdatos. La literatura proporciona explicaciones de orden espiritual o ideolgico, con lo quesus anlisis son de carcter absoluto, debido a su capacidad de mostrar todos los aspectosde la cuestin, incluso los ms escondidos. La prueba est en que obras literarias escritashace siglos siguen ayudndonos a comprender problemas como el amor, el odio o el mal.

    Es por esto por lo que el libro es un lugar de encuentro con el saber. No es que yo crea queel nico saber vlido es el saber libresco, sino todo lo contrario, el saber libresco no es

    4Gumpert, C. (1995). Conversaciones con Antonio Tabucchi. Barcelona. Anagrama.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    23/67

    19

    saber. Quiero residenciar en el libro la capacidad de colocar al individuo en condiciones dedar con los instrumentos de construccin del saber.

    Porque slo cuando somos capaces de alcanzar a hacer de la lectura una experiencia (lasmadrastras de Cenicienta y Blancanieves de nuestra infancia se hicieron experiencia delconocimiento de la maldad humana) la literatura es el lugar de encuentro con la sabidura,entendiendo esta como el conocimiento de nosotros mismos y de nuestros semejantes.

    Leemos, pues, para conocer el mundo. Para hacernos sabios. Aquel que ms y mejor leems sabe del gnero humano, mejor entiende sus miserias y sus grandezas. Perotengamos muy en cuenta en qu consiste este entender la lectura como experiencia y,consecuentemente, como formacin. Hagmoslo con palabras de Jorge Larrosa: Pensarla lectura como formacin implica pensarla como actividad que tiene que ver con lasubjetividad del lector: no slo con lo que el lector sabe sino con lo que es. Se trata de

    pensar la lectura como algo que nos forma (o nos de-forma o nos transforma), como algoque nos constituye o nos pone en cuestin aquello que somos. La lectura, por tanto, no esslo un pasatiempo, un mecanismo de evasin del mundo real y del yo real. Y no se reducetampoco a un medio para adquirir conocimientos5.

    La animacin a la lectura: inexistencia de soluciones generales

    Qu entendemos por animacin a la lectura? Si abrisemos un debate sobre esto, lo msprobable es que llegsemos a la conclusin de que no todos hablamos de lo mismo cuandohablamos de animacin a la lectura, excepcin hecha de unos principios muy generales.

    En general entendemos por animacin a la lectura una serie de estrategias y actividadesdirigidas a despertar en las personas el deseo de leer. Y cuando as lo creemosemprendemos el duro combate de convertir a los paganos a la fe de la lectura.

    En ello andamos, pero la realidad se muestra terca y nuestros esfuerzos tropiezan concrudas realidades desalentadoras al ms mnimo descuido sobre los mecanismos decontrol de lectura. Esto no funciona si no hay fichas de lectura, registro de libros ledos,diarios de lectura y otros muchos y variados instrumentos que controlan y vigilan que nadiese pueda salir del redil. Es decir, podemos conseguir que lean, pero, en el mejor de loscasos, no sabemos si tienen un verdadero deseo de leer ms all de aceptar y cumplir unaobligacin escolar. Porque, como dice Juan Farias, hay quien piensa que leer es identificara Gregorio Samsa en un catlogo de cucarachas.

    Hay pues una clara necesidad de reflexionar sobre nuestra prctica para poder detectaralgunos de los fallos que estamos cometiendo. Comenzando por las nefastasconsecuencias de considerar que los libros son todos iguales y lo mismo da uno que otro yque los nios y las nias tambin son todos iguales. Pero es que los libros son todosdistintos y los nios tambin y el deseo de leer nace cuando un nio concreto encuentra unlibro concreto. Para que eso se d es necesario hacer mltiples intentos deemparejamiento. Pero no intentos al azar, sino de forma que el individuo se sienta cada vezun poco ms cerca de tan gozoso encuentro.

    5Larrosa, J. (1996). La experiencia de la lectura. Estudios sobre literatura y formacin. Barcelona, Laertes.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    24/67

    20

    Es por eso que no existen soluciones generales en la animacin a la lectura. Hay que actuarsobre cada individuo particular y concreto. Dice Jorge Larrosa: [] slo cuando confluyeel texto adecuado, el momento adecuado, la sensibilidad adecuada, la lectura es

    experiencia6.

