Transcript

Elementos de la Comunicación Corporal y de las Emociones.-Por medio del lenguaje no verbal transmitimos opiniones, pensamientos y sentimientos;  del mismo modo recibimos los mensajes que otras personas nos manifiestan. Una lista de las modalidades de la comunicación no verbal podrían incluir: a)      El movimiento corporal o conducta kinestésica, gestos u otros movimientos corporales, incluyendo la expresión facial, el movimiento ocular y la postura. b)      El paralenguaje, las vocalizaciones, ciertos sonidos no lingüísticos, como la risa, el bostezo, el gruñido y ciertas distorsiones o imperfecciones del habla como pausas repentinas y repeticiones. c)       La proxemia, la utilización del “espacio social, personal e íntimo. d)      El olfato. e)      La sensibilidad de la piel al tacto y a la temperatura. f)       El uso de artefactos, como el vestuario y el arreglo personal.  a). Repetir: Consiste en reiterar la acción y/o orden combinando la comunicación verbal y no verbal. Ejemplo: Todo salió conforme a lo planeado, ¡Te felicito! Y se demuestra la observación con gestos o señas.

  

b). Sustituir: En algunas ocasiones la comunicación no verbal sustituye a la comunicación  verbal.

Ejemplo: Cuando el conferencista levanta las manos para indicar silencio, este acto no verbal sustituye a la verbal.

Postura

c). Contradecir: En algunas ocasiones la conducta no verbal muestra falta de elocuencia con la conducta verbal. Prevalece la incoherencia.

Ejemplo: Cuando un caballero dice: “esta es una situación de gran importancia; debemos otorgar prioridad a ello,” pero sus expresiones faciales, señas, posturas; pueden manifestar que no le interesa la situación, y se puede interpretar que la persona tiene un conflicto.

Pública

 d). Complementar: El lenguaje verbal se intensifica aunado con la comunicación no verbal, ambos de interrelacionan y con ello se reitera el mensaje.

Ejemplo: Cuando una persona dice: “Me alegro de poder mostrarle  este producto” y todo su cuerpo refleja el orgullo que siente por el producto que está mostrando. En este caso, los elementos verbales y los no verbales del mensaje se complementan.

 5). Acentuar: A veces los actos no verbales sirven como puntos de exclamación: Acentúan partes del mensaje verbal.Ejemplo: Para enfatizar una idea, frecuentemente cuando una persona señala con el puño, truena los dedos, golpea el podio o golpea el suelo con el pie, es para enfatizar una idea. 6. Regular o controlar: En las relaciones interpersonales, prevalece la comunicación no verbal y en gran medida norman la fluidez de información.Ejemplo: Posiciones del cuerpo, contacto visual, expresiones gesticulares y señas. 1.3 Tipos de comunicación no verbal3.3.1  Corporal.- Son las expresiones físicas que genera el cuerpo, a través de: Vista, tacto, oído, olfato, dentro de cualquier entorno social (oficina, colegio, amistades y relaciones amorosas).Ejemplo: Manifestaciones a través de: La cabeza, cabello, gestos, postura corporal, pies, labios, contacto visual y piel. Nota: Cabe hacer mención que la comunicación corporal, es modificada e interpretada de acuerdo a las tradiciones, costumbres de cada nacionalidad y/o región.

 2.3.2  Paralingüística.- Se enfoca a las emisiones eminentemente lingüísticas y que se componen de señales e indicios (no verbales), se enfocan a interpretaciones particulares de la información propiamente lingüística. Sus características son: Intensidad de la voz, entonación, ritmo y fluidez.Ejemplo: Risa, llanto, respiración.2.3.3  Proxémica o proxemia.- Forma parte de la semiótica (se encarga del estudio de signos dentro de la comunicación). Se enfoca al análisis de las relaciones de acercamiento – alejamiento, entre las personas y los objetos durante la interacción, las posturas adoptadas y la existencia o ausencia de contacto físico. Intenta estudiar el significado del comportamiento entre las distancias  de acercamiento del ser humano.3.3.4  Postura.- Es la forma de comunicación no verbal, en donde se observa la característica de la personalidad. El comportamiento entre los individuos (actitud), bajo determinada situación.