    Familia y lectura y otras condiciones ambientales, para ir a dar en escuela y lectura

    Pero ahora quiero hablar algo sobre el elemento que todos consideramos ms decisorio enla creacin de lectores: la familia.

    La sociedad o el estado o quien sea, tienen por norma que todo aquello que consideran devalor para el individuo lo han de cargar a la escuela. Los docentes no slo han de ensearlas tcnicas instrumentales para el aprendizaje y todo el saber que las ciencias hanacumulado a lo largo de la historia, sino que, adems, habrn de crear en los alumnos y lasalumnas los hbitos, valores y normas que hagan posible la felicidad y la convivencia entre

    los seres humanos.La escuela es un saco sin fondo a donde van a pedir responsabilidades todos, mientras elresto de la sociedad mira desde afuera y pone verdes a sus responsables porque, dicen,trabajan poco y tienen muchas vacaciones.

    Algo de esto es lo que ocurre con la lectura. Tambin se le ha colgado a la escuela laresponsabilidad exclusiva de mejorar los misrrimos ndices de lectura que sealan lasestadsticas. Lo cual no solo es injusto, sino que es un esfuerzo destinado al fracaso si slose pretende actuar desde la escuela. Y la poltica de creacin de bibliotecas? Y lasayudas a la edicin que permitan el abaratamiento del libro para que sea un bien adquirible?Y las bibliotecas escolares? Y la formacin del profesorado?

    Pero en fin, prefiero hablar de caminos que nos permitan avanzar, y nada es msparalizante que el pesimismo, tambin en esto creo que es posible hacer algo positivo.

    Hay, desde luego, una situacin ideal, aquella en la que los padres son lectores. En unambiente de lectura pueden crecer los lectores como los hongos en un ambiente dehumedad. Se multiplica el deseo de leer. Dejo a un lado los casos de los padres tan lectoresque piensan ms en los libros que en sus hijos y estos no quieren saber nada de lectura nique los aspen. Pero sabemos muy bien que el caso de padres engendradores del deseode leer por la va del ejemplo es totalmente excepcional y resultara una mala disculpa decirque, como en casa no hay ambiente lector, este nio ya no leer.

    Hay un segundo caso de situacin familiar que se puede convertir en favorecedor del deseode leer. Es aquel en el cual se valora la lectura de los hijos aunque los padres no lean

    jams. An hay un tercer caso, aquel en el cual la familia no pone obstculos a la lecturade los hijos.

    Nada podemos hacer para crear esa situacin familiar lectora ideal para que lleve de unaforma natural a sus miembros ms jvenes hacia la lectura. O la hay o no la hay. Pero algoes posible hacer en los otros dos casos. Los padres valorarn la lectura cuanto msnosotros les hagamos ver que es un eje educativo fundamental. Si tiene una alta

    6Larrosa, J. (1996). Op. Cit.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    25/67

    21

    consideracin en nuestra jerarqua de actividades escolares, esto es transmisible a lafamilia. Pero si para nosotros, los docentes, slo es algo circunstancial, relacionado con elocio y los tiempos muertos, tampoco podremos afirmar que le estamos dando el valor que

    decimos que tiene.

    Pero existen otras condiciones ambientales y sociales que nos avisan de que ha llegado elmomento de mirarnos al espejo. Lo primero que vemos es que sinceramente le damos ungran valor a la lectura. Esto lo tengo por incuestionable: queremos de verdad que los chicosse aficionen a la lectura y si lo conseguimos habremos hecho por ellos algo muy importantey de gran valor para su futuro.

    Todos nuestros esfuerzos, ms o menos recompensados, estn basados en un principiocasi dogmtico: leer es bueno. Pero, sabemos a ciencia cierta por qu es bueno? Paraqu deseamos que los muchachos lean y por qu les incitamos a hacerlo? Lo importante

    es que lean aunque sea bazofia literaria o periodstica?Justamente detrs de esta imagen del profesor o profesora, del bibliotecario o bibliotecaria,se re burlona la persona que les envuelve. La miramos y leemos? Cul es la relacinque tenemos con los libros? Y con la msica, con el teatro, con el cine, con las artesplsticas?