Cabe hacer mención que cada postura varía de acuerdo al entorno en donde se desenvuelven las personas. Con nuestro cuerpo podemos establecer permisiones o limitaciones hacia los demás.

Ejemplo: Extender el brazo, la pierna, abarcando dos lugares, cruzar los brazos y/o piernas, inclinarnos ligeramente hacia el otro lado, como si le quisiéramos dar la espalda. Crear barreras personales hacia los demás.

3.3.4  Movimientos.- Los movimientos de cada persona son personales y únicos. Cada persona cuenta con un estilo característico.

Ejemplo: Pisar de manera enérgica= Es una persona decidida. Otra persona que camine con falta de impulso= Falta de seguridad. El saludo si es fuerte=Seguridad y confiabilidad. Débil=Insegura, débil de carácter. Escurridizo= Persona poco fiable.

 3.3.5  Gestos.- Es la manera de expresarse en combinación con la postura. Se manifiestas estados emocionales. Se deben de contemplar algunos factores como: La cultura, educación, humor, sentimientos, edad y sexo.                    

 Los gestos se clasifican en dos (2):

 – Emblemas: Son acciones no verbales que se llevan a cabo con movimientos de la mano. Y está en función con la cultura y subcultura. Su principal objetivo es enviar mensajes para expresar una idea o para solicitar determinada acción.

Ejemplo: Solicitar la comanda al mesero.

 – Ilustradores: Son acciones voluntarias en un discurso para ilustrar o remarcar lo que se ha dicho verbalmente. Señales con las manos.

Ejemplo: Cuando se pide un objeto utilizando el dedo.

3.3.6  Contacto visual.- La mirada habla sobre el comportamiento y comunicación social. Su principal función es leer la información que emiten las personas.  La dilatación de la pupila es otro signo que muestra interés sexual hacia otra persona. Sobre las características de la personalidad según la mirada, generalmente podemos ver que mientras que las personas que se esfuerzan en sus interacciones personales acostumbran a ser extrovertidas, asertivas, persuasivas, con habilidades sociales y a veces dominantes, aquéllas que no se interesan tanto por sus interlocutores acostumbran a ser más introvertidas, más tímidas y con menos habilidades sociales.

3.3.7  Expresiones de la cara.- La expresión facial es uno de los medios más importantes que utilizamos para comunicarnos con las personas. Los movimientos de la cara expresan emociones como son la felicidad, la sorpresa, el miedo, la rabia y el disgusto, expresiones que son tan universales que generalmente se pueden leer en la cara de las personas, aunque no comprendamos la lengua que hablen. También se puede transmitir más de una emoción al mismo tiempo, como sería, por ejemplo, una sorpresa agradable.

 Efectivamente dependerá de la forma transmitida y de la intención con que se haga. Pueden existir sonrisas cálidas, que expresen soporte o afecto hacia el otro, sonrisas irónicas y falsas, que pueden transmitir agresividad o hipocresía.

El Lenguaje Corporal como comunicación abarca diversos planos esenciales para el desarrollo emocional, acompaña a toda expresión verbal acentuando, modificando o anulando su significado.

Todo proceso de comunicación observable se puede resumir en cinco aspectos o conductas fundamentales. El Lenguaje Corporal y el Lenguaje de las Emociones no están exentos de ellas. Podemos “dar”, “rechazar”, “recibir”, “tomar” y “pedir”, esta última categoría de dos maneras diferentes, “seduciendo” o “imponiendo”.

Esta categoría de comportamientos corporales se conocen con el nombre de señales y se categorizan en señales exageradas (en clara disonancia con el mensaje, como las de inseguridad), insatisfactorias (no alcanzan el grado de intensidad esperado), metaseñales (comentan a otras señales y su contenido modifican o anulan a éstas, como los gestos de protección, de defensa, de sumisión, hirientes, amenazadores, de sustitución o autoagresivos, obscenos y narcisitas).