    En la escuela o en la biblioteca los docentes y los bibliotecarios condicionan, por su actitudpersonal y privada hacia la lectura, cualquier actividad de animacin que pretendan llevara cabo. Porque habrn de ser el elemento dinamizador de la lectura. El adulto orientador yreferencial. Estoy absolutamente convencido de que son el animador ms influyente cuandoellos mismos tienen una relacin una relacin rica y constante con la lectura. Y esto significa

    que el nio o la nia pueden acudir a ellos para escoger un libro y le podrn responder sientre ellos se puede establecer una relacin feliz. Esa actitud nos puede hacer soar conel xito, cualquier otra no tiene la ms mnima garanta de que funcione por muchas y muybuenas estrategias de animacin a la lectura que conozcamos y aplicamos con la mejor denuestras intenciones.

    Cuando el nio toma un libro de la biblioteca necesita poder acudir a alguien en busca deuna promesa de seguridad en el xito de la eleccin. Y cmo podra tener esa orientacinsi la persona que se la debe dar le contesta siempre que no lo ha ledo? Algo va a prender,seguro. Ser que la lectura es algo importante para l, pero no lo es tanto para el profesor.

    Debo decir que mi larga experiencia en tratar con profesores sobre los libros que leen o

    habrn de leer los nios, me permite afirmar con tristeza que el panorama es desolador.

    Larrosa, comparando el viajar y el leer como camino de adquisicin de experiencias deformacin, dice: [] todo viajado y sabe viajar, as como toda lectura tiene que estardirigida por quien ya he ledo y sabe leer7. Y no hace mucho que George Steiner contabaen una entrevista cmo su labor de profesor de literatura en Cambridge se justifica porqueMe necesitan los estudiantes que quieren aprender a leer, personas que tienen dificultades

    7Larrosa, J. (1996). Op. Cit.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    26/67

    22

    con la lectura []8. Y hay docentes que creen que todo consiste en poner un libro en lasmanos de un nio o de un adolescente para que nazca en l el deseo de leer.

    La actividad animadora ms fructfera que existe es el hablar de libros. Nada creamejores expectativas lectoras que el escuchar a alguien que nos habla de un libro conpasin. Crear un ambiente en el cual se habla de libros sin ataduras academicistas, esestablecer unos cimientos slidos en los que fundamentar la aficin a la lectura. Tanto esas que, en lo que se refiere a despertar el deseo de leer.

    La actividad animadora ms fructfera que existe es el hablar de libros. Nada creamejores expectativas lectoras que el escuchar a alguien que nos habla de un libro conpasin. Crear un ambiente en el cual se habla de libros sin ataduras academicistas, esestablecer unos cimientos slidos en los que fundamentar la aficin a la lectura. Tanto esas que, en lo que se refiere a despertar el deseo de leer, no existe tcnica ni estrategia

    mejor.Ya he hablado de lo que opino de la responsabilidad de la escuela en la creacin de hbitoslectores en el individuo. Quiero ahora, antes de hacer algunas consideraciones didcticas,aadir unas breves anotaciones sobre qu escuela y qu lectura tenemos.

    Los cambios sociales han convertido a la escuela en un continuo que tiende a durar tantoque se sabe a medias dnde empieza pero no dnde acaba. Esto nos ha llevado a unaendogamia de la enseanza en la que todo se aprende en la escuela y para la escuela. Laescuela finalista, aquella a la cual el individuo asista para adquirir las destrezas y loshbitos necesarios para la vida, ha desaparecido. Ya no sabemos cul es el momento enel que los chavales van a abandonar la escuela, siempre estn en situacin de continuar su

    vida escolar, de grado o por la fuerza, por tanto todo aprendizaje ha de ser instrumental,pero no para la vida, sino para la escuela misma. Hay que aprender esto o aquello para quepuedas aprender aquello otro, que a su vez necesitars para pasar al siguiente curso.

    No se interprete lo que acabo de decir como una crtica a la ampliacin de la edad escolar,no es esa mi intencin. Estoy convencido de que esa ampliacin es una importantsimaconquista social y la defender siempre. Lo que pretendo destacar es la desaparicin delos contenidos escolares que preparaban para la vida, aquellas cosas que se aprendan enla escuela o en caso contrario ya no se aprendan. Una de ellas sera el deseo de leer comocamino para la lectura personal, no simplemente instrumental.