El LC participa básicamente de la manifestación del gesto y de la postura en movimiento. El gesto es la expresión del rostro o de las manos con que se expresan distintos estados de ánimo.

El rostro:

Ekman y Friesen, citados por García y Motos (1.990) estiman que el rostro es la sede primaria de las emociones y dividen el rostro, para la expresión de emociones a través del gesto en:

- Zona cejas/frente.- Zona ojos/puente de la nariz.- Zona boca/nariz, mejilla, mentón.

El tronco:

- Centro de la Personalidad: En lo alto del pecho, en el esternón. Erguido significa vitalidad, energía, entusiasmo, cierta agresividad, conquista, triunfo. Hundido significa introversión, abatimiento, indecisión.

- Centro de la Fuerza: Cintura abdominal. – Centro de gravedad: Parte media del abdomen, un poco por debajo del ombligo cuando el cuerpo está erguido. – Centro Vital: Interior del abdomen, funciones vegetativas.

Posición de los hombros y movilidad de los brazos:

- Elevados: Miedo (cabeza y cuello se refugian en ellos).- Elevados hacia atrás: Ira, enfado.- Adelantados: Seguros, reclamadores.- Caídos: Faltos de energía.- Desarrollados: Masculinidad.

Piernas y pies:

Pies:- Separados (una pierna delante de la otra): Ataque, provocación, arrogancia.- Juntos: Respeto, suboordinación.- Separados lateralmente: Actitud algo tonta de quien contempla el mundo

entre sorprendido y satisfecho (ingenuo).- Agitación del pie: Nerviosismo, impaciencia, temor a fallar en algo.Piernas:- Separadas: Estabilidad, confianza, dominio.- Juntas: Formalidad, cortesía, remilgo o suboordinación.- Cruzadas: desde la informalidad hasta defensa o negatividad.Andares:- Todos los pasos iguales, tranquilos y comedidos: Equilibrio, ponderación,

determinación en la toma de decisiones.- Vacilante, avanzando a duras penas, paso irregular: Timidez e inhibición.- Lento y descuidado: Cansancio, indecisión o pereza, desánimo.- Ágil, vivo: Entusiasmo, resolución y satisfacción.- Pasos cortados, deteniéndose y arrancando nuevamente: Meticulosidad,

detallista.- Grandes zancadas: Temeridad o ambición.- Pasos minúsculos: Intriga, astucia.

- Ondulante, escurridizo: Timidez.- Con los pies orientados hacia dentro: Prudencia, reflexión.- Con los pies orientados hacia fuera: satisfacción de sí mismo y cierto grado

de vulnerabilidad.

Trayectorias:

-Tiempo: Rápido, normal, lento.- Energía: Fuerte, normal, débil.

Espacios:

- Físicos: Entorno externo.- Interno: Imagen mental de sí mismo.- Parcial o propio: Esfera de movimiento Kinesfera.- Social: Interacción y comunicación con los otros.

Posturas:

- Abiertas: Seguridad, relajación, actitud de cambio, disposición positiva en relación al mundo, aceptación del otro con agrado (o con amor). Sentimientos positivos.

- Cerradas: Repliegue, dar la espalda al mundo y a los otros, concentración estática. Rechazo, odio, negación de la comunicación. Ataque (cerrada pero dinámica). Sufrimiento, dolor.

- Inclinación hacia delante: Afecto, propensión hacia algo, sentimientos positivos. Acción, ataque, tonicidad combativa. Aproximación.

- Inclinación hacia atrás: Deseo de manifestarse superior y distante. Con retroceso significa defensa, huida, rechazo, temor, miedo a una situación angustiosa, reserva, respeto con temor.

- Tensas: Tonicidad, lucha y esfuerzo para vivir. Inicio de la extensión, de la fuerza, de la rebelión. Afirmación del yo.