    En la situacin actual todos nos sentimos eslabones de una cadena escolar cuyo fin se

    pierde en el horizonte. Cada vez se habla menos de aprender a aprender y cada vez msde aprender a estudiar, de tcnicas de estudio. El estudio no es ms que una forma deaprender, pero hay otras muchas, que sern las nicas de las que dispondrn en el futuroun gran nmero de los nios y las nias que estn ahora en nuestras aulas. Veo necesariauna revolucin de los docentes en la que se deje de dar la lata con las subordinadas y lasoperaciones con polinomios para empezar a preocuparnos de que adquieran ciertos hbitosque los encaminen en la bsqueda de la propia felicidad. A lo mejor ah empieza un tiempode inculcarles el gusto por la lectura; por la escritura expresiva de sus propios

    8El Pas, 27 X 01. Madrid.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    27/67

    23

    pensamientos; por la comunicacin de sus sentimientos y emociones; por el placer del goceesttico; por el espritu de rebelda delante de la injusticia; por la lucha frente a laresignacin Entonces esa es la escuela de la que saldran escritores, pintores, msicos,

    cientficos y tcnicos, pero especialmente ciudadanos responsables y justicieros Es decir,personas armadas de todo cuanto en esta escuela cotiza a la baja y se tiene pordespreciable en la sociedad del mercado.

    Y todo esto comienza en el momento de aprender a leer. Es mucho lo que se ha escritosobre los mtodos de aprendizaje de la lectura. En los aos setenta y ochenta fue un frtildebate que sembr el campo de batalla de cadveres que al poco se levantaban y seincorporaban a la lucha. Hoy parece haber llegado la calma. Todos los mtodos son vlidosy cada maestrillo tiene su librillo, porque al final todos los nios aprenden a leer ms omenos al mismo tiempo, entre los cinco y los seis aos.

    Y es cierto, el aprendizaje de la lectura como tcnica instrumental es independiente delmtodo que se haya empleado. Pero el aprendizaje de la lectura para hacer de ella unconocimiento del mundo y del ser humano no es, en absoluto, independiente de lametodologa empleada. La situacin ideal es aquella que Paulette Lassalas describe enforma de paradoja cuando dice: Al abandonar la educacin infantil no sabe leer. Pero esun lector9dejo la resolucin de esta paradoja, como dice la propia Lassalas, a quientenga tiempo.

    La escuela sigue teniendo el ms importante papel en la animacin a la lectura, porque sonmuchos los nios que tienen en ella el primer contacto con el libro y con la lectura.

    Pero tambin tiene el de devolverle a la lectura su papel de instrumento del aprendizaje y

    de la formacin.Habremos de encontrar caminos para que la lectura sea ms eficaz y, por tanto, msgratificante.

    Conocidas y adquiridas las habilidades de la descodificacin de textos, ha llegado elmomento de plantearnos muy seriamente para qu leer y qu clase de lectura queremos.

    Si slo una lectura comprensiva consistente en la habilidad de extraer informacin de untexto escrito, siendo esa informacin la explcita en el texto. Me refiero a unas habilidadestodo lo exigentes que se quiera: ser capaz de referir los hechos y detalles explcitos en eltexto; captar la idea principal; deducir inferencias y obtener conclusiones; organizar y

    relacionar las ideas; aplicar lo ledo en la solucin de problemas O bien una lecturacreativa entendida como aquella en la que la lectura comprensiva se le aaden elementosafectivos, emocionales y, esencialmente, imaginativos. Aquellos a los que se refiereGeorges jean en (l poder leer, cuando nos dice: En la lectura uno de los interlocutores (ellector) toma del otro (el autor) algo quizs muy diferente de lo que el texto se proponaaportar10. Porque se lee desde las profundidades del corazn, desde las emociones y lossentimientos, porque en la lectura se pone en juego el alma entera.

    9Lassalas, P. (1978). Aprender a ler. En GFEN. O poder de ler. Porto. Civilizao.10Jean, G. (1978). A leitura, o real e o imaginrio. En GFEN. O poder de ler. Porto. Civilizao.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    28/67

    24

    O relacionando el componente creativo de la lectura, como aconseja Straung, con: Lacreacin y la actuacin posterior del lector, una vez realizada la lectura, de tal manera quesu resultado es el desarrollo personal y social del individuo puesto que produce cambios en

    sus puntos de vista, actitudes, sentimientos y conductas11. La lectura no es un actoimpune. Siempre arriesgamos el alma en cada lectura. Leer es tener el valor de abrir nuestraintimidad a una intimidad que hasta hace nada nos era ajena. La decisin de leer es ladecisin de dejar que el texto nos diga lo que no comprendemos, lo que no sabemos, loque desafa nuestra relacin con nuestra propia lengua, lo que pone en cuestin nuestrapropia casa y nuestro propio ser12. Lo que viene a significar que la lectura creativa seproduce cuando hay cierta implicacin emocional por parte del lector.

    La lectura creativa implica, por tanto, la invencin y creacin de nuevas ideas, la extraccinde nuevas relaciones estructurales, la expresin de nuevos razonamientos e hiptesis. Yes evidente que esto slo es posible cuando funcionan debidamente todos los elementos

    del razonamiento lgico, que es ordenado, deductivo y analtico, que se pusieron enfuncionamiento en el aprendizaje y en la prctica de la comprensin lectora como conjuntode habilidades especficas citadas anteriormente.

    La lectura creativa busca el significado implcito del texto, intenta descubrir significadosocultos, integrar lo ledo en las propias experiencias del lector, aplicar las ideas del texto ydesarrollar una comunicacin mental creativa con tales ideas. Dice Lacau:

    El lector se hace colaborador, personaje, creador de proyectos comprensivos vinculadoscon la obra. Es polemista, controvertido, testigo presencial, relator de gustos y vivencias.En una palabra, establece la vinculacin emocional entre el adolescente lector y el ibro que

    lee13

    .Y Boschi refuerza el argumento: El lector creativo consume un proceso por el que aumentasu propio placer y estimacin de lo que lee, adquiriendo la capacidad para intuir lascaractersticas implcitas del personaje, de visualizar su aspecto, de imaginar el tipo de vozy de prever el desarrollo del cuento14.

    La anticipacin es una caracterstica muy interesante de la lectura creativa, porque Ellector usa palabras que lee como material estimulante para desarrollar nuevospensamientos y nuevas experiencias15.

    Hay dos elementos de la lectura que inducen a su carcter creativo. El primero es hacer deella una actividad de escucha. A poco que se supere el proceso descodificador entramos

    en el terreno de la palabra y esta se relaciona con la oralidad ms que con cualquier otra

    11Strang, G. R. (1978). The nature of Reading. En Chapman, L. J. y Czerniewska. (Eds.) Reading: from process

    to practice.12Larrosa, J. (1996). Op. Cit.13Lacau, M. H. (1996). Didctica de la lectura creadora. Buenos Aires. Kapelusz.14Boschi, F. (1977). Psicologia della lettura. Studi e recherch sulle capacit del lettore abile e creative. Firenze.

    Barbra.15 Roughton, E. L. (1963). Creative as a factor in Reading achievement. Columbia. University of South

    Columbia.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    29/67

    25

    cosa. Escuchamos lo que leemos, como el escritor escribe lo que se escucha. La lectura esun dilogo de palabras, un dilogo oral.

    El segundo elemento es la imaginacin. El lector necesita de su imaginacin para serlo.Esta es la caracterstica que Vladimir Nabokov daba a sus alumnos como primordial paraser lector, y Georges Jean en la obra citada dice: La lectura es sin duda la actividadhumana que admite menos ideologas y que ms justifica la materialidad de lo imaginario.No se lee a partir de nada ()16.

    La imaginacin permite relacionar lo objetivo con lo subjetivo, lo que vamos con lo queentendemos, lo formal con lo intelectual. Nihil potest homo intelligere sine phantasmate(Nada puede el hombre comprender sin la imaginacin) que as rezaba la mximaaristotlica que pretenda explicar la relacin existente entre la imaginacin y elconocimiento.