- Relajadas: Atonía, flexión. Reposo, pasividad.- Colectivas: Orientación respecto a otras personas: a) Incusión/no inclusión,

b) congruencia/incongruencia (imitación) y c) cara a cara/paralela (acentúa la interacción, intercambio de información y afecto, jerarquía/relaciones de colaboración, relación no mutua o neutralidad).

Planos:

- Frente.- Perfil.- Espaldas.- Tres cuartos.

Manos:

- Retorcerse las manos= dolor, angustia profunda.- Cerrar los puños= cólera.- Mostrar las palmas de las manos= Aplacamiento y sumisión.- Triturarse sin descanso dedos u objetos= Disimular nerviosismo.- Manos abiertas colgando entre las piernas= Frustración.- Frotarse las palmas de las manos= Expectación positiva o frío intenso.

La combinación de algunas de ellas son la manifestación expresa de sentimientos, emociones y pensamientos.

5. Las Emociones.-

Actualmente existen diversas teorías explicativas acerca de las emociones. El Diccionario dice que “una emoción es una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática” (Real Academia Española 2.001); o algo más completo, “una emoción es un estado de ánimo caracterizado por una conmoción orgánica consiguiente a impresiones de los sentidos, ideas o recuerdos, la cual produce fenómenos viscerales que percibe el sujeto emocionado, y, con frecuencia se traduce en gestos, actitudes u otras formas de expresión” (Carrogio, 1.988). De manera pedagógica, “la emoción es un estado afectivo intenso y relativamente breve, originado normalmente por una situación, o un pensamiento, o imagen agradable o desagradable, que activa y excita al sujeto. Se manifiesta por conductas observables (huida, aproximación, etc.) y cambios fisiológicos en la actividad del sistema endocrino y del sistema nervioso autónomo (simpático y parasimpático). Si la emoción es intensa, pueden perturbarse momentáneamente las funciones cognoscitivas del individuo. Las emociones tienen una función motivacional, pues generan disposiciones y propician actitudes que impulsan a la acción y dirigen el comportamiento de una manera determinada” (Diagonal Santillana, 1.983). Es decir, hablar de emoción es referirse a un sentimiento y a los

pensamientos, los estados biológicos, los estados psicológicos y el tipo de tendencias a la acción que lo caracterizan (Goleman, 1.995).

En cuanto a la diversidad de emociones existente parece no haber acuerdo unánime entre los expertos para clasificarlas. Sabemos que las más básicas y más estudiadas por la Psicología han sido: Ira, Tristeza, Miedo, Alegría, Sorpresa, Aversión, Vergüenza y Amor.

Las emociones son, en esencia, como indica Velasco (2.001), impulsos que nos llevan a actuar, programas de reacción automática con los que nos ha dotado la evolución y que nos permiten afrontar situaciones verdaderamente difíciles. Psicológicamente, la emoción es un sistema con tres componentes:

1. El perceptivo, destinado a la detección de los estímulos elicitadores; que incluye elementos hereditarios, como es nuestra predisposición a valorar el vacio, los lugares cerrados, los insectos o las serpientes como posibles situaciones peligrosas y, a veces, fruto de las experiencias, como puede ser el surgimiento de una fobia o la ansiedad a los exámenes, o el placer por una buena nota.

2. El motivacional, encargado de impulsar, mantener y dirigir la conducta, gracias a su relación con el sistema hormonal. Por ejemplo, el miedo nos impulsa a la evitación de una situación concreta.

3. El conductual, que hemos de analizar en su triple manifestación, reacción fisiológica perceptible, pensamientos y conductas manifiestas. Es este último el elemento más influido por las experiencias de aprendizaje previo y el medio cultural. Por ejemplo: la expresión de la pena en distintas culturas o el desarrollo de estrategias de evitación de las situaciones de prueba en el ámbito escolar o las mismas fobias escolares.

Las emociones, positivas y negativas, influyen en la salud más de lo que se suponía hace unos cuantos años. También, parece ser que si no tenemos un desarrollo afectivo óptimo no se desarrollará la inteligencia en todo su potencial. Existe una relación directa entre el afecto y el desarrollo cerebral e intelectual de la persona. La inteligencia depende, así, de una serie de factores interelacionados que han originado la nueva concepción de inteligencia emocional.

Daniel Goleman ha recuperado la importancia del tema emocional, no sólo para la Psicología moderna, sino también para nuestras propias vidas, mediante la publicación de su conocido libro “La inteligencia emocional”. Hoy sabemos que la inteligencia es mucho más que una determinada función de la mente humana medida en términos de C.I.; el ser humano, a la hora de actuar de alguna manera y de tomar determinadas decisiones, no lo hace tanto guiado por su inteligencia cognitiva, sino sobre todo por los impulsos de sus emociones y sentimientos que deberían ser dirigidos, orientados, controlados y expresados mediante los dictados de una sana Inteligencia Emocional. A la hora de decidir en asuntos importantes de la vida, no lo hacemos tanto conducidos por el frío intelecto como por la calidad e intensidad de los sentimientos. Pero, ¿quién nos ha enseñado a manejar ese mundo de los sentimientos y las emociones? Los aprendizajes que se han practicado en la escuela parecen haber insistido más en los conocimientos que en las emociones, y sólo un buen ambiente familiar ha podido servirnos de utilidad para el manejo desenvuelto y positivo del mundo afectivo. Cuándo ese mismo ambiente carece de la solidez afectiva necesaria, el resultado es en la persona el desarrollo de una baja Inteligencia Emocional o en términos más populares, que no controlamos nuestros impulsos o nuestras emociones, o que no sabemos leer las emociones de los demás, o lo que parece peor aún, que no sabemos manifestar nuestras propias emociones.

"La Inteligencia Interpersonal se construye a partir de una capacidad nuclear para sentir distinciones entre los demás: en particular, contrastes en sus estados de ánimo, temperamentos, motivaciones e intenciones. En formas más avanzadas, esta inteligencia permite a un adulto hábil leer las intenciones y deseos de los demás, aunque se hayan ocultado... " (Gardner, 1993).

. Componentes de la Inteligencia Emocional.-

Daniel Goleman (1.995) popularizó el término Inteligencia Emocional y lo caracterizó, basándose en la definición de inteligencias personales de Salovey, por los siguientes componentes:

1. El conocimiento de las propias emociones: Capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento en que aparece. Las personas que tienen una mayor certeza de las emociones propias suelen dirigir mejor sus vidas, ya que tienen un conocimiento seguro de cuáles son sus sentimientos reales y, les hace más proclibes a desarrollar una vida equilibrada emocionalmente hablando. Se trata de tomar conciencia de sí mismo y de las propias emociones y de su expresión.

2. La capacidad de controlar las emociones: La conciencia de uno mismo es una habilidad básica que nos permite controlar nuestros sentimientos y adecuarlos al momento. Quienes manejan con acierto sus emociones, suelen recuperarse mucho más rápidamente de los reveses y contratiempos de la vida. En general se implican la autorregulación, el control de impulsos y de la ansiedad, el diferir las gratificaciones recibidas y el regular los estados de ánimo.

3. La capacidad de motivarse a uno mismo: La automotivación, la capacidad de sofocar la impulsividad es subyacente a cualquier logro. Se constituye como la capacidad de motivarnos y de perseverar, a pesar de las frustraciones: Desarrollar tolerancia a la frustración y el llamado “optimismo inteligente”.

4. El reconocimiento de las emociones de los demás: La personas empáticas suelen sintonizar con lo que los demás demandan o necesitan. Puede llevar al altruismo. Es la manera de desarrollar la empatía y la confianza en los demás.

5. El control de las relaciones sociales: Es la habilidad para relacionarnos con las emociones ajenas; es decir, el desarrollo de las artes sociales.

No todas las personas destacan, o fracasan, en todos estos aspectos por igual. Pueden aparecer lagunas emocionales en alguna de estas habilidades. En cualquier caso, la falta de inteligencia emocional o la laguna en alguno de sus aspectos no es algo irreversible. La Inteligencia Emocional se educa o se reeduca y nos puede favorecer en nuestro desarrollo personal y en la relación con los otros.

Goleman plantea la Inteligencia Emocional como sinónimo de carácter, personalidad o habilidades que se concretan en las cinco habilidades sociales y emocionales referidas y que tienen su traducción en conductas manifiestas, tanto a nivel de pensamientos (cognitivas), reacciones fisiológicas y como conductas observables, aprendidas y aprendibles y cuyo fundamento biológico explica en gran medida su importancia, funcionamiento, valor adaptativo, desajustes, y la posibilidad y forma de modificarlo.

. Estructuras del Sistema Nervioso y Emociones.-

Las estructuras cerebrales que sostienen las emociones parecen funcionar de la siguiente manera: Existe una estructura arcaica, la Amígdala, que ante una estimulación o señal externa puede reaccionar emitiendo respuestas de alerta, de defensa o de alegría antes de que la información llegue a las estructuras cerebrales del cortex prefrontal, es decir, antes de que la información se haga consciente en nuestro cerebro y podamos emitir una respuesta filtrada por la consciencia y por la razón. La Amígdala actúa así como medio de protección para el ser humano, ya que al ser una estructura arcaica servía para defender al hombre primitivo de posibles ataques de sus enemigos. Después, la información pasará al neocortex, donde se desarrolla una respuesta más elaborada y meditada. Por ello, a veces, nos encontramos con reacciones en nosotros mismos incontroladas que, después de emitidas, nos hacen pensar “yo nunca hubiera reaccionado como lo hecho”. Y esto ocurre así porque muchas veces la información que llega a la Amígdala y la hace reaccionar es una información incompleta, vaga, grosera; pero la estructura reacciona ante señales que considera peligrosas sin meditar en la conciencia. Esto puede llevarla a cometer errores y reaccionar violentamente ante situaciones que no son peligrosas. Entonces decimos que no controlamos nuestras emociones

La Amígdala es también un archivo de memoria emocional. Guarda recuerdos emocionales, positivos o negativos pasados y los compara con los datos que le llegan del exterior, antes de consultar con el neocortex pensante, emitiendo una posible respuesta, principalmente de tipo corporal.

Después, en el neocortex pensante, una serie de circuitos registra y analiza la información, la comprende y la organiza gracias a los lóbulos prefrontales, y si, a lo largo de ese proceso, se aporta una respuesta emocional más elaborada o consciente. Es el lóbulo prefrontal quien la dicta, trabajando en equipo con la amígdala y otros circuitos del cerebro emocional.

En el lóbulo frontal confluyen importantes funciones que son necesarias para la apreciación de las emociones positivas, en concreto del sentido del humor, que se desarrolla gracias a la integración de aspectos cognitivos y afectivos y la representación de información derivada del sistema límbico y de los sentimientos asociados con las sensaciones corporales.

. Evolución Emocional de los niños.-

Los cimientos para el desarrollo de las capacidades emocionales deben construirse durante los primeros años de vida. Así como el aprendizaje cognitivo requiere de tiempo, algunas de las destrezas de la Inteligencia Emocional también tienen su propio esquema temporal. Conocerlo ayuda a anticipar los cambios emocionales que deben esperarse en los niños y a interpretar correctamente sus respuestas corporales.

Capacidad y esfuerzo: La mayoría de los niños tienen confianza absoluta en sus capacidades hasta los 7 años. En ese período no distinguen el esfuerzo de la capacidad y aunque fracasen en sus intentos por hacer algo determinado, siempre creen que tendrán éxito. Después, su madurez cognoscitiva les permite reconocer sus límites y que existen otros más aptos para ciertas tareas. La comprensión de que el esfuerzo puede compensar la capacidad se vuelve un factor crítico entre los 8 y 12 años, y es el momento de insistir en la importancia de la persistencia frente a las dificultades.

Empatía: Hasta los 6 años los niños poseen una empatía emocional. Los bebés suelen darse la vuelta para observar a otro llorar y, probablemente, lo imitan. Entre 1 y 2 años diferencian la congoja de otros con la propia, y tratan de consolar en forma intuitiva. A los 6 años comienza la etapa de la empatía cognoscitiva y ya son capaces de ver las cosas desde la

perspectiva de otra persona y actuar en consecuencia. Entre los 10 y 12 años su empatía se expande más allá de aquellos que conocen, incluyendo a grupos o personas que nunca han visto.

Sinceridad: Entre los 2 y 3 años los niños no tienen ni el desarrollo lingüístico ni cognitivo para percibir que existe un vínculo directo entre lo que dicen y lo que hacen. Es la etapa de las mentiras obvias, como negar que se comió el chocolate cuando tiene toda la boca manchada. A partir de los 4 años, comienzan a comprender que mentir con la intención de engañar es malo. Incluso, se vuelven fanáticos de la verdad y las intenciones de una persona no son tan importantes como la veracidad o falsedad de su declaración. Al final de la niñez, la percepción de la mentira cambia y no siempre es considerado como algo negativo.

Sentido del humor: Esta capacidad comienza en las primeras semanas de vida, aunque hasta los 2 años sólo pueden apreciar la comedia física. Después, empiezan a comprender la naturaleza simbólica de las palabras y los objetos, y la base de su humor es la incongruencia física y verbal (un zapato sobre la cabeza, en vez de un sombrero, por ejemplo). A partir de los 3 años, también se ríen de las incongruencias conceptuales. Entre los 5 y 7 años, comprenden que las palabras pueden tener más de un significado y es la etapa de los acertijos con doble sentido. Entre los 10 y 14 años, los juegos de palabras y las expresiones de doble sentido adquieren mayor sofisticación y pueden usar este tipo de humor como un arma contra los adultos y otros niños.

. Contenidos de la Expresión Corporal para el conocimiento y manejo de las Emociones.-

Como Metodología Educativa para el trabajo de las Emociones, la Expresión Corporal ayuda a la introspección psicosomática de la persona, mejorando la capacidad de concentración, descubriendo ciertas facetas ignoradas de la propia personalidad aportando un mayor desarrollo del equilibrio psicofísico.

En una primera fase metodológica, reconocer las emociones propias requiere una toma de conciencia del propio cuerpo, una sensibilización que facilite la independencia muscular, el fluir del movimiento orgánico relacionando articulaciones y musculatura, el conocimiento del esquema corporal y sus segmentos, el desarrollo y control de la respiración y sus diferentes formas, así como su relación con el movimiento. Para conseguir tales objetivos, se desarrollan una serie de ejercicios que trabajan la postura, el equilibrio estático y dinámico, la sensoriomotricidad propioceptiva, etc. Además, en esta fase inicial es conveniente sentar las bases expresivas que más tarde nos ayudarán a comunicar emociones de manera adecuada a los demás, es decir, entendibles por los demás sin dar lugar a falsas interpretaciones. Para ello se hace preciso aplicar ejercicios en los el cuerpo se reconozca en el espacio y en diferentes grados de resistencia del mismo, que trabaje el tono y la actitud psíquica en las posturas, en el gesto y en el movimiento y se reconozcan las calidades del movimiento.

Más tarde estaremos preparados para establecer la relación con los demás, el reconocimiento de las emociones de los otros través de sus manifestaciones corporales, en el espacio y en el tiempo. Tomaremos conciencia, con diversos ejercicios, del espacio, en todas sus esferas relacionales, Individual y Total, y del ritmo, corporal o personal interno y el externo.

Nos apoyaremos en el trabajo, con diversos ejercicios, de las señales del Lenguaje Corporal (ver apartado 3 de esta documentación) para completar nuestro conocimiento de las emociones y su manejo, personal y social, completando el desarrollo de la Inteligencia Emocional de la persona con ejercicios de automotivación personal y de manejo de las relaciones sociales.


Top Related