    Por eso no podemos dejar el aprendizaje de la lectura (ms all del aprendizaje instrumentaly descodificador) en manos del azar. El hecho de leer no es suficiente para que los chicosavancen en su calidad lectora. Si no hay nuevos retos no hay avance. Si no hay quienayude, quien aporte una mayor experiencia lectora, no hay progreso.

    Tenemos que crear sistemas de lectura tutelada. Personalizada por medio de debates,foros de discusin, etc. No podemos dejar al nio o al adolescente solo frente al libro, frentea lo ledo. No es infrecuente que una lectura pueda dejar al lector una momentneasensacin de vaco interior, como cuando en una autopista un automvil adelanta o esadelantado por un vehculo de mayor tamao, se produce un vaco que tiende a desviar ladireccin del vehculo ms pequeo. Alguien debe ayudar al lector inexperto a mantener la

    direccin de su camino.Todo esto vienen a significar que la lectura deber estar en los currculos, con la valoracinque merece y necesita, y, por tanto, con su autntico peso horario.

    La mayor parte de las actividades relacionadas con la lectura habrn de hacerse durante ydespus de ella. La animacin, por lo general, se entiende como previa a la lectura.

    Y para ello debemos comenzar por plantearnos muy seriamente la devaluacin didcticaque supone el hecho de que la lectura sea una actividad para los momentos de ocio(recreos, cuando llueve, alternativa a la clase de religin) y para los tiempos muertos(cuando se acaba un trabajo se lee), porque entonces el mensaje est claro: la lectura es

    una cosa de importancia menor, lo verdaderamente importante es lo otro. Cuando no espeor que eso, porque es castigo: juego por lectura o televisin por lectura.

    Pero no se puede hablar de la lectura como experiencia y como formacin sin pararnos enqu libros estamos ofreciendo a los lectores potenciales.

    Cul es la obra infantil y juvenil tipo hoy en da? Esta es la pregunta que debemoshacernos para poder orientar con un mnimo de rigor, el camino por el cual debe discurrirnuestra reflexin.

    16Jean, G. (1978). Op. Cit.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    30/67

    26

    En mi opinin es una obra que contiene un discurso narrativo cerrado. En la que cadaacontecimiento, cada situacin, se habr de resolver en s misma. Unas obras que habrnde contener todas las respuestas a todas las preguntas que plantea o que el lector pueda

    plantearse durante o despus de la lectura.

    Es un discurso en el que se prefieren los sucesos poco significativos, que siempre sernresueltos y cerrados en el discurrir de la historia. Donde los personajes pasan a travs detodas las peripecias de la trama, sin que esta produzca cambios en su carne de persona,y cuando existen, habrn de quedar muy evidentemente explicados y justificados.Consecuentemente el lector sale de la lectura con tal ausencia de implicacin que nada enl se ha modificado, que es incapaz de describirse de una manera nueva.

    La literatura infantil y juvenil, si creemos verdaderamente en su futuro, habr de avanzar atravs de obras que admitan la dialctica con el lector y que renuncien a dar respuestas y

    a hacer propuestas de conducta. Debemos orientarnos a modelos diversos que lleven a lareflexin, a la crtica y a la lectura creativa.

    Debemos devolver a la lectura su carcter de rebelda, de instrumento de divergencia, depensamiento propio.

    Adolescencia y lectura se llevan mal. Eso es bien sabido. Todos sabemos que es una etapamuy difcil de la vida y todos la hemos pasado como buenamente pudimos, sin salirtotalmente indemnes, pero sin heridas mortales. Pero no debemos olvidar que no es unbuen momento para andar distrayndose de lo verdaderamente importante de esa etapade la vida: uno mismo, una misma. No slo se lee menos, sino que de casi todo menos.Todo el tiempo disponible en esta etapa es poco para ser desgraciado, el ser ms

    desgraciado del universo.Pero tambin es el momento en el que ms se precisa de una buena orientacin en lalectura. Si se da, entonces hay lecturas que ayudan a sobrellevar tan triste momento.Qu acompaado y comprendido se sentir el adolescente enamorado y no correspondidosi alguien pone en ese momento en sus manos Primer amorde Ivn Turgueniev!

    Tambin es el momento en el que la lectura se convierte en rebelda. Se lee contra lospadres, que son unos estpidos incapaces de entendernos; se lee contra la escuela y losprofesores que son un presidio y unos carceleros empeados en dar importancia a unaserie de aprendizajes y de normas que no valen para nada; se lee contra el mundo quetiene un lugar para cada cosa menos para uno. Qu aprovechable es todo esto! Qu pocossaben sacarle partido a tal situacin!

    Marc Soriano cree que siempre hay posibilidades de entrar en estos chicos. El inters dice- raramente existe en general. Es preciso partir de las motivaciones afectivas deladolescente y derivarlas a la lectura.17

    17Soriano, M. (1978). Leituras dos pre-adolescentes e dos adolescentes. En GFEN. O poder de ler. Porto.

    Civilizao.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    31/67

    27

    La relacin entre la oralidad y la lectura. Un camino de ida y vuelta

    He dicho anteriormente que lectura y escritura van ntimamente unidas. Leer y escribir

    tienen entre s una relacin dialctica, dice Michel Cosem. l mismo dice un poco msadelante: Existe sin duda el hecho de que por el desarrollo del imaginario (una de lasfunciones de la lectura en la adolescencia) la gente debe finalmente encontrarse en lasituacin en que el libro que lee no llene su funcin y es necesario sustituirlo; tanto ms queen la situacin inestable de la adolescencia es a veces difcil encontrar la lectura que msconviene a un momento dado.18Es por tanto digo yo- el mejor momento para invitarle aescribir las historias que le gustara leer.

    Pero hay otra unin indisoluble de la lectura y es con la oralidad. Dice Frderic Franois:Todos estamos de acuerdo en reconocer que no se puede separar la historia de lahumanidad de la utilizacin y el desarrollo de la lengua oral.19Porque de lo que aqu hemos

    estado hablando hasta ahora ha sido de la palabra.Hablar y escuchar son los puntos cardinales de la literatura. Entre ambos han engendradotodo el escribir y todo el leer, que los sucedieron y los siguen sucediendo a lo largo de laHistoria. Reducir la historia de la literatura a su corta etapa escrita, por muy atrs quepretendamos remontarnos siempre estaremos prescindiendo de sus orgenes. Cuando elser humano alcanza la palabra, cuando da existencia a lo nombrado, hacindolo presenteen ausencia de la cosa nombrada, ah comienza la literatura.

    La oralidad, la costumbre y el gusto por escuchar y contar lleva a la lectura. Jorge Larrosacuando se refiere a que ese lector arrogante que se empea en permanecer erguido frentea lo que lee es el sujeto que resulta de la formacin occidental ms agresiva, ms

    autoritaria, le contrapone aquel otro que hace de la lectura una escucha y dice: Por elcontrario, en la escucha uno est dispuesto a or lo que no sabe, lo que no quiere, lo queno necesita. Uno est dispuesto a perder pie y a dejarse tumbar y arrastrar por lo que lesale al encuentro.20El que ama los cuentos y habita en ellos, habitar la lectura, porquenuestra formacin implica necesariamente nuestra capacidad de escuchar o de leer aquelloque alguien quiera y tenga que decirnos. Negarnos a la palabra o a los libros es abdicar denuestra propia formacin, es renunciar a ser sabios, entendiendo como tales a aquellos quehacen de lo escuchado y de lo ledo materia de experiencia.

    La palabra es lo que nos define como seres humanos y la palabra es la ltima esperanzade salvacin como ocurre en el hermoso cuento de Borges.

    /ota final'Y si lo anterior a alguien interesa, que sepa que es producto de lo ledo, de latransformacin de la lectura en experiencia. A los hombres y mujeres que en mi vida heescuchado y ledo debo todo cuanto soy.

    18Cosem, M. (1978). Ler/escrever: uma relao dialctica. En GFEN O poder de ler. Porto. Civilizao.19Franois, F. (1978). Funes e norma da lingua escrita. En GFEN O poder de ler. Porto. Civilizao.20Larrosa, J. (1996). Op. Cit.

  • 7/22/2019 Hablemos de Leer

    32/67

    28

    En voz alta

    Juan Farias

    Leer, leer miradas, paisajes, silencios,

    el paso de los cometas y de las horas.

    Me llamo Juan y